28.10.16

En este momento, las discusiones entre Berlín, Bruselas, el BCE y el Deutsche Bank se centran en cómo tapar su enorme agujero

"(...) El supuesto trato de favor al gigante alemán Deutsche Bank –el sexto mayor banco de inversiones del mundo– en las últimas pruebas de salud realizadas a los grandes bancos europeos, en julio, ha vuelto a poner en duda, una vez más, la fiabilidad tanto de los test como de la entidad financiera con sede en Fráncfort.

 No es la primera vez que estos ejercicios, que analizan la fortaleza del sector ante una hipotética recesión económica, se ven envueltos en la polémica. (...)

Una táctica financiera que, en principio, contravenía las normas especificadas por la de la EBA para los test de estrés: “Cualquier desinversión o transacción no completada antes del 31 de diciembre de 2015, incluso aunque fuese acordada antes de esa fecha, no sería considerada en las proyecciones”.

“Los resultados incluyen la venta de la participación en la entidad china HuaXia, que fue acordada el 28 de diciembre de 2015”, se puede leer en la nota a pie de página del informe de resultados de los tests, una confirmación de esta operación ‘excepcional’, que Deustche Bank, el primer banco de Alemania, pudo incluir  (...)

La máxima autoridad reguladora financiera europea, además de insistir en la transparencia del ejercicio, aclara que las excepciones en los balances bancarios se autorizaron para “evitar obvias anomalías en el futuro cuando los eventos ya se han realizado en 2015”. No era el caso del gigante financiero alemán que, pese haber firmado la venta de HuaXia en diciembre, casi un año después, todavía no la ha llevado a cabo.

Esta contradicción con la explicación oficial se hace más patente si se compara con la actuación de la EBA en otros casos, como el de Caixa Bank. A la entidad financiera catalana no se le permitió la inclusión de una operación pactada antes del cierre de 2015 y ejecutada en marzo de 2016, la venta de cerca de 2.500 millones de euros en activos extranjeros. (...)

Este indicador, formado por el Tier 1 --el de máxima calidad o core capital, aportado por los socios de la entidad más las reservas y beneficios retenidos más las acciones o participaciones preferentes-- determina la salud de un banco.  (...)

Deutsche Bank no salió, sin embargo, tan bien parado. Su Capital Tier 1 fue uno de los peores de la zona euro, 7,8%  Un dato muy similar al de los  irlandeses, Allied Irish Bank y Bank of Ireland, rescatados en el otoño de 2010 o al del español Banco Popular, que acaba de anunciar 2.900 prejubilaciones forzosas, con reducciones salariales que oscilan entre el 25% y el 35%.   (...)

La historia de los test de estrés a los bancos too big to fail está plagada de errores. Desde su puesta en marcha en 2009 han sido varios los fracasos y desaciertos.  

(...) al borde del precipicio, se encuentra ahora el Deutsche Bank. A pesar de que ha aprobado los últimos test de estrés, hace meses que los inversores tienen puesta la lupa sobre él. Y razones parecen no faltarles: en 2015, Deutsche Bank tuvo que publicar pérdidas de 6.700 millones de euros (2.000 millones en el cuarto trimestre) y anunciar que reduciría su plantilla en más de 35.000 puestos de trabajo; ahora, además, se enfrenta a una demanda de 14.000 millones de dólares (12.400 millones de euros) del Departamento de Justicia de Estados Unidos por su papel en las hipotecas subprime y su fusión con el Commerzbank, el segundo banco más grande de Alemania, ha fracasado por el momento.  

Los problemas en el Deustche Bank proceden de su conversión en un gigante inversor. “La gestión está siendo mala, ha pasado de ser un banco alemán tradicional industrial en un gigante de inversión muy arriesgado”, explica el experto bursátil Miguel Ángel Rodríguez. (...)

Por el momento, las discusiones entre Berlín, Bruselas y Frankfurt, sede del BCE y donde Deutsche Bank tiene su cuartel general, se centran en cómo tapar unos agujeros que los enjuagues de los test sólo maquillaron.

La Comisión Europea se niega a valorar el futuro de la entidad alemana. “No realizamos comentarios sobre los movimientos del mercado ni tampoco sobre bancos de manera individual”, indicó públicamente hace uno días uno de sus portavoces.

 El BCE no responde, cuando se le pregunta por el Deutsche Bank, y sólo señala que Alemania deberá seguir las reglas actuales de la Unión Bancaria para ayudar al banco, lo que significa que se acabaron los tiempos del bail-out, dinero público para evitar una quiebra bancaria.  (...)

Angela Merkel y Wolfgang Schäuble tienen en sus manos la credibilidad de las normas diseñadas para evitar un Lehman Brothers europeo. La pregunta es si la canciller y su ministro de Finanzas estarán dispuestos a pasar por la humillación de las recetas impuestas a países periféricos o se saltarán las normas europeas para intentar salvar al Deustche Bank inyectando dinero público. 

Para desgracia de Schäuble, que parece apostar por la segunda opción, su jefa se juega su futuro en las elecciones presidenciales del próximo otoño. 

Los malos resultados de la CDU en los últimos comicios regionales y el avance de la ultraderechista AfD complican el rescate a un banco con dinero que podría destinarse a sanidad, educación o infraestructuras. Las otras opciones también son pésimas: dejar tirados a miles de ahorradores alemanes o dejar caer al Deutsche Bank."                  (Alexandre Mato, CTXT, 26/10/16)

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