"Éste es el primero de los nueve consejos que Debate Constituyente presenta
para aportar un grano de arena, agitar conciencias y enriquecer el
debate que hay en PODEMOS en la búsqueda de su comunión con la
ciudadanía. (...)
Desde nuestra propia experiencia personal con los que nos rodean,
pero también apoyados en diferentes estudios sociológicos y
estadísticos, entendemos que hay aún un amplio sector de la población
que, si bien se pronuncia de acuerdo con las propuestas básicas de
PODEMOS (en lo económico, en lo social, etc.), que es lo fundamental, no
termina de sentirse identificado con el proyecto por cuestiones que, en
último término, son secundarias o meramente formales, y que podrían
corregirse con un poco de esfuerzo. (...)
Consejo Nº 1: Acabar con todo tic anticlerical
En
algunas intervenciones de los principales portavoces de PODEMOS se han
hecho comentarios poco acertados, con falta de matización, que citan sin
mala intención al mundo católico. Estos comentarios pueden ser
malinterpretados y mal encajados por una buena parte de la población
española.
Por ello nos parecen inapropiados, y peor aún, nada
convenientes para la construcción de una amplia mayoría con vocación
democrática en España. Desgraciadamente, la actual izquierda española ha
teñido de anticlericalismo o anticatolicismo gran parte de los
movimientos sociales contestatarios. Las razones que explican esta
animadversión tienen profundas raíces históricas o se pueden encontrar
en la actitud de los principales líderes de la Conferencia Episcopal de
los últimos años.
No obstante, estas razones no justifican que se
extienda a la Iglesia o a la religión la causa de los males de nuestra
sociedad. Y no se puede abordar el asunto religioso sin rigor. No
podemos meter en el mismo saco a todos los papas, a los cardenales, a
los obispos, al cura del pueblo y a un creyente de a pie.
No fueron lo
mismo Juan XXIII que Juan Pablo II, ni son lo mismo el cura obrero
Mariano Gamo que el exarzobispo Rouco Varela. Tampoco conviene mezclar a
Jesucristo, los valores cristianos y la teología de la liberación con
la Inquisición, el Banco Vaticano y el Opus Dei. (...)
Ver min 3:49 en adelante.
Pablo Iglesias afirma que no caben curas de sotana en PODEMOS. ¿Por qué
no pueden haber curas de sotana en PODEMOS? Ojalá estuviese este
influyente sector de nuestra sociedad del lado del cambio social. ¿Hemos
olvidado de qué lado se pusieron cientos de curas e incluso obispos
durante los años 60 y 70 en nuestro país? ¿Qué malo tiene que curas,
monjas, imanes, rabinos o pastores se incorporen a un movimiento de
transformación democrática y de defensa de los derechos humanos? Frases
como la enunciada por Pablo Iglesias se pueden traducir en definir a
PODEMOS como una organización anticlerical o incluso atea.
Estos
comentarios pueden crear innecesariamente recelo en muchos creyentes,
los cuales forman la inmensa mayoría de nuestra población. Por tanto, el
comentario realizado por Pablo Iglesias, aunque se comprende el sentido
general de lo que quería transmitir, no es adecuado para un proyecto de
mayorías. (...)
Consejo Nº 2: Dirigirse expresamente a los votantes desencantados del PP
PODEMOS no llegará a ser mayoría sin restar un gran apoyo social al PP.
La estrategia no puede ser sustituir un viejo bipartidismo (PP-PSOE)
por otro nuevo (PP-PODEMOS). La estrategia es derrotar el bipartidismo y
construir una nueva hegemonía. Y para esto es fundamental vaciar de
votantes al PP.
De hecho, el gran reto no es transferir el apoyo de las
bases del PSOE a PODEMOS.(...)
El gran reto es, sin cambiar las propuestas políticas y económicas de PODEMOS
, transferir el apoyo social del PP a PODEMOS. Para plantearnos
seriamente este reto debemos comenzar asumiendo que la gran mayoría del
voto conservador que recibe el PP proviene de las clases trabajadoras,
de los profesionales y de los pequeños y medianos empresarios. Los
intereses objetivos de la mayoría de los votantes del PP son iguales a
los intereses objetivos de la mayoría de los votantes de PODEMOS. (...)
Se precisa una labor extra, un “empujón”, que anime a los votantes
desencantados del PP a acercarse a PODEMOS y a los miembros y
simpatizantes de PODEMOS a abrirse a ellos. Y continuando con lo último
mencionado, conseguir que los actuales seguidores de PODEMOS eviten
prejuicios y sectarismos y se abran a votantes conservadores
desencantados, también requiere de un gran esfuerzo pedagógico constante
de los líderes de PODEMOS.
Convencer a este sector conservador de
nuestra población va a requerir del esfuerzo de toda la organización, y
para ello sus miembros deben entender e implicarse activamente en esa
tarea.
Unos ejemplos: En
el distrito histórico y obrero de San Blas de Madrid, en las elecciones
generales de 2011 el PP arrasó con casi el 46% de votos, sacándole 16
puntos de ventaja al PSOE. UPyD, en este barrio popular por
antonomasia, sacó un 11%. Es decir, entre votantes del PP y UPyD tenemos
en San Blas el 57% de los votos.
Y desde luego, el 57% de los
habitantes de San Blas que votaron en el 2011 no son gente adinerada,
hijos de banqueros, ni casta. Sin infravalorar la importancia que tienen
los medios de comunicación para conquistar votos y conciencias, algo
falla también en el discurso que pretende llegar a los sectores
deprimidos y que votan una opción conservadora. (...)
Consejo Nº 3: Discurso de apoyo a los autónomos y PYMES
No
hay combate contra el paro y la precariedad en España sin
reindustrialización. No hay reindustrialización sin las PYMES. Esta
cuestión es estratégica en un programa de cambio en nuestro país.
Y
aunque no podemos pasar por alto el valor del trabajo, como el verdadero
creador de la riqueza, nos encontramos en una coyuntura que obliga a
abrir el discurso a otras capas sociales. Las PYMES y autónomos conforman el 99,88% del tejido empresarial español y emplean aproximadamente a un 70% de la masa laboral de nuestro país. Y a nivel de la UE durante los años 2002-2010 las PYMES crearon el 85% de los nuevos empleos, empleando en total a un 67% de los trabajadores europeos.
Salir
del modelo económico de turismo-construcción, diversificando e
industrializando España requerirá de una fuerte inversión pública, de
créditos concedidos por una institución financiera con vocación
desarrollista, de creación de empresas públicas o mixtas en nuevos
sectores productivos. Pero también y sobre todo necesitará de las PYMES
que germinarán y se expandirán entorno a todos estos nuevos planes
económicos de reindustrialización y diversificación. (...)
La importancia que tiene incluir a las PYMES y autónomos como elemento
vertebral del discurso de PODEMOS se debe además a otro aspecto igual de
importante: el ideológico. En España, según datos de 2014, hay 3.139.106 empresas catalogadas como PYMES.
Por tanto, son millones de familias españolas las que viven de sus
empresas y defenderán a aquella formación política que las proteja y las
ayude a progresar. Pero además, en aras de entender el pensamiento de
centro-derecha, son muchos los votantes del PP o, simplemente,
ciudadanos que se consideran conservadores, que defienden la idea
romántica del empresario entregado y emprendedor.
Aún perteneciendo a la
clase trabajadora, ven la solución a sus problemas en el apoyo a las
PYMES, y encuentran en el PP al partido eficiente que apoya al
empresariado (caracterizando al empresario como al ferretero o al
industrial de cerámica, y no como a Botín o a Amancio Ortega).
Hay que
combatir discursivamente esta idea y dejar claro que ni el PP ni el PSOE
apoyan a las PYMES. Para demostrarlo basta con dar el dato de autónomos
y PYMES que han quebrado en estos años de crisis (***) bajo las
doctrinas de la troika, o la tarea titánica que supone llevar adelante
una PYME en nuestro país en comparación a otros países del norte de Europa. (...)
El sector empresarial de la economía real está siendo hostigado por varios flancos, que van desde una política fiscal persecutoria (mientras que las grandes empresas defraudan tres veces más que PYMES y autónomos, los propios inspectores de Hacienda denuncian que el 80% de los recursos del Ministerio de se dedican a perseguir el pequeño fraude de autónomos y PYMES)
hasta una accesibilidad al crédito draconiana, pasando por la falta de
un verdadero plan de desarrollo empresarial.
Mientras tanto, se hace la vista gorda fiscal a las grandes empresas y fortunas,
se les facilita todos los créditos y subvenciones y se le abren todos
los mercados nacionales o internacionales posibles. Por no hablar de la liberalización total de los horarios comerciales, o de implantación de tiendas multinacionales online como Amazon, que desvían sus impuestos a paraísos fiscales y con las que los pequeños comercios y PYMES no tienen posibilidad de competir.
Estas
prácticas mafiosas de favoritismo permiten que las grandes
multinacionales y franquicias, desde su privilegiada y favorecida
posición, devoren el mercado nacional haciendo imposible la
supervivencia de multitud de pequeños comercios y PYMES que se ven
abocados al cierre frente a tal competencia desleal. ¿Es esto defender a
los empresarios?
Se debe arrebatar al PP y al discurso
dominante, el título autoproclamado de defensores del empresariado,
entendido este como las PYMES. El programa de PODEMOS se debe presentar
como el que verdaderamente defiende a los autónomos y a los pequeños y
medianos empresarios.
Sólo una política de reindustrialización y
diversificación, una entidad financiera al servicio del desarrollo de
España, un aumento del poder adquisitivo/consumo de los trabajadores y
una reforma fiscal progresiva que las libere del estrangulamiento
actual, apoyará realmente a las PYMES.
Consejo Nº 4: Rechazo tajante de la violencia (condena total a ETA)
El
avance del movimiento de transformación en nuestro país surgido a
partir del 15M, y que de alguna forma ha influenciado la creación de
PODEMOS, se ha desarrollado en torno a la acción pacífica y democrática.
Las actitudes pacíficas y democráticas han sido pilares fundamentales
del avance de la contestación social y del crecimiento de la
movilización.
Estos principios deben mantenerse firmes y ser defendidos
con nitidez en la formación PODEMOS. Para ello no basta con definirse
como un movimiento que defiende la paz y apuesta por la democracia, sino
que se hace necesario el rechazo tajante de la violencia. No sólo la
violencia policial, sino también la violencia que brota desde las
protestas ciudadanas.
Cuando acontece un caso de disturbios en
el que se ven implicados manifestantes realizando acciones violentas
contra las fuerzas de seguridad o contra el mobiliario urbano, PODEMOS
debe ser implacable en el rechazo contundente a estas acciones.
Aunque
se pueda contextualizar todo lo que se quiera - hablar sobre la crisis,
la pobreza (“violencia es cobrar 600” o “violencia es no llegar a fin de
mes”), criticar los excesos policiales o la existencia de infiltrados-
por encima de todo debe subrayarse el rechazo firme a esas acciones
vengan de quien vengan. PODEMOS debe desmarcarse claramente y sin
contemplaciones de esa forma violenta de entender la lucha social y la
movilización.
Uno de los aciertos del movimiento 15M fue apostar decididamente por la no-violencia, por la desobediencia civil pacífica.
(...) terrorismo de ETA. Algunos ya preveíamos que el ataque mediático más
fuerte contra PODEMOS vendría de la manoseada fórmula de “son ETA”. Sin
embargo, aunque el poder siempre señalará con mentiras y
tergiversaciones a sus oponentes, también es necesario ser audaz y cauto
a la hora de nadar en este pantano plagado de ranas y culebras.
Querer
dar explicaciones sociológicas o politológicas por muy acertadas que
sean, cuando se es líder de una organización política nacional con una
fuerte proyección mediática, sobre el origen de la acción terrorista que
ha acabado con casi 900 vidas, sólo crean extrañeza y dudas a la
mayoría del pueblo español. En este tema, siendo coherente con la
defensa de la vía pacífica, se tiene que ser tan tajante o más
(tratándose de cientos de muertos) que en otros casos: condena total a
ETA. (...)
Consejo Nº 5: Cambiar las formas en los actos públicos. La música.
En
varios actos públicos de PODEMOS hemos presenciado la clausura de éstos
entonando algunas canciones históricas de las luchas contestatarias.
Ejemplos de ello son: “A galopar” de Paco Ibáñez, “Canto a la Libertad”
de José Antonio Labordeta o “El pueblo unido jamás será vencido” de
Quilapayún. Bellas obras de indiscutible calidad musical, muy emotivas y
con profundo contenido social y reivindicativo. (...)
En un ritual de este tipo, con canciones claramente vinculadas a la
izquierda más militante, entonadas con puños en alto por muchos líderes
de PODEMOS, ¿se pretende escenificar que PODEMOS no tiene etiqueta
ideológica?, ¿se pretende convencer que PODEMOS no es ni de izquierdas
ni de derechas sino de la gente común? No podemos imaginarnos que
alguien que se acerque a PODEMOS viniendo de votar al centro derecha o
de posiciones poco ideologizadas, pueda sentirse cómodo en un acto
"litúrgico" como ese. (...)
Consejo Nº 6: No permitir que a PODEMOS se le etiquete como un “partido de izquierdas”
En la actual campaña de aislamiento de PODEMOS de una potencial base
social, vemos como principal amenaza que se consolide en la población
española la identificación de PODEMOS como una simple fuerza más dentro
de la izquierda.
Con este consejo no estamos sugiriendo que PODEMOS
no deba contener ideas o valores que tradicionalmente se asocian a la
izquierda, ni tampoco estamos afirmando que en PODEMOS no quepan
personas que se identifiquen como de izquierdas. Nos estamos refiriendo a
que PODEMOS no debe colgarse ni dejarse colgar la etiqueta de
"movimiento de izquierdas" . (...)
Y es que, como bien dice PODEMOS, no se trata de izquierdas o derechas: se trata de democracia. Conviene que PODEMOS repita una y otra vez, en el eje central de su discurso, que no se definen como movimiento de izquierdas
.
PODEMOS se debe definir clara y públicamente como un movimiento
socio-político de la gente común, de los de abajo, como una organización
profundamente democrática en defensa de las libertades dentro del
respeto total a los DDHH y no reconocer ni aceptar ser definido con la
etiqueta de izquierdas.
Más aún cuando es un hecho conocido que la gran
parte de la ciudadanía que no se define a sí misma como de izquierdas, sí que está de acuerdo con el diagnóstico y propuestas que se están aportando desde PODEMOS.
Por lo tanto, creemos que este es un elemento necesario para que, sin renunciar a ninguno de los principios, diagnósticos y propuestas de PODEMOS
, se aspire a llegar a los millones de ciudadanos de tendencia un poco
más conservadora o poco ideologizados, sin los cuales no se podrá
cambiar jamás este país. (...)
Consejo Nº 7: Evitar utilizar el término Estado español para referirse a nuestro país
En
una mezcla entre asombro y preocupación escuchamos como algunos
activistas de PODEMOS evitan nombrar a nuestro país por su nombre,
utilizando en su lugar el término de origen franquista Estado español.
Los acercamientos o "coqueteos" de cierta izquierda española con los
nacionalismos periféricos, que vienen desde el antifranquismo hasta
nuestras fechas, la ha llevado a incorporar términos ajenos a su propio
lenguaje. Y esto ha calado en muchos movimientos sociales de nuestro
país, llegándose a asociar en términos políticos el uso del nombre
"España" con un síntoma de ser conservador o de la derecha rancia y el
uso del término "Estado español" con ser progresista o de la izquierda
transformadora. (...)
Por otro lado, dejando claro de antemano que respetamos profundamente todo tipo de identidad lingüística, cultural o nacional
y subrayando que lo más preocupante de este país es su déficit
democrático y el régimen neoliberal, es obligado decir que para lograr
un cambio es necesario usar un lenguaje cercano y comprensible.
Debemos
comunicar con las formas que transmitan las ideas al mayor número de
personas posibles. Por consiguiente, resultaría un auténtico milagro que
una opción política pueda llegar a ser mayoritaria y hegemónica en
España sin ser capaz de mencionar el nombre de su país.
Sin querer caer en el chovinismo y el nacionalismo casposo, hay que
reconocer que a la mayoría de los ciudadanos españoles les gusta su
país, lo quieren y lo suelen llamar por su nombre. (...)
Consejo Nº 8: No rechazar ni imponer un color a la bandera española
En
los últimos años hemos podido presenciar como la que fue la bandera de
España durante la II República se enarbola en múltiples manifestaciones
de protesta social. Sin embargo, una bandera que representaba a todos
los españoles del 1931 al 1936, hoy en día se ha convertido en un
símbolo político escorado ideológicamente a un sector concreto de
nuestra sociedad.
La carga ideológico-política que lleva al día de hoy
esa bandera la limita como aglutinador de mayorías. A día de hoy no
simboliza a la inmensa mayoría del pueblo español como en 1931, sino que
tiene una representación más partidista, más ideológica. (...)
En definitiva, la bandera tricolor al día de hoy ha dejado de ser una
bandera nacional, para ser una bandera política, y hoy en día está muy
lejos de ser identificada como propia para la mayoría de la población. (...)
También la bandera roja con la hoz y el martillo tiene un gran peso
histórico y simbólico en la lucha por los derechos de los trabajadores y
la lucha antifascista que conllevó decenas de millones de muertos.
Y
comprendemos y apoyamos su uso cuando se trata de conmemoraciones y
actos de recuperación de memoria histórica o reivindicación de justicia y
reparación. Sin embargo entendemos que, en este momento, ni la una ni
la otra (la tricolor o la roja con la hoz y el martillo) pueden servir
de símbolos aglutinadores para un proyecto político de mayorías en
nuestro país. (...)
La bandera rojigualda, que tiene un origen militar en el siglo XVII, en concreto para uso en la Marina de guerra,
se usó como bandera nacional en la Revolución española liberal de 1808,
en las Cortes de Cádiz. Fueron fundamentalmente las milicias
nacionales, la expresión armada y popular más progresista habida en el
siglo XIX, las que extendieron el uso de la bandera rojigualda como
símbolo nacional.
La bandera borbónica que ondearon los carlistas, en su
enfrentamiento contra el liberalismo y el constitucionalismo, era
blanca con el aspa roja de Borgoña. En 1843 Isabel II decreta la bandera
rojigualda como bandera nacional frente a la bandera del absolutismo
carlista que ondeó durante las tres guerras civiles de aquella centuria.
Este hecho hizo identificar aún más a la bandera rojigualda con las
posiciones políticas más avanzadas frente a la bandera carlista que
representaba el inmovilismo y la reacción. Durante el Sexenio
Revolucionario (1868-1874), en su etapa de Gobierno Provisional o en su
etapa de Primera República española, se ondeó la bandera rojigualda (con
distinto escudo) como bandera oficial.
Es decir, la bandera bicolor fue
la insignia que representó al periodo más democrático y progresista de
todo el siglo diecinueve incluyendo la primera experiencia republicana
de nuestra Historia. La rojigualda también ha sido bandera republicana. (...)
Consejo N º9: El debate sobre el derecho de autodeterminación y el modelo de Estado
La Historia no se repite, sin embargo contiene fenómenos similares que
renacen una y otra vez, y que ayudan a entenderla. No ha habido crisis
sistémica en el capitalismo dónde las élites políticas no hayan hecho lo
posible por distraer, confundir e incluso enfrentar al pueblo. (...)
En plena hecatombe económica y social española, el Presidente de la
Generalitat, a la vez que realiza los recortes sociales más drásticos de
todo el Estado, comienza un pulso con el gobierno central para promover
una consulta que abra caminos hacia la independencia de Cataluña.
En su
estrategia, señala al Estado central como el causante de los
principales males que sufre el pueblo catalán (“España nos roba”) y azuza el sentimiento nacionalista e independentista en la población catalana.
Este discurso, que está trufado de pensamientos xenófobos y que utiliza los sentimientos más superficiales e individualistas,
arrastra a decenas de miles hacia la creencia de que la separación del
territorio catalán de España será la solución a sus problemas del paro,
de la precariedad, de los recortes en sanidad y educación o del
desahucio de su casa. (...)
Los líderes nacionalistas catalanes (en el
gobierno catalán o en la oposición) justifican la reivindicación de la
consulta soberanista, no sólo bajo el paraguas de que “solos estaremos
mejor”, sino también bajo unos supuestos “principios democráticos”.
Desde
el reconocimiento del carácter plurinacional de nuestro país, y desde
el más profundo respeto a la identidad cultural y lingüística de los
diferentes pueblos que lo conforman, en particular la de las
nacionalidades históricas, creemos necesario desmontar el
argumento “democrático” con que la casta catalana en este caso intenta
vestir su demanda de autodeterminación.
Y para ello no nos vamos a
detener a analizar la pobre calidad democrática y participativa que
tendría un proceso de autodeterminación en Cataluña organizado y
dirigido por la casta política y económica que tutela a ese noble
pueblo. Basta con detenernos a desmenuzar qué significa “derecho a
decidir” según se está planteando en las actuales condiciones.
La
dirigencia nacionalista, en su autoproclamación de paladines de la
democracia, no plantea el derecho a decidir sobre desahucios, banca
pública o privada, salario mínimo, reforma laboral o sanidad y
educación. El planteamiento de estos “ultrademócratas” de CiU (que no
apoyan un referéndum sobre la monarquía o la autodeterminación del pueblo palestino) se ciñe a la conformación de Cataluña como Estado y su posible separación de España. (...)
El debate que plantea esta consulta no es el
de la vinculación de Cataluña con el resto del Estado, sino el de la
organización territorial de todo el Estado en sí. ¿Es democrático que en
el debate y en la consulta sobre el modelo de Estado sólo participe una
parte de la ciudadanía y se excluya a la mayoría?, ¿es
democrático que se haga esto sin que antes hayamos abierto un proceso
constituyente participativo y hayamos modificado el marco
jurídico-político entre toda la ciudadanía y no sólo una parte de ésta o
unos diputados?
Y ¿no es más democrático que toda la ciudadanía del Estado participe en un debate profundo y amplio, y en un referéndum vinculante sobre los distintos modelos de Estado incluido el modelo que incluya el “derecho a decidir” o confederal?
Y ¿no es más democrático que toda la ciudadanía del Estado participe en un debate profundo y amplio, y en un referéndum vinculante sobre los distintos modelos de Estado incluido el modelo que incluya el “derecho a decidir” o confederal?
Sería
muy difícil hacer entender a la inmensa mayoría de la población
española que en defensa de la democracia y la participación se ha
modificado radicalmente la composición del Estado sin permitirles que
participen en ningún debate ni decisión al respecto.
En
definitiva, creemos que la actual propuesta de consulta soberanista en
los términos planteados, dirigida por la corrupta casta política que
gobierna Cataluña, en el contexto político catalán y español actual y
bajo la crisis que sobrevivimos, tiene un notable déficit democrático.
Por lo tanto no entendemos que algunos portavoces de PODEMOS apoyen el proceso de consulta soberanista en su formato actual. En este aspecto PODEMOS comete un acto de incoherencia frente a su defensa de la democracia real y participativa. Esta postura sólo le puede provocar distanciarse de una buena parte de los españoles que no la pueden entender planteada en estos términos. (...)"
Por lo tanto no entendemos que algunos portavoces de PODEMOS apoyen el proceso de consulta soberanista en su formato actual. En este aspecto PODEMOS comete un acto de incoherencia frente a su defensa de la democracia real y participativa. Esta postura sólo le puede provocar distanciarse de una buena parte de los españoles que no la pueden entender planteada en estos términos. (...)"
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