21.3.17

¿Y si no hubiera habido austeridad fiscal en el sur de Europa? Que en lugar de una caída del 18% del PIB, habríamos tenido una de sólo el 1%. Habrá que empezar a encarcelar a los de la trama...

"El inicio de la gran crisis económica de este siglo hizo plantearse a la profesión económica el rol de la política económica en la gestión de dicha crisis. (...)
En la periferia de la zona euro se impuso el discurso de la austeridad o prudencia fiscal, el cual conllevó a realizar una serie de ajustes fiscales concentrados en la reducción del gasto público en plena recesión económica.
Ya pasados unos años, si evaluamos estas políticas nos encontramos con resultados poco alentadores. Tomando como referencia los países que presentaron mayores tensiones fiscales (España, Grecia, Irlanda y Portugal) observamos que las grandes reducciones del déficit fiscal no siempre han resultado en una caída de la deuda pública como fracción de la producción nacional.
Llegado este punto cabe preguntarse, ¿existía alternativa a la política de consolidación fiscal?, ¿una política expansiva o menos austera habría tenido mejores resultados?
En un trabajo reciente House, Proebsting y Tesar (2017) realizan un ejercicio en el cual analizan la evolución actual del PIB per cápita y la deuda/PIB para una muestra de 28 países europeos más los Estados Unidos y la comparan con un escenario en el cual no se hubiera implementado una contracción fiscal.
El resultado es llamativo para cierto grupo de países, los GIIPS (Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España). Entre el segundo trimestre del 2009 y finales del 2014 el PIB per cápita disminuyó en casi 18%, en ausencia de políticas de austeridad dicha caída habría sido solo de 1%.
Como se menciona arriba una de las motivaciones de la contracción fiscal fue la escalada en los niveles de deuda, no obstante los autores destacan como por ejemplo en los GIIPS el ratio deuda/PIB se incrementó en 20 puntos entre 2008 y 2014De no haberse realizado las consolidaciones fiscales la deuda/PIB solo habría aumentado alrededor de 10 puntos.  (...)
¿Cómo se llega a estos resultados?. Los autores observan que una contracción fiscal disminuye la actividad económica, lo cual a su vez reduce la base impositiva e impacta negativamente sobre los ingresos fiscales. Lo anterior hace que crezca el ratio deuda/PIB contrario a los supuesto por dicha política.
Según lo anterior las políticas de austeridad no solo no han cumplido con su objetivo de disminuir los niveles de endeudamiento, sino que han hecho que las economías más vulnerables de la zona euro no hayan salido antes de la crisis o permanezcan inmersos en la misma.
El factor clave de estos resultados es el valor del multiplicador fiscal que emplean los autores. Estiman un multiplicador igual a 2 aproximadamente, por lo que un impulso fiscal posee un efecto relativamente alto en la actividad económica. 
Esto permite que el endeudamiento adicional en el cual se incurre para financiar la expansión fiscal sea menor que el incremento de la actividad económica, obteniendo como resultado una menor variación de la relación deuda/PIB y por ende evitar un deterioro de la situación fiscal.
Dicho valor es crucial para evaluar la alternativa a una consolidación fiscal, pero cuando se analiza la evidencia empírica observamos que dicha cifra dista de ser única. En un trabajo de Gechert y Will (2012) se obtienen 743 valores para el multiplicador a partir de la revisión de 89 trabajos desde 1992 al 2012. 
El rango de valores (eliminando los extremos) va de -2,2 a 4. La dispersión que se observa es consecuencia de diferencias de metodología, países, períodos de tiempo, identificación del impulso fiscal, la interacción con la política monetaria, etc.
Pero un factor importante que podría influir el tamaño del multiplicador es la situación económica, el ejercicio arriba expuesto parte implícitamente de la idea de que en épocas de recesión los impulsos fiscales son más efectivos y por ende la austeridad es perjudicial en términos de actividad económica en estos casos.
 En esta situación el impulso fiscal podría detener la caída del consumo privado a la vez que generar los estímulos de demanda que incentivarían a una mayor inversión privada y por ende creación de empleo.
Aplicando esta idea de que el multiplicador es contingente a la situación económica, Auerbach y Gorodnichenko (2011) estiman valores del multiplicador para Estados Unidos empleando una metodología que distingue entre épocas de recesión y expansión. 
Los autores encuentran multiplicadores mayores en épocas de recesión económica, sus resultados van de -1,03 a 5,28 (ambos empleando el gasto militar como variable). Aunque los autores expresan que sus estimaciones preferidas corresponden a un multiplicador entre 0 y 0,5 en expansiones y entre 1 y 1,5 en recesiones.
La evidencia empírica en este caso es clara: las expansiones fiscales son más efectivas en épocas de recesión.
 (...)  pareciera difícil llamar exitosas a las actuales políticas de austeridad. No sólo no han logrado disminuir los niveles de endeudamiento ni volver a los niveles de renta previos a la crisis, sino que muchos de los recortes han debilitado algunas de las redes de protección social incrementando los riesgos de pobreza y disminuyendo las probabilidades de movilidad social."                    ( Kamal Antonio Romero, Agenda pública, 15/03/17