"La investigación penal contra Iberdrola
por haber manipulado presuntamente el mercado eléctrico en 2013 para
provocar un alza estratosférico del precio de la luz ha experimentado un
enorme avance en las últimas semanas.
La Unidad Central Operativa
(UCO) de la Guardia Civil ha presentado dos nuevos informes a petición
judicial que refuerzan la acusación contra la eléctrica por un delito
contra los consumidores por el supuesto cierre intencionado de sus
embalses en el otoño de ese año (uno de los más lluviosos de las últimas
dos décadas) para bloquear la producción de energía hidráulica, la más
barata de todas, y generar así un incremento de las tarifas por la
necesaria entrada en el 'pool' de otras fuentes más caras.
Según los informes, a los que ha tenido acceso El Confidencial, los expertos en delitos económicos del Instituto Armado
han acreditado que el nivel que alcanzaron los precios durante las tres
semanas en las que se concentraron las presuntas prácticas irregulares
de Iberdrola —entre el 30 de noviembre y el 23 de diciembre de 2013—
carecía de la lógica más elemental.
Los investigadores han comprobado
que la mayoría del casi centenar de comercializadoras eléctricas con
licencia para operar en España barajaba para esas fechas expectativas de
precio muy inferiores, teniendo en cuenta los antecedentes del mercado y
las condiciones ambientales que se registraron esos días. Es decir, que
el sector considera casi unánimemente que no concurrieron elementos
objetivos para que la tarifa se disparara. Solo una adulteración del
sistema explicaría que la luz tocara máximos.
Los informes también revelan que el presunto fraude de Iberdrola
no solo ocasionó un agujero en el bolsillo de los consumidores, como ya
había acreditado la UCO en informes anteriores incorporados a la causa.
Las nuevas diligencias probarían ahora que el perjuicio afectó
igualmente a las empresas comercializadoras.
Sobre todo, a aquellas que
no pudieron repercutir la subida a sus clientes porque, en base a sus
previsiones, habían pactado con antelación un precio muy inferior al que
finalmente marcó el mercado. No obstante, todas las
que iban cortas en esas tres semanas (habían comprado menos electricidad
de la que demandaron sus clientes) perdieron dinero o ganaron menos de
lo que esperaban.
Según los cálculos que los intermediarios han
trasladado a la UCO en los últimos meses, sus pérdidas como consecuencia
de las supuestas maniobras de Iberdrola superaron los 31 millones de
euros. La empresa más afectada sería el gigante suizo del 'trading' eléctrico Axpo Iberia, que cosechó un perjuicio de 28 millones de euros.
Ocupa la segunda posición Nexus Energía, que ha denunciado pérdidas de 1,8 millones. Por debajo de esa cantidad se situarían ya casi medio centenar de operadores. Geotlander SL, por ejemplo, comunicó un impacto negativo de 902.000 euros. Y Enercoluz Energía perdió 370.000.
La investigación, supervisada por el Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional
y en la que está personada Facua como acusación popular, gira sobre el
récord que alcanzó el precio de la luz el 18 de diciembre de 2013, justo
el día antes de la subasta en la que se debía fijar la tarifa que
pagarían los pequeños consumidores durante los siguientes tres meses.
Esa jornada, el coste llegó a los 91,89 euros por megavatio hora (Mwh),
una cifra desconocida hasta el momento que suponía una subida del 126%
sobre los 40,65 euros por Mwh del 25 de noviembre previo, solo tres
semanas antes.
El escándalo alcanzó tal dimensión que el Gobierno de Mariano Rajoy se vio obligado a suspender la subasta e intervenir el precio. Dos años después, en noviembre de 2015, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia
(CNMC) dictaminó que Iberdrola había recortado intencionadamente la
producción de energía hidráulica y que esa maniobra le había ocasionado
un beneficio de 21,5 millones de euros. Por contra, los usuarios habían sufrido pérdidas por valor de 105 millones. (...)
Como ya adelantó este diario, los agentes localizaron correos
electrónicos, comunicaciones internas y archivos de Excel que
demostraban que la compañía había planificado para diciembre de 2013 más producción de energía hidráulica que en el mes anterior.
Sin embargo, sus embalses produjeron en diciembre mucha menos energía
que en noviembre. Esa documentación interna demostró que la compañía
generó en las tres semanas clave menos energía hidráulica que en el
mismo periodo de los años precedentes, a pesar de que en 2013 sus cálculos internos y los factores ambientales arrojaban cifras muy superiores a las de otros ejercicios.
La
UCO pidió a Iberdrola que aclarara estas incongruencias, que habrían
sido suficientes para forzar la entrada en funcionamiento de sus
centrales de ciclo combinado con la misión de suplir la escasez de
energía hidráulica. Ante las preguntas de los agentes, los directivos de
la eléctrica admitieron que las tarifas se fijaban utilizando un método tan rudimentario
y poco transparente como el de las órdenes verbales.
La Guardia Civil
ni siquiera encontró las actas de las reuniones en las que supuestamente
se habían fijado los precios. Asimismo, según los informes incorporados
a la causa, Iberdrola tampoco disponía en ese momento de un protocolo
interno que aclarara qué nivel jerárquico de su estructura debía
participar exactamente en el proceso de formación de las tarifas, ni qué
parámetros eran los que tenían en cuenta sus responsables para
calcularlas. (...)" (José María Olmo, El Confidencial, 18/02/19)
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