"Ya saben mi posición alrededor del “prusés”. España, incluida Cataluña,
atraviesa una profunda crisis de múltiples aristas -social, económica,
política y moral-. Los sucesos que estamos viviendo estos días en
Cataluña representan la imagen más llamativa de dicha crisis y son un
reflejo del fracaso del 78.
La solución pasaba por una refundación de
España, incluida Cataluña, donde se sometiera a un proceso constituyente
el futuro de nuestro país. Sin embargo, la actuación de los
secesionistas, rompiendo la baraja, lo ha contaminado todo.
Pero déjenme ser un poco perverso. Permítanme establecer la siguiente
conjetura. El prusés separatista, con la ayuda inestimable de Rajoy y
sus muchachos, fue una estrategia política del nacionalismo para
recuperar el control de las calles que se les escapaba con el movimiento
del 15-M de 2011, centrado en cuestiones sociales, y muy alejado del
nacionalismo.
Ello a su vez desvía la atención de los problemas por los
que atraviesa el resto del país, favoreciendo el mantenimiento del
statu-quo actual en toda España. Y Rajoy tan contento.
Pero, en este marco introduzco otra conjetura. Los independentistas
sediciosos hasta ahora han demostrado una destreza y un conocimiento de
la Teoría de Juegos superior a sus pares en el actual ejecutivo de
Madrid. (...)
Pero, siguiendo esta Teoría de Juegos, en realidad los sediciosos
quieren ganar tiempo, y retrasar la declaración unilateral de
independencia. Y si además continúa el actual ejecutivo en Madrid,
perfecto. En ¿qué me baso? En un artículo de opinión publicado en el
diario Ara, tras el susodicho referéndum, por el economista Andreu Mas
Colell, titulado “ El primer dia del que ve després ”
.
Mas Colell es el padre espiritual de los economistas independentistas
englobados en el Col.lectiu Wilson y que recoge a Doctores por Hardvard
o el MIT. No se engañen, la influencia de todos estos economistas fuera
de España es infinitamente superior a la de aquellos que rodean al
actual ejecutivo. Son todos profundamente neoliberales, punteros en sus
materias –teoría del crecimiento, teoría microeconómica…-; juegan en la
Champions League global. Los que rodean a Rajoy, mejor me callo. Solo un
dato, Mas Colell es candidato al premio Nobel de economía. Pero vayamos
al grano, ¿qué nos dice Mas-Colell en el diario Ara?
En dicho artículo podemos extraer cómo razonan aquellos que dan soporte
al independentismo. No comparto, e incluso combato las ideas de Mas
Colell, pero debo entender y prever cómo piensa. Empieza, en primer
lugar, recurriendo a elementos emotivos, patrióticos. “¡Qué día!
Orgullo. Es el sentimiento después del 1-O.
Un pueblo que se comporta
como ayer lo hizo el catalán no podrá ser vencido. Hoy nos hemos
levantado con la cabeza y la moral muy altas. Hoy somos más fuertes, y
nos debemos sentir más seguros que hace un mes. El camino hacia el 1-O, y
el 1-O, han generado un impacto en la opinión pública internacional que
no favorece el gobierno central.
La actuación del gobierno español (la
brutalidad, las acusaciones de sedición ...) ante una movilización
ejemplar de la gente ha causado repulsión. Cataluña ya está en la lista
de problemas en los que Europa sabe que, tarde o temprano, deberá
implicarse”. Trasmite una primera idea fuerza en su planteamiento,
“llegados donde hemos llegado, Europa es un factor determinante de
nuestro futuro”.
Pero va más allá. ¿Qué hacer ahora? Las palabras de Mas Colell
demuestran destreza, un profundo conocimiento de la Teoría de Juegos, él
es uno de los expertos mundiales. Afirma “Más allá de las acciones
reactivas de protesta que pueden tener lugar esta semana, una opción es
mantener una posición ofensiva e ir directamente a la DUI.
Al fin y al
cabo, la independencia tiene mayoría en el Parlamento y si se nos impide
sistemáticamente hacer el referéndum que correspondería no nos podemos
paralizar dando la clave de nuestro futuro a quien no nos quiere. No
discuto, por tanto, la legitimidad de la DUI. Pero creo que la pregunta
que nos debemos hacer es otra, la de la oportunidad: ¿dónde nos lleva
una DUI inmediata?
Quizás decepcionaré alguien si digo lo que a mí me
parece evidente: en un mes Cataluña no será independiente. Si no hemos
tenido suficiente fuerza para hacer el referéndum que queríamos,
difícilmente la tendremos para proclamar y afianzar un estado
independiente. En sí misma esta observación no descalifica la opción de
la DUI. Se puede argumentar que un final de etapa épico tiene valor.
Tampoco lo discuto. Si el gobierno central continúa cometiendo errores,
lo tenemos garantizado. Pero puede ser un final patético si no comete
tantos, con un gobierno de la Generalitat expuesto a la penosa evidencia
de no poder contar con la plena obediencia de jueces, policías o
empresas (a la hora, por ejemplo, de recaudar impuestos), y perdiendo,
día a día, el apoyo internacional que ha ido ganando.
La DUI a corto
plazo es, pues, un riesgo que hay que evaluar con la cabeza fría y sin
confiar en los errores del adversario.” Repito, no comparto las ideas
que detalla Mas-Colell, pero quiero entender cómo piensan porque
intelectual y maquiavélicamente están a años luz de Rajoy y su
ejecutivo.
Y ¿qué opción plantea Colell? Una suspensión
temporal de la DUI supeditada a ciertas exigencias. Veámoslo. “Imaginaos
que el Gobern anuncia, con cierta solemnidad, que no se renuncia a
nada, pero que durante un tiempo, entre uno y dos años, no se recurrirá a
la unilateralidad (podríamos llamarlo una "suspensión activa y temporal
de la unilateralidad ").
Se trataría de un mensaje que se enviaría bien
alto a los ciudadanos de Cataluña, de España y, sobre todo, del
mundo... ¿Por qué proceder así? Pues porque siempre hemos sabido que la
lucha será larga, porque conviene mantener las estructuras de
resistencia, para ir sumando sectores catalanes que todavía no han dado
el paso o que apenas lo están haciendo y, sobre todo, porque esto será
aplaudido en un mundo que… lo interpretará como mano tendida. A ojos
europeos, y del mundo, la visión catalana del conflicto se cargaría de
razón.” ¿Maquiavélico, verdad?
Pero Colell
continua desgranando su propuesta. “Si no se sigue el camino de la DUI,
el horizonte máximo de unas elecciones autonómicas son dos años. Habría,
claro, que sopesar la posibilidad de ir a elecciones a corto plazo. Sé
que es peligroso y yo mismo he escrito que si el presidente acaba
disolviendo el Parlamento y convocando elecciones autonómicas sería una
señal de derrota. Por tanto, habría que ser muy cuidadoso.
Después de un
1-O que nos enorgullece y nos fortalece, unas autonómicas no serían un
paso atrás si, y sólo si, se cumple una condición: que Juntos por Sí se
volviera a presentar con un programa similar al que acabo de describir, y
que, como el 27-S, los volviéramos a dar un carácter de plebiscito.
Como ya dijimos el 27-S, si no podemos contar en un referéndum,
contaremos aprovechando los procesos electorales imposibles de prohibir.
Añado un matiz importante: si el gobierno de Madrid pretende destituir
al presidente o el vicepresidente, entonces el camino de las elecciones
no lo hemos de emprender. Les facilitaríamos el trabajo… Tampoco
deberíamos olvidar que en 2019 hay elecciones europeas, otra magnífica
oportunidad de contar votos y enviar un mensaje potente de la vocación
europea de Cataluña. Tengamoslo bien presente: llegados donde hemos
llegado, Europa es un factor determinante de nuestro porvenir”.
La pregunta que me hago es muy sencilla. ¿Está preparado nuestro
ejecutivo para diseñar una hoja de ruta que desmonte la de Mas-Colell?
Juzguen ustedes." (Juan Laborda , Vox Populi, 08/10/17)
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