"(...) Antes de la crisis el comercio mundial
crecía el doble que el PIB global y ahora el comercio está casi
estancado. Los países desarrollados se endeudaban, aumentaban el consumo
y las importaciones. Y los países emergentes producían y aumentaban sus
exportaciones.
Era un mundo loco. Los
países con menor renta ahorraban para financiar el consumo de los
países más ricos. En 2007 los países emergentes registraron un superávit
exterior de unos 700.000 millones de dólares y los desarrollados tenían
un déficit de 300.000 millones. La diferencia son errores de medición
ya que de momento el mundo no comercia con Marte.
En 2016 los países
emergentes tendrán un déficit exterior de unos 300.000 millones. El
desplome de los precios de las materias primas provocado por el fin del
modelo anterior ayuda a explicar el fenómeno. La caída de divisas y el
déficit exterior ha obligado a muchas economías a frenar en seco y por
eso el Fondo advierte que no vamos bien.
La
clave ahora está en los países desarrollados que van a registrar en
2016 unos 300.000 millones de superávit exterior. Y especialmente en dos
países: Alemania y Holanda que tendrán un superávit de 200.000 millones
y 100.000 millones respectivamente y explican el 100% del superávit por
cuenta corriente de todos los países desarrollados. (...)
Ambos países incumplen el límite del 6%
de superávit exterior impuesto por la Comisión Europea en sus
indicadores estructurales aquellos que se aprobaron para evitar otra
Gran Recesión. Si Alemania redujera su superávit exterior al 6% sería
equivalente a un plan de estímulo fiscal del 1% del PIB de la Eurozona.
Para reducir el superávit exterior hay que reducir la tasa de ahorro y/o
subir la tasa de inversión. Merkel es una superviviente política y no
acostumbra a ir en contra de la opinión mayoritaria de los alemanes. Por
primera vez lo ha hecho en la crisis de los refugiados y ya tiene el
populismo en casa.
Desde las elecciones de 2013 la CDU de Merkel ha
perdido 12 puntos de intención de voto y Alternativa, un partido
xenófobo, ha subido 10 puntos.
Merkel
ha bajado los impuestos a las familias pero sólo dos décimas del PIB.
Siempre se ha negado a aprobar un plan de inversión europeo porque dice
que los alemanes lo rechazarían. Ahora lo debería aprobar por pura
necesidad política.
El PIB por habitante en Alemania estuvo casi
estancado y un plan de inversión aumentaría el crecimiento de la renta
por habitante y reduciría el descontento. (...)" (José Carlos Díez, 16/10/16, artículo publicado en El País.
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