"Los brotes antisemitas en los márgenes del movimiento de los chalecos amarillos
plantean una pregunta irresuelta desde que las protestas empezaron hace
tres meses en Francia y que empiezan a perder fuerza y apoyo popular.
¿Cuál es su ideología? ¿De izquierdas? ¿De derechas? ¿O ni una ni la
otra, tal como se autodefinía Emmanuel Macron cuando llegó al poder en
2017? (...)
Un informe de la empresa de big data e
inteligencia artificial Alto Data Analytics, sobre la base de más de 11
millones de mensajes en Twitter difundidos por más de un millón de
perfiles entre el 13 de noviembre —vísperas de la primera gran
manifestación de los chalecos— y el 19 de diciembre, confirma el carácter heterogéneo del movimiento. (...)
El informe distingue cinco grupos en los perfiles
activos durante esas semanas sobre la crisis francesa. El más activo es
el de quienes apoyan a los chalecos amarillos:
son simpatizantes, pero no miembros, del núcleo duro de la protesta.
Este primer grupo emitió un 52,8% de los mensajes. Después llegan los
macronistas, simpatizantes del presidente francés, con un 15,3% de
mensajes, seguidos del núcleo duro de los chalecos amarillos, con un 13,8%, y de lo que los responsables del estudio engloban como extrema derecha, con un 8,3%. Los medios de comunicación representan el 7,9% de mensajes.
Esta correlación de fuerzas muestra, primero, el peso de los chalecos amarillos
y sus simpatizantes en la conversación en Twitter: juntos suponen un
66,4%. También el peso específico de la extrema derecha, que —como la
extrema izquierda— es el segmento político que más ha intentado influir
en el movimiento.
En ambos —extrema derecha y extrema izquierda— figuran
algunos de los usuarios más influyentes detectados por Alto Data
Analytics, asociados muchos de ellos al Reagrupamiento Nacional y a La
Francia Insumisa. Y sí, los macronistas son el segundo grupo en número
de mensajes, pero aparecen aislados: durante las primeras semanas de
protestas, casi nadie defendía al presidente, que aparecía solo y sin
aliados ante una crisis que le desbordaba. (...)
Los mensajes de los chalecos amarillos en Facebook, su medio natural, permiten explorar su adscripción ideológica. Varios temas predominan, según un estudio publicado por Le Monde sobre la base de los 200 mensajes más compartidos por grupos de chalecos amarillos:
el coste del combustible; la precariedad laboral; la propuesta de un
referéndum de iniciativa ciudadana, que permitiría proponer y cambiar
leyes por votación popular; la reintroducción del impuesto sobre las
fortunas y el aumento del salario mínimo.
Aunque la protesta contra el aumento de la tasa al
carburante tiene resonancias del movimiento antimpuestos del Tea Party
en Estados Unidos, la mayoría no son propuestas tradicionalmente
asociadas a la derecha ni a las políticas económicas liberales, más bien
al contrario. La democracia de base que promueven los “llamamientos de
Commercy” —un pueblo del norte de Francia donde se han celebrado dos
asambleas nacionales de chalecos amarillos— reflejan este espíritu, “popular, igualitario, social y ecológico”, según el manifiesto.
Y tampoco figuran en un lugar prominente cuestiones
como la inmigración o la salida de la UE —temas favoritos de la extrema
derecha—, y menos aún asociadas a la derecha tradicional como la
abolición del derecho al aborto o del matrimonio gay. No significa que
la inmigración esté ausente: los bulos sobre el pacto la ONU en
Marraquech sobre migraciones fue el tema estrella durante unos días.
Pero no es la principal bandera. Sin embargo, muchas de estas ideas —la
democracia directa o el “pueblo contra las élites”— son asumidas y
promovidas tanto por la izquierda populista como por la extrema derecha,
que en Francia es más social que liberal.
Un informe elaborado por investigadores del Instituto
de Ciencias Políticas de Grenoble y del laboratorio Pacte-CNRS, con
cuestionarios a 300 grupos de chalecos amarillos,
arrojaba un resultado similar: las desigualdades, la caída del poder
adquisitivo, la sensación de que el sistema favorece a las élites, la
pobreza o los impuestos eran los temas predilectos. Este mismo estudio
revelaba que el 60% no se consideraba ni de izquierdas ni de derechas.
Ya no es la izquierda contra la derecha, sino “los de
abajo contra los de arriba”, en lenguaje del populismo, o, en el
lenguaje macroniano, los liberales contra los conservadores. Es como si
los chalecos amarillos supusieran una nueva
etapa en la reconfiguración del sistema político francés que Macron
quiso encarnar al ganar las elecciones en 2017." (Marc Bassets, El País, 22/02/19)
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