22.12.17

El independentismo catalán creó y creyó en una fantasía. Las élites dirigentes del proceso fabularon que una vez desprendidos de la rémora de España, Cataluña sería el nuevo “Länder” alemán. Confundieron el tiempo presente con la época de la desarticulación de la URSS y Yugoslavia. Todo aquello que había servido para desintegrar a los países del Este ahora no se podía repetir, era anatema.

"El independentismo catalán creó y creyó en una fantasía. Sólo era un  producto del marketing político aunque imprescindible en el relato hacia el nuevo Estado. La base electoral independentista exigía una transición fácil, rápida y con pleno reconocimiento internacional. Las élites dirigentes del proceso fabularon que una vez desprendidos de la rémora de España, Cataluña sería el nuevo “Länder” alemán.

De tanto repetir sus propias fantasías acabaron creyéndoselas. Las declaraciones de los máximos dirigentes del “proces”, Mas, Oriol Junqueras y Puigdemont, a la par que sus corifeos mediáticos, aseguraban que la Catalunya independiente seria inmediatamente aceptada por Europa. La arrogancia caminaba de la mano de la inconsciencia.

 El argumentario era tan simple como fútil: “¡porque yo lo valgo!” ¡Así , sencillamente! Ignoraron realidades y ensoñaron apoyos que sólo existían en su mente. Confundieron el tiempo presente con la época de la desarticulación de la URSS y Yugoslavia; de esta última intentaron pasar de puntillas, los miles de muertos de las sangrientas guerras en los Balcanes no eran el ejemplo más deseable.

Quisieron olvidar que las instituciones que contribuyeron a la desarticulación de la URSS (OTAN, UE. FMI o los propios EEUU como potencia dominante) ahora afrontan problemas internos de extrema gravedad. Quisieron creer que el Brexit les abriría una ventana de oportunidad. Se equivocaban. La crisis en la propia OTAN, con el desplazamiento de la anterior aliada Turquía hacia la órbita rusa era de entrada una losa terrible. 

La crisis de confianza producida por la guerra en Siria, no predisponen, bien al contrario, a apoyar veleidades independentistas en un Estado clave por su sumisión  a los designios del Imperio y por su localización geográfica. EEUU se siente cómoda teniendo un aliado tan valioso y tan poco problemático como el gobierno español. 

El Fondo Monetario Internacional asumió que el apoyo a Rajoy era la fórmula más segura para seguir cobrando los intereses de la deuda española. El FMI fortaleciendo la unidad de España, aseguraba el cobro. Todo esto no fue valorado y, rememorando al poeta español por excelencia,[1] se dijeron: ¡…el hoy es malo pero el mañana es mío¡…..

Puigdemont y Romeva pusieron todas sus energías en ser reconocidos en Europa. Ignoraron que todo aquello que había servido para desintegrar a los países del Este ahora no se podía repetir, era anatema. El mundo ha cambiado y algunos aún no han leído los libros de Historia ni han hecho sus deberes.

El trabajo de zapa realizado por el independentismo catalán no ha tenido éxito pero ha servido para reabrir un poco más el proceso de desintegración europea. 

Son seis los estigmas que aborda la UE en este momento:  

El regionalismo es el primero de los conflictos abiertos en la UE y que la empujan hacia su desarticulación como proyecto común.

 La crisis catalana ha ampliado la brecha de la regionalización, tal y como  han expresado los más altos representantes de la Unión. El reconocimiento político de Catalunya, de haberse producido, hubiera abierto la caja de Pandora. Sería la antesala de una serie de movimientos centrífugos que habrían ahondado la crisis general.

El Brexit se está convirtiendo en una película de enredos, donde nadie puede adivinar aún  cual es el final. La UE precisa de una transición pactada y pausada. Pretende disminuir el impacto negativo sobre la ocupación y los desplazamientos interiores. El Brexit es, por tanto, el segundo estigma de la UE. 

El independentismo fabuló que el abandono de Reino Unido de los tratados de la Unión, permitiría en un movimiento similar justificar la secesión de Cataluña. Nuevamente, un craso error: la reacción de los países afectados por el Brexit es la de cerrar filas y no modificar los tratados.

El tercer estigma es la crisis de los refugiados, fruto de las guerras y la miseria extendidas por los países occidentales. La intervención de personajes oscuros como George Soros, financiando con cientos de millones los “pasillos humanitarios” hacia el interior de Europa, han conseguido provocar una enorme crisis interna dentro de la UE, de tal magnitud, que ha puesto y pondrá en cuestión las propias esencias de la Comunidad. 

La victoria de partidos xenófobos en Alemania, Austria, Polonia… ha hecho que países como Rumania y Hungría, países con emigración propia, y que tuvieron que votar contra sus propios intereses nacionales en el tema de la acogida de refugiados, se sientan un poco más arropados.  (...)

El cuarto estigma será la progresiva diferenciación entre la Europa “rica” del Norte y la Europa “subsidiada” del sur. Éric Toussaint nos alertaba del saqueo que se está produciendo con la deuda griega, la portuguesa o la española. En el caso griego, Mario Draghi, antiguo directivo de Goldman Sachs, se jactaba de que había conseguido que los bancos centrales europeos ganaran más de 7.000 millones de euros entre 2012 y 2014 especulando con la deuda ateniense.

El quinto estigma es la imparable transferencia de recursos financieros de los países europeos hacia los paraísos fiscales de la UE (son cuatro los países con más exposición a ese tipo tráfico, Chipre, Luxemburgo, Holanda, Irlanda) a los que se habían añadido los territorios de ultramar, antiguas colonias del Reino Unido, y la propia City de Londres.

En ese contexto estallaba el caso catalán. Todos los órganos de gobierno de la UE cerraban filas en torno a preservar la unidad de España. La entrega de los Premios príncipes de Asturias fue la manifestación pública de este apoyo a las tesis de Rajoy. El presidente español había recibido el “placet” para intervenir en Catalunya.

 De haberse permitido esas veleidades separatistas otras regiones se la hubieran planteado. A modo de ejemplo: en Serbia se hubiera evidenciado inmediatamente el problema de su  minoría nacional (120.000 personas) en el norte del Kosovo. En Bosnia, la región de Srpska cuestiona su neutralidad si sus vecinos, musulmanes y croatas, como pretende la OTAN se adhieren a esa organización militar. No se podía ni se debía admitir un doble rasero a favor de Catalunya.

 En Mostar, los croatas alzan su bandera conjuntamente con la senyera. En los órganos de dirección europea se habla claramente, y  recorre un escalofrío cuando lo oyes, de “guerra civil intraeuropea” a propósito de una posible secesión en Catalunya.

En realidad, el sexto estigma y, sin duda, el más importante no tiene vías de solución. España, como el resto de los países de la Unión ha sido incapaz de ofrecer a su pueblo más que un continuo de recortes, de aumento de la miseria y la pobreza. 

La concepción y los grupos dominantes que gobiernan la UE, sólo pueden ofrecer más y más neoliberalismo económico en un horizonte donde la desigualdad se hace endémica. En el caso catalán, los grupos dominantes han descubierto en el falso enfrentamiento España-Cataluña, la vía para desviar la atención de los gravísimos escándalos que han sacudido a la sociedad española.

El enfrentamiento entre bloques (constitucionalistas-independentistas) ahondará aún más el conflicto y el enfrentamiento social. Ya se ha producido el primer muerto a cuenta de la tensión política entre unos y otros. El independentismo no ve otra vía de solución al propio lío que han creado que seguir ciegamente hacia adelante. No hay plan A y mucho menos B. 

No hay estrategia, sólo huída para intentar la salvación personal. Iceta, queriendo o sin querer, ha abierto una puerta falsa, la del indulto. El objetivo, abrir una vía de escape a los dirigentes independistas, en cierta forma como funcionó con el caso Ibarretxe.

Las bases independentistas, por otro lado, han desconectado de la realidad. Poco importa que los dirigentes como Marta Rovira muestren una incapacidad aterradora como dirigente político; tal es así, que, tras los varapalos sufridos en la TV, la han puesto en sordina. Es igual que el personaje sea cogido en falso. Seguirán impertérritos. Sus fieles aceptarán cualquier argumento, incluso el más descabellado. 

Hace tiempo que el mundo independentista se mueve a empellones de sentimientos ofendidos, o de agravios inventados, como el expolio de Sijena. La campaña se dirime hoy en el mundo de la emoción, presos inventados y democracia conculcada es el único argumentario que se usa. Una democracia de la que se reniega.

 Aunque se usa,  Imperfecta es cierto, pero que les permite manifestarse, estar presentes en la campaña y realizar su propaganda electoral sin cortapisas. Hablar de presos políticos en este país y ahora, es insultar la memoria de los torturados y asesinados en la negra noche franquista.  (...)

La sociedad catalana gira y mira hacia la derecha que va camino de conquistar su objetivo, el relevo en los sectores dominantes (Cs por PP) sin quiebra del régimen del 78. Gracias al reto catalanista se van a dar las condiciones para este giro. La derecha se recrece. La casta se perpetúa para desconcierto de una izquierda que, como diría el poeta, “no acierta la mano con la herida….”

La campaña, incapaz de generar debates, más allá de la especulación sobre unas u otras coaliciones. Ha alcanzado extremos de estupidez. Editoriales dedicados a las flatulencias de los “ex consellers” encarcelados. Su descripción de su paso por prisión más parece el asalto heroico a una posición enemiga a golpes de bayoneta que a la estancia de unas cuantas semanas en la cárcel. 

Uno de los encarcelados durante una noche narraba como tuvo que ¡hacerse la cama contando con la ayuda de su compañero de celda! Otros próceres de la izquierda post-moderna, nos cuentan, en programas televisivos de baja estofa y a falta de otro razonamiento político, sus costumbres sexuales. Que Ada Colau sea bisexual, lesbiana o heterosexual, no es, desde luego, un argumento político de relevancia.

Duros tiempos nos esperan. Pero: ¿quién puede asombrase de que en esta tesitura los pueblos sueñen con soluciones simples aunque ese mismo sueño se convierta inmediatamente en una pesadilla?"                     (Eduardo Luque Guerrero, Crónica Popular,15/12/17)

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