"(...) El último espectáculo teatral, la publicación del déficit presupuestario de las administraciones públicas. ¡Pues claro que se iba a situar por encima del 5%! Era lo normal, por mucho que Rajoy y los suyos lo negaran: el déficit fiscal es siempre la contrapartida del ahorro privado.
Si el sector privado quiere ahorrar por encima de su inversión,
entonces tiene que haber un déficit de las administraciones públicas y/o
un superávit en cuenta corriente. (...)
Cuando colapsan los balances de empresas, familias y bancos, empieza un
proceso intenso de desapalancamiento del sector privado, siendo su
contrapartida los crecientes déficits públicos. Si a alguien, en este
contexto, se le ocurre promocionar una devaluación salarial para generar
superávits comerciales, en realidad intensificará el desapalancamiento
privado, agudizando la crisis.
Esto sucedió de 2011 a 2014. ¿Han visto
ustedes algún análisis serio sobre ello en los medios de comunicación
patrios? Me temo que no. No saben, ni entienden de identidades
contables, que, por cierto, siempre se cumplen. (...)
Pero desde la segunda mitad de 2014 asistimos a un crecimiento económico auto-programado por las élites. El objetivo era evitar un resultado electoral que en su momento aún era peor para sus intereses.
Para ello, se relajó, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad expansiva.
Pero la razón no es que realmente se hubieran dado cuenta de la
necesidad de recurrir a una expansión fiscal en recesión de balances
como única herramienta efectiva. La recuperación económica era la
contrapartida del incremento del déficit presupuestario por razones
meramente espurias, electorales.
Reforma laboral, deuda soberana, miseria
Sin embargo, el déficit presupuestario y el endeudamiento de Rajoy esconden todavía aspectos más crueles.
Por un lado, los efectos de su reforma laboral, que de manera premeditada hundió los salarios nominales y reales,
generando además un empleo precario, temporal y parcial. Si ello lo
aderezamos con descensos en las cotizaciones a la Seguridad Social, ya
tenemos otra tormenta perfecta: un incremento sin parangón en el déficit de la Seguridad Social.
Por otro lado, la brutal expansión de nuestra deuda soberana se debe en gran medida a todo ese dinero destinado a financiar a terceros, a sanear los negocios de la superclase. ¡Qué grotesca manipulación de la política fiscal como herramienta de la lucha contra la crisis!
Por eso, el problema de fondo no es el déficit presupuestario, ni siquiera el stock de deuda. El problema de fondo es para qué y por qué se ha alcanzado esas cifras. Y los procedimientos utilizados esconden un empobrecimiento generalizado de la ciudadanía -por más que un 20% de la misma no quiera verlo-, una concentración de la riqueza y de la renta cada día en menos manos, y un país sin futuro. (...)
Y esa es la herencia de Rajoy, de los medios de comunicación aduladores, de las élites económicas: un país sin futuro. (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 02/04/16)
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