12.1.17

¿Por qué están creciendo las opciones neofascistas en el mundo? Porque la izquierda se ha separado de sus bases sociales, de las necesidades y la defensa de esas personas

"(...) ¿Por qué están creciendo las opciones neofascistas en el mundo?

Pues porque la hiperglobalización financiera está generando y haciendo aumentar la desigualdad entre las personas, especialmente entre las más jóvenes, que además tenían expectativas de vivir una vida mejor que la de sus padres.

Y además lo está haciendo promoviendo una democracia de baja intensidad que deja los procesos electorales como único momento de manifestación de las preferencias políticas de las personas.

Aunque muchas veces, el incumplimiento de los programas electorales o la imposición de políticas contrarias como sucedió en Grecia transmitan la idea de que votar no vale para nada y se fomente de esa forma esa democracia de baja intensidad y la desafección política y de la gestión común de nuestras vidas.

¿Qué responsabilidad tiene la izquierda ante el ascenso de la extrema derecha y los neofascismos?

Menos que la derecha, pero no despreciable. La izquierda se ha separado de sus bases sociales o más bien de las necesidades y la defensa de esas personas. La socialdemocracia ha creído que era posible una tercera vía desarrollando una agenda política progresista en lo social pero completamente neoliberal en lo económico. Sin darse cuenta de que en un sistema generador de desigualdades como es el capitalismo, especialmente en su etapa neoliberal, no es posible avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias.

 El modelo que han ayudado a construir, también institucionalmente con bancos centrales “independientes”, con movilidad totalmente libre del capital, o de acumulación de poder de los grandes grupos financieros y empresariales, ha constituido un modelo de crecimiento pro pobre que ha limitado el crecimiento y la creación de empleo potencial, y acumulado la riqueza en pocas manos, dejando a las y los asalariados cada vez una parte más pequeña de la tarta, de la riqueza generada.

La izquierda se ha quedado sin un proyecto claro e ilusionador, y hace falta que alguien lo construya.

¿Qué está haciendo ahora mismo la izquierda para frenar ese ascenso?

Pues si miramos a EEUU, nada, más bien lo contrario. El establishment y el propio partido demócrata se movilizaron para que no saliera elegido Sanders y lo consiguieron. Y ahora tenemos a Trump. En Gran Bretaña, las bases han elegido a Corbyn pero su propio partido no deja de ponerle palos en las ruedas para que no se aleje de la tercera vía iniciada por Blair y Brown.

En Francia, el socialismo camina a pasos agigantados hacia la tercera vía, como en Italia, o en general en el conjunto de la UE empujados por las estructuras comunitarias que desde Maastricht están entre las más neoliberales del mundo y con algunas de las instituciones menos democráticas de entre los países ricos.

Y aquí en España se ha impedido una coalición de izquierdas porque en mi opinión nadie la ha querido, ni una parte importante del PSOE, que sin duda tiene demasiadas ataduras y deudas con el establishment, ni una parte importante de Podemos, que ha puesto por delante su consolidación como partido frente a lo que podríamos considerar bien común del país y sus gentes.

¿Por qué un obrero vota a Trump o al PP? ¿Qué puede pasar por sus cabezas desde el punto de vista económico, social, etc.?

La creación de opinión y la propaganda conservadora que controla los medios de comunicación, las universidades, los aparatos de muchos partidos, fundaciones, think tanks… Es muy poderosa y se han diseminado algunas mentiras como verdades, como que la derecha sabe gestionar mejor la economía.

Da igual que los datos nos demuestren por ejemplo que muchos ayuntamientos gobernados durante muchos años por las derechas han quedado fuertemente endeudados, que han malversado el dinero público con amplias redes de corrupción para lucrarse personalmente y a su partido y, de esa manera, colocarse tramposamente en mejor posición de cara a las convocatorias electorales.

La realidad es que la mayor parte de la gente sigue creyendo que la derecha gobierna mejor los asuntos económicos.

O que la mejor política social o de lucha contra el paro es el crecimiento económico, como si las cifras que nos demuestran que en los últimos años y gracias a la puesta en marcha de políticas e instituciones jaleadas por las derechas, el crecimiento no ha sido garante de nada más que de aumento de las desigualdades económicas y de un modelo económico injusto y extractivo para con nuestros recursos naturales.

La mayor parte de la gente no tiene como aspiración ser muy cultos, tener mucho tiempo libre o comprender el mundo que les rodea, sino el aumentar su riqueza y acumular bienes y capital. Y creen que votando las políticas que abiertamente favorecen a los ricos ellos lo serán algún día.

No obstante, todo esto es posible porque la derecha no tiene apenas competencia en la izquierda, que no tiene apuestas claras, y en los casos de Blair o los Clinton han apostado claramente por las clases urbanas educadas y no han luchado por la dignidad de los más desfavorecidos que se han visto abandonados y sus comunidades desmanteladas.

Por no hablar de la indefinición de la izquierda entre los derechos y bienestar asociados al estado-nación y el universalismo que realmente debería promover una auténtica propuesta progresista llámese de izquierdas o no. (...)

¿Cree que la fractura de las izquierdas ha alimentado a la extrema derecha?

Sin duda. Y sus discursos poco claros.

¿Está en condiciones Unidos Podemos de afrontar esta ola de neofascismo que se nos viene encima? ¿Y el PSOE?

Creo que por separado no. Mientras exista ese enfrentamiento cainita seguirá gobernando la derecha y cambiando las reglas de juego para que cada vez sea más difícil arrebatarle el poder en todos los ámbitos que sería necesario recuperarlo para realizar una auténtica transformación social.

¿Por qué en España no ha surgido una opción neofascista con marca propia?

Porque la extrema derecha está dentro del PP. El día que no sea así, a la derecha le costará más ganar elecciones como le pasa a la izquierda, que parece que le tiene el gusto tomado a esto de estar siempre dividida. Sin embargo, tendremos un problema serio porque lo que siembran los fascismos es difícil de controlar incluso para sus propios promotores.

El problema de Trump no es solo el propio Trump, sino el hecho de que un tipo que dice esas cosas haya salido presidente electo de los EEUU empodera a los xenófobos, los misóginos o los homófobos.

¿Cree que Trump va a hacer bueno a Rajoy?

No.

Para usted, ¿qué es la izquierda?

Para mí la izquierda es un proyecto transformador para conseguir una sociedad más justa e igualitaria, donde las personas sean fines en sí mismos y no medios para los fines de otros, y cada uno de nosotros y nosotras seamos capaces de vivir una vida que consideremos digna de ser vivida.

¿Debe haber una única izquierda, entonces?

En lo esencial creo que debería de haber solo una, con sus diferencias, pero resaltando las cosas comunes. De hecho, si nos dedicáramos a ver lo que nos une y no lo que nos separa, el mundo sería un lugar mucho más habitable y pacífico. (...)"                  (Entrevista a Lina Gálvez, catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide, La Marea, 04/01/17)