"El mercado de valores de Estados Unidos se volvió volátil esta semana y
ya ha perdido todo lo ganado hasta ahora en 2018 en tan sólo una semana.
En eso han quedado las fantasmas de Trump de que los inversores ricos
nunca han estado mejor. La caída en las bolsas de Estados Unidos han
estado acompañadas por desplomes similares en los mercados de valores de
Europa y Asia. (...)
Ahora bien, esta caída podría ser sólo lo que los
operadores del mercado llaman una 'corrección' y no un 'mercado oso' de
verdad, cuando los precios de las acciones caen de forma sostenida y
profunda.
Pero podría ser que los inversores empiezan a temer que el
apoyo a las ganancias y las ventas generado por los recortes de
impuestos Trump no durarán mucho más, mientras que las tasas de interés
(el coste de los préstamos para invertir o recomprar acciones para
reforzar su cotización) están subiendo significativamente .
El 'Índice de sorpresa económica mundial' de
Citibank - que mide la frecuencia con la que los datos son mejores o
peores de lo esperado - ha sido negativo desde abril. Es el periodo más
largo bajo cero en cuatro años.
La desaceleración del crecimiento es bastante
evidente en Europa, donde los indices de actividad empresarial muestran
una caída significativa del ritmo de la expansión.(...)
Sin embargo, a diferencia del resto del mundo, la economía de Estados
Unidos todavía tiene una mejor situación. Las últimas encuestas de
actividad empresarial muestran una expansión sostenida.
Y a nivel mundial, el precio del cobre -un buen indicador de la actividad mundial- se mantiene por encima del nivel de 'recesión' en que cayó en el intervalo de 2015-6.
Sin embargo, los inversores están empezando a temer que el crecimiento
de las ganancias corporativas del que hemos sido testigos desde
principios de este año ha llegado a su techo, dado el aumento de los
costes salariales, el coste de los créditos y los precios de las
materias primas. (...)
Y los inversores se mantienen en la duda sobre el impacto del aumento de
las tasas de interés en los mercados de renta fija y variable. Se
espera que la Reserva Federal aumente la tasa por cuarta vez este año en
diciembre, y está reduciendo lenta pero constantemente su balance,
desprendiéndose de los bonos adquiridos para actuar ante la crisis
financiera.
La ex presidenta de la FED, Janet Yellen, sonaba la alarma
de que las alzas previstas podrían causar una nueva crisis financiera ya
que muchas empresas dependen de los llamados ''préstamos apalancados”,
que están sujetos a cambios bruscos en las tasas de interés.
Según
Yellen, “si hay una desaceleración de la economía, creo que una gran
cantidad de empresas irán a la quiebra debido a esta deuda. Eso
probablemente empeorará convirtiéndose en una recesión”. De hecho, se
estima que casi el 20% de las empresas estadounidenses tienen un coste
del servicio de la deuda superior a sus ganancias. (...)
Otros bancos centrales también están tratando
de 'normalizar' su política monetaria y cerrar el grifo de dinero. El
Banco Central Europeo tiene previsto poner fin a su propia compra de
bonos a final de año, e incluso el Banco de Japón está levantando el pie
de su pedal monetario.
El efecto neto de esto es lo que los inversores
han denominado “ajuste cuantitativo”, un cambio radical en el entorno
monetario mundial desde la crisis financiera que es una mala señal para
los mercados en 2019.
A principios de octubre escribí
que si la Fed se equivoca y los sectores productivos de la economía de
Estados Unidos no vuelven a un 'crecimiento normal' (la tasa de
crecimiento del PIB real promedio desde 1945 ha sido del 3,3%, así que
aun estamos lejos), los crecientes costes del servicio de la deuda
corporativa y de consumo podrían provocar una nueva recesión. (...)
El mercado de valores no siempre presagia lo que sucederá en la economía 'real', pero puede ser que esta vez tenga razón." (Michael Roberts
, Sin Permiso, 28/10/2018
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