3.4.17

Como el euro se va apreciar sí o sí, nuestro sector exterior nos generará problemas por todos los lados, tanto en la balanza comercial como en la financiación de nuestra deuda exterior. Entonces, los “solidarios” alemanes y holandeses clavarán los clavos en nuestro ataúd

"(...) La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes. Se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros. Y de aquellos barros estos lodos. Pero vayamos por partes.

Alemania jugó con sus socios europeos antes de la creación de la Unión Monetaria (a través de la manipulación del tipo de cambio) y siguió haciéndolo después de la introducción del euro. Una vez establecida la Unión Monetaria, Alemania, al darse cuenta de que ya no podía manipular el tipo de cambio, se esforzó por mejorar su competitividad mediante una devaluación interna controlada. 

Mientras que atornillaba a los trabajadores alemanes, también colocaba a sus socios en una posición difícil. Alemania violó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 2003, forzando un cambio de normas, y luego ha estado violando sistemáticamente, desde 2011, los límites de excedente externo, quedando absolutamente impune. 

Por el contrario no para de exigir austeridad y devaluación salarial al resto de países, empobreciéndolos de manera sistemática, cuando si estuvieran fuera del euro el mecanismo de ajuste menos traumático sería una depreciación de sus divisas.

Ingratitud y cobardía

Pero además, los “ordoliberales” son ingratos. Tal como demostró el economista jefe de Nomura, Richard Koo, en una nota bajo el sugerente título “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”, el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE, tras el pinchazo de la burbuja tecnológica a principios de los 2000.

 Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. 

 Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur. 

Y de todos esos barros, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la crisis sistémica, la cobardía de nuestros políticos y el empobrecimiento masivo del españolito medio.

La balanza comercial en los siguientes años

(...) Pero la situación en los Estados Unidos es la contraria, es decir, si deducimos el saldo energético el deterioro de la balanza comercial estadounidense se acelera hasta alcanzar niveles de 2006-2007, teniendo un impacto muy negativo en la industria yankee. 

Como corolario el euro se va apreciar sí o sí. Se dará exactamente la situación contraria a la que hemos tenido los últimos años. Se apreciará el Euro en un contexto de más inflación y tipos de interés más altos, de manera que, con unas tasas de expansión de la inversión privada muy bajas, nuestro sector exterior nos generará problemas por todos los lados, tanto en la balanza comercial como en la financiación de nuestra deuda exterior. 

Entonces, ¿qué nos dirán los “solidarios” alemanes y holandeses? ¡Piensen lo mejor y prepárense para lo peor!"                    (Juan Laborda, Vox Populi, 26/03/17)

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