17.6.16

En unas elecciones en las que lo decisivo es la edad del electorado, Rajoy: juega a mantener cerca del 50% del voto de las personas mayores

"(...)  Pese a todo, creo que en la España actual el factor que más poderosamente discrimina el comportamiento electoral es la edad. Cualquier analista encontrará pronto que el factor generacional nos clasifica y nos explica electoralmente con más contundencia que la posición ideológica, la clase social, el territorio o cualquier otro criterio.

Todos los estudios sobre las elecciones de diciembre de 2015 -singularmente, los del CIS- muestran que en lo tocante al voto no hay dos, sino tres Españas: una España joven, que incluye a todos los que están entre 18 y 44 años (sí, en esta sociedad envejecida no es ningún disparate considerar joven a quien ya ha rebasado los 40); una España madura, entre los 45 y los 64 años, y la España de las personas mayores, que ya han alcanzado los 65 años.


Las diferencias entre estos tres bloques generacionales se manifiestan con fuerza inusitada en todos los ámbitos de la vida individual y colectiva. Pero centrémonos hoy en lo electoral. (...)

A continuación, agrupemos el voto en los tres bloques generacionales: la España joven, la madura y la mayor. La conclusión política de estos datos salta a la vista: 

Si solo hubiera votado la “España joven” (ciudadanos entre 18 y 44 años), Podemos y sus confluencias habrían ganado claramente las elecciones. 

El segundo partido sería Ciudadanos, el tercero el PP y el PSOE quedaría en cuarta posición. La suma de los escaños de Podemos y del PSOE probablemente hubiera permitido una mayoría de Gobierno de la izquierda encabezada por Pablo Iglesias. 

Con el voto de la población madura (entre 45 y 64 años) como única referencia, el PSOE estaría en cabeza, con el PP en segunda posición. El acuerdo PSOE-Ciudadanos, liderado por un Sánchez ganador de las elecciones, habría tenido más probabilidades de salir adelante. También sería viable un acuerdo de izquierdas liderado por el PSOE.

 Pero si solo hubieran votado los mayores de 65 años, el PP habría obtenido una cómoda mayoría absoluta. La hegemonía del PP entre las personas mayores es la clave del resultado electoral en España y se ha convertido ya en su única fortaleza: más del 40% de los votantes del Partido Popular han cumplido ya 65 años.

 Pero es una fortaleza sólida y difícil de asaltar, porque se mantiene intocada desde hace ya muchos años, siendo indiferente que el PP esté en el Gobierno o en la oposición. El factor generacional afecta al Partido Popular de forma extrema: es el cuarto partido entre los votantes menores de 35 años y es el dueño indiscutible de la generación superior a los 65 años.

 (...) una hoja de ruta segurita para el PP de Rajoy: juegue a mantener cerca del 50% del voto de las personas mayores y, si lo consigue, su partido tendrá problemas graves a medio plazo, pero en la cita del 26-J no puede irle muy mal. (...)"               (Ignacio Varela, El Confidencial, 19/05/16)

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