"El euro está "celebrando" su vigésimo aniversario y, sin embargo, no
están descorchando botellas por todo el continente. Excepto, quizás, con
la notable excepción de eurócratas delirantes como Jean-Claude Juncker (...)
Gran parte del continente se caracteriza por un
desempleo de dos dígitos, aumento de la desigualdad, conflictos
políticos y una virtual generación perdida de jóvenes que nunca han
experimentado nada que se acerque remotamente a una economía robusta y
exuberante. La integración basada en la codicia está dando mal nombre a
la UE.
Lo peor de la Eurozona en su conjunto es la propia
unión monetaria. El euro refuerza las desigualdades estructurales entre
los estados miembros, así como entre los grupos sociales dentro de los
países.
También vale la pena recordar que su creación se suponía que era
un paso intermedio hacia la formación inevitable de unos "Estados
Unidos de Europa" de una autoridad fiscal supranacional, es decir, una
unión federal en la que un gobierno central de toda Europa se hace
responsable de la estabilización económica y la redistribución de los
ingresos para toda la UE, mientras que la asignación de recursos se deja
en manos de los gobiernos de los estados nacionales.
Está claro que se
está muy lejos de eso, dadas las tensiones políticas existentes entre
las naciones acreedoras del norte germánico y las naciones deudoras de
la periferia del sur. (...)
Tampoco puede mantenerse una unión monetaria sin una autoridad fiscal
real que la acompañe. Dado que esto último parece políticamente
imposible en el contexto del Brexit, de las protestas de los chalecos
amarillos en Francia y de una coalición gobernante en Italia que
abiertamente juega con el abandono del euro, el resultado más probable
es la ruptura de la unión monetaria. (...)
En un mundo ideal, el fin del euro vendría a través de una acción
coordinada: reintroduciendo las monedas nacionales y exigiendo
inmediatamente que todos los impuestos y otras obligaciones
contractuales públicas dentro de la nación sean denominadas en esa
moneda con el objetivo de crear una demanda inmediata para esas monedas.
Sin embargo, es mucho más probable que la disolución se produzca a
través de una crisis disruptiva.
El hecho de que el euro haya sobrevivido durante 20 años no es señal de
que nos estemos acercando al día de "una unión cada vez más estrecha" (...)
Más bien es un signo de subversión democrática, una
tecnocracia enloquecida que ha sobrevivido al privar a los parlamentos
nacionales electos del control de la política fiscal: impuestos, gastos y
las políticas económicas centrales del estado-nación. El euro ha sido
tanto el método como la causa de esta privación democrática, por diseño,
no por accidente.
¿Cómo?, se preguntarán. Debido a que al substituir las
monedas nacionales por una moneda supranacional la creación del euro
rompió el vínculo entre el estado y el dinero, y con ello la
flexibilidad para enfrentar las crisis económicas de una magnitud como
las que se han experimentado a lo largo de la historia del euro
(especialmente después de 2008). Se ha convertido, por lo tanto, en un
instrumento de la codicia, ya que ha facilitado una transferencia masiva
de riqueza hacia el nivel más alto de la sociedad europea, junto a una
debilitación del estado de bienestar social.
Los parlamentos nacionales, pues, siguen estando
constreñidos porque sin una moneda nacional carecen de la capacidad
fiscal para responder (y también para enfrentar una posible quiebra,
parecida a la de un estado estadounidense, que es un usuario, no un
emisor del dólar). (...)
Los billones de euros movilizados durante las crisis
sucesivas se han dedicado principalmente a rescates bancarios
encubiertos y a reciclar dinero para los acreedores, en lugar de ayudar
al vasto ejército de desempleados. Codicia. Y mientras tras cada crisis
sucesiva desde el comienzo del euro solo se ha conseguido hasta ahora
evitar el estallido final de la unión monetaria, las pobres bases
económicas se han mantenido constantes.
De hecho, el economista Michael Burrage comparó
recientemente el desarrollo económico de los 12 miembros fundadores de
la Eurozona con 10 países independientes, los cuales son comparables en
términos de estructura económica, instituciones laborales y
productividad. Sorpresa, sorpresa: los países de la Eurozona están en la
cola.
Vale la pena reiterar que este no es un problema de la "Unión
Europea", sino un problema de la Eurozona porque el alto desempleo
causado por la política de austeridad es una característica persistente
de la Eurozona (EZ). Tengamos en cuenta que países como Noruega, Suiza e
incluso el Reino Unido, acosado por los problemas del Brexit, están
superando a los países de la EZ, especialmente en términos de desempleo. (...)
Existe una multiplicidad de desafíos (deuda privada,
desempleo, automatización, educación, productividad de los trabajadores)
que solo se puede resolver a través de estrategias de desarrollo
nacional / supranacional socialmente más inclusivas (es decir,
generosas).
Pero eso está dentro del ámbito de la política fiscal, que a
su vez se ve constreñida por la existencia de diferentes países que
efectivamente "toman prestado" en una "moneda extranjera", lo que de
facto el euro es, dada la separación institucional entre el estado y la
moneda en sí. Así que volver a las monedas nacionales parece ser un
primer paso necesario.
¿Por qué no simplemente intentar devaluar el euro?
Por un lado, confiar en los impulsos externos al crecimiento a través de
la devaluación de la moneda depende de la disposición de otros socios
comerciales para adoptar estrategias de crecimiento que se adapten al
aumento de las importaciones resultantes (algo altamente problemático en
el entorno cada vez más proteccionista de hoy).
Además, durante
períodos previos de debilidad relativa del euro el mayor beneficiario de
lejos en la Eurozona ha sido Alemania, como lo demuestra el hecho de
que el país tiene un superávit por cuenta corriente ahora un poco menos
del 8 por ciento del PIB, que en gran parte comprende la mayor parte de
los excedentes comerciales de la Unión Europea con el resto del mundo.
El resto del bloque, particularmente los miembros mediterráneos, todavía
están registrando un crecimiento inferior y niveles de desempleo
sustancialmente más altos. En primera instancia, pues, una devaluación
del euro ayuda a Alemania, no a la Unión Europea en su conjunto. (...)
Incluso con una política monetaria común, si los
miembros de la Eurozona hubieran estado en una unión federal comparable a
Canadá o los Estados Unidos, los responsables políticos podrían haber
mitigado las divergencias regionales a través de transferencias fiscales
o pagos compensatorios.
Y el problema de los desequilibrios comerciales
interregionales tampoco sería un problema (a nadie en Estados Unidos
realmente le importa, por ejemplo, si Nueva York tiene un "déficit
comercial" con Texas, debido a la existencia decisiva de esta unión
federal que llamamos "Estados Unidos de América").
Pero a pesar de que no existe una unión fiscal común,
los custodios de la Unión Monetaria Europea han impuesto una camisa de
fuerza de austeridad fiscal como condición previa para ser miembro del
euro (es decir, el perversamente denominado "Pacto de Estabilidad y
Crecimiento", que ha generado un crecimiento mínimo y mucha
inestabilidad ).
Por lo tanto, los países que “se ganan" ser miembros
del "Club Euro" obtienen el peor de los mundos posibles: capacidad
mínima para impulsar el crecimiento a través de una política fiscal
agresiva: solo austeridad fiscal.
Al igual que uniéndose a una religión
que ofrece el infierno, pero no el cielo, la austeridad fiscal exacerba
los diferenciales de productividad (menos dinero para inversión,
educación, bienestar social, mayor desempleo, etc) y bloquea a los
países de lento crecimiento en la trampa de la deflación de la deuda y
el estancamiento económico perpetuo (véase Grecia). Y no hay forma de
"inflar" la deuda a nivel nacional, porque no existe una "imprenta
nacional".
Por último, pero no menos importante, los campeones de
la unión monetaria, especialmente los de Berlín, continúan predicando
el mito destructivo según el cual el incremento de la competitividad a
través de "reformas estructurales" (lo que generalmente significa la
capacidad de despedir trabajadores con mayor facilidad y recortar los
programas de bienestar social) de alguna manera permitirá a los países
afligidos igualar el dinamismo económico de Alemania.
Sin embargo, como señala Storm, los países no pueden
competir si la composición de las exportaciones en cada país es
diferente: “Alemania es fuerte en la fabricación de tecnología media y
alta, y esta fortaleza se manifiesta en un sólido rendimiento de las
exportaciones así como en una limitada vulnerabilidad a los sobresaltos
externos” (énfasis mío).
El sólido rendimiento de las exportaciones se
deriva en parte del hecho de que los productos de alta gama no son
particularmente dependientes de los bajos costes laborales para competir
globalmente. Por el contrario, los países de la periferia están
generalmente atrapados en actividades de baja y media tecnología, muchos
de los cuales compiten con China y, por lo tanto, están mucho más
sujetos a su amenaza competitiva (la industria textil de Italia es un
caso clásico).
El resultado es que lo que es bueno para Alemania no
lo es tanto para Italia o Francia, y viceversa. Lo que se requiere son
políticas industriales nacionales distintas, con el objetivo de acomodar
y diversificar las estructuras comerciales existentes, particularmente,
de los países mediterráneos.
Lamentablemente, la Eurozona no hace provisiones para esto debido en gran parte a la fobia de la Eurozona al déficit. (...)
Hay muy pocos casos de una disolución controlada de una unión monetaria y
un restablecimiento concomitante de las monedas nacionales. Un ejemplo
reciente es lo que ocurrió después de la ruptura de la antigua
Federación Yugoslava. Si bien el restablecimiento de las monedas
nacionales se produjo con una disrupción económica mínima, la disolución
no se produjo sin coste, ya que muchos de los miembros de la Federación
Yugoslava se involucraron en una costosa guerra civil. (...)
No hay duda de que una disolución coordinada de 27
países diferentes sería considerablemente más difícil. Considérese lo
que está sucediendo ahora en el Reino Unido, donde un aparentemente
"divorcio amistoso" (también conocido como "Brexit") lleva ocurriendo
durante dos años sin que hasta el momento se haya resuelto nada, y al
final puede que incluso no ocurra, dadas las restricciones que el
Parlamento del Reino Unido está poniendo a sus negociadores.
También
vale la pena recordar que el Reino Unido ni siquiera comparte una moneda
común, ya que retiene la libra.
En la Eurozona misma es probable que presenciemos
estos mismos resentimientos cocidos a fuego lento en los países más
ricos, los cuales durante mucho tiempo han criticado a los "gorrones
mediterráneos". Imagínense lo que sucederá si la próxima erupción ocurre
en Italia o Francia (con las protestas de los “chalecos amarillos” presagiando problemas allí): Grecia o Chipre serán juegos de niños en comparación.
En cualquier desenlace concebible, benigno o de otro
tipo, casi seguro habrá imposiciones generalizadas de controles de
capital y cierres bancarios (para evitar fugas de depósitos), así como
el recurso a la protección industrial y los controles y apoyos
gubernamentales para mitigar la caída resultante. Por no hablar de los
interminables desafíos de los tribunales internacionales, dada la amplia
tenencia de euros de las instituciones de todo el mundo.
Pero la alternativa del status quo es cada vez más
insostenible, dados la enorme escala del desempleo juvenil, la creciente
desigualdad y el número cada vez mayor de personas marginadas,
empobrecidas y desposeídas por este experimento de sadismo económico que
dura 20 años. Se necesita menos codicia para la supervivencia.
Si se
van a restablecer las monedas nacionales, ello debe venir con la
recuperación de un estado-nación más comprometido con la soberanía
popular genuina, un control más democrático -menos oligárquico- de la
economía, el pleno empleo y una red sólida de provisión de bienestar
social. (...)
No tiene sentido preservar una unión monetaria si conlleva el coste de
sabotear el crecimiento económico y el amplio bienestar de los
ciudadanos de la UE. Del mismo modo, el poder de la política fiscal del
estado-nación no debiera restringirse, sino desplegarse libremente
junto, o si es necesario sustituyendo, al “mercado" para asegurar que se
logre una prosperidad equitativa para la mayoría, no para unos pocos."
(Marshall Auerback, Rebelión, 05/02/19; fuente: Mientras tanto. Artículo original en ingles: truthdig.com )
Como alternativa a la salida de España del euro... europeseta electrónica:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España
debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro.
Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.htm
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