"(...) la propuesta de DiEM25 por la desobediencia dentro de la UE
Y así llegamos a la tercera opción, la propuesta de DiEM25. Esta
rechaza tanto las llamadas eurorreformistas a “más democracia” y “más
Europa” como el apoyo del lexit a los referendos para abolir el
nivel de la UE por completo y volver al control absoluto de los Estados
nación.
En vez de eso, DiEM25 propone un movimiento paneuropeo de
desobediencia civil y gubernamental con el que provocar un auge de
oposición democrática contra la manera en que las élites europeas operan
en los niveles local, nacional y de la UE.
En DiEM25 no creemos que la UE pueda ser reformada a través de los
canales habituales de la política de la UE y de ninguna manera
doblegando las “normas” existentes sobre déficits presupuestarios por un
0,5 o un 1 por ciento de la renta nacional (como están haciendo los
gobiernos de Francia, Italia, España y Portugal). Vicenç Navarro escribió recientemente
que “los parlamentos aún tienen poder, incluyendo el poder de
cuestionar las políticas de austeridad”.
Pero, lamentablemente, Navarro
se equivoca cuando pone como ejemplo al nuevo gobierno portugués y
afirma que este “detuvo la aplicación de las políticas de austeridad
impuestas por la Comisión Europea”.
Desearía que eso fuera verdad: antes
de recibir el mandato de formar gobierno de manos de un presidente de
derechas y favorable a la troika, los partidos de la izquierda
portuguesa tuvieron que firmar los “compromisos con el Eurogrupo” de los
gobiernos anteriores; es decir, se rindieron al programa existente de
la troika desde el primer día y se limitaron a retrasar, durante un año o
más, la introducción de nuevas medidas de austeridad [7].
En pocas palabras, sí, los gobiernos y parlamentos nacionales tienen
poder: el poder de hacer lo que nuestro gobierno de Syriza hizo durante
la Primavera de Atenas, antes de rendirse la noche del referéndum del
OXI. Pero con el Banco Central Europeo preparado para iniciar un pánico
bancario en represalia, incluso a cerrar su sistema bancario, un
gobierno progresista nacional solo puede usar ese poder si está
preparado para una ruptura con la troika de la UE.
Aquí es donde
nosotros, en DiEM25, estamos de acuerdo con el bando del lexit: un enfrentamiento con el establishment de la UE es ineludible. Donde discrepamos con los defensores del lexit es
en su suposición de que este enfrentamiento sólo puede tomar una forma:
una campaña para abandonar la UE.
Rechazamos esta suposición de todo
corazón y, por el contrario, proponemos un enfrentamiento con el establishment europeo
basado en una campaña obstinada de desobediencia de las “normas”
inaplicables de la UE a los niveles municipal, regional y nacional sin
hacer ningún movimiento para abandonar la UE.
Sin duda alguna, las instituciones de la UE nos amenazarán (por
ejemplo, a los gobiernos rebeldes y a los ministros de Finanzas que
adopten la agenda de DiEM25) con la expulsión, con pánicos bancarios,
“vacaciones” bancarias, etc., de la misma forma que amenazaron al
Gobierno griego (y a mí personalmente) con el grexit en 2015. En ese momento es crucial no sucumbir al miedo de la “salida” sino mirarlos a los ojos y decirles:
“¡Atreveos! La única cosa que de verdad nos asusta es vuestra única
oferta: la perpetuación de la espiral deuda-deflación que lleva a las
masas europeas a la desesperanza y las sitúa bajo el hechizo de la
intolerancia”.
Si no pestañeamos, entonces, o pestañearán ellos (en cuyo caso la UE será transformada) o la UE será desgarrada por su propio establishment. Si el establishment
(la Comisión, el Banco Central Europeo, Berlín y París) desmiembran la
UE para castigar a los gobiernos progresistas que rechazaron seguir sus
políticas inanes, esto galvanizará las políticas progresistas por toda
Europa de una manera que el lexit jamás podría conseguir.
Considerad la profunda diferencia entre las dos siguientes situaciones:
-- El establishment de la UE amenaza a los gobiernos
progresistas europeístas con una “salida” cuando estos rechazan obedecer
su incompetencia autoritaria, y
-- Los partidos o gobiernos progresistas nacionales hacen campaña junto a la derecha xenófoba a favor de la “salida”.
Esa es la diferencia entre:
A) Enfrentarse al establishment de la UE de manera que se
preserve el espíritu del internacionalismo, se exija acción paneuropea y
nos distanciemos completamente de la derecha xenófoba, y
B) ir cogidos de la mano con nacionalismos que, ineludiblemente,
reforzarán la derecha xenófoba mientras permiten que la UE represente a
la izquierda como populistas apenas distinguibles de Nigel Farage,
Marine Le Pen, etc.
Naturalmente, parte de la agenda de DiEM25 debe involucrar
estrategias de desarrollo que permitirán a nuestras ciudades, regiones y
Estados nación rebelarse contra un establishment de la UE que
reprime mediante amenazas de “salida” o “expulsión”.
Otra parte de la
misma agenda debe incluir planes para lidiar con el colapso o
desintegración de la UE si su establishment es tan estúpido
como para activar estas amenazas contra gobiernos nacionales
desobedientes. Pero esto es profundamente diferente a iniciar la
desintegración de la UE como el objetivo propio de la izquierda.
En pocas palabras, DiEM25 rechaza apoyar la “salida” como un fin en
sí mismo, o incluso utilizarlo como amenaza. Pero no debe detenernos de
la desobediencia gubernamental cuando nos enfrentemos ante la amenaza de
“expulsión” o “salida” forzada. (...)
Los progresistas tienen el deber de liderar la lucha para repolitizar la
toma de decisiones políticas y democratizar este ámbito político una
vez recuperado. Donald Trump en los Estados Unidos, los brexiters de
derechas en Gran Bretaña, Le Pen en Francia, etc. se han alzado como
consecuencia de una crisis económica provocada por la crisis de la financiarización y de las democracias liberales, que ya no pueden funcionar como democracias liberales en la era de la crisis de la financiarización.
La pregunta para la izquierda europea, para los progresistas liberales,
para los verdes, etc. es, ahora, si esta lucha, este proyecto, debe
tomar la forma de una campaña para abandonar la UE (por ejemplo, el lexit) o, como sugiere DiEM25, una campaña civil, cívica y de desobediencia gubernamental dentro de, pero enfrentada a, la UE. (...)
“La UE será democratizada. ¡O se desintegrará!”. Esta fue, y sigue
siendo, la declaración que guía a DiEM25. No podemos predecir cuál de
las dos (la democratización o la desintegración) será la que tenga
lugar. Por eso, luchamos por la primera mientras nos preparamos para la
segunda. Y lo hacemos trabajando hacia una Agenda Progresista para
Europa que se compone tanto a nivel de base como con la ayuda de
expertos progresistas.
¿Su propósito? Derrotar al peor enemigo de la
democracia en Europa: el “no hay alternativa”, el dogma reaccionario de
que no puede haber una auténtica alternativa progresista a las políticas
actuales dentro de una Europa unida. (...)" (está publicado en español por Público, en francés por Mediapart, en inglés por Jacobin y en alemán por neues deutschland. , Varoufakis, CTXT, 07/09/16)
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