"El Ayuntamiento de Barcelona ha terminado, a pocos metros de la
Rambla, en la calle Nou de Sant Francesc, las obras del primer edificio
de vivienda pública de alquiler de España realizado con contenedores marítimos. Un total de 12 viviendas (de una y dos habitaciones, 30 y 60 metros cuadrados) pensadas para ser usadas de forma temporal por parte de familias que han sido desahuciadas y esperan un piso definitivo, y construidas en suelo de equipamiento.
El gobierno de la alcaldesa Ada Colau los llama alojamientos de proximidad provisionales (APROP)
y la idea es que la estancia de sus habitantes sea de entre dos y cinco
años, hasta tener un piso definitivo. Las obras comenzaron hace cuatro
meses y el edificio recibirá a sus primeros habitantes, tres familias y
personas mayores solas del mismo distrito de Ciutat Vella, después de
Navidad.
Al contrario que otros proyectos de vivienda fabricadas con
contenedores, que se dejan a la vista, en este caso tanto el equipo de
arquitectos como el consistorio han optado por dar al proyecto aspecto
de edificio convencional y esmerarse en la calidad de los acabados. Se
mire por donde se mire, sea en el interior de los pisos o en los
espacios comunes, no hay ni rastro de los contenedores, que han sido
revestidos en una empresa de La Selva del Camp (Tarragona).
Al pisar,
por ejemplo, no suena a prefabricado, porque los contenedores tienen
aislamiento interior y exterior y las instalaciones de las cocinas y los
baños son de obra. Y la fachada, de policarbonato y madera, ha sido
recubierta para mejorar su aislamiento térmico. En conjunto, el edificio
supera los estándares del máximo nivel de calificación sostenible de
los edificios, AA. Su coste ha sido de 940.000 euros.
La alcaldesa defendió este lunes los APROP por su "técnica
innovadora, sostenible y eficaz" que permite construir vivienda pública
en un plazo de año y medio, "frente a los seis o siete años de la de
obra". "Nos permite aprovechar de forma provisional solares vacíos no
previstos para vivienda y sin hacer modificaciones urbanísticas",
afirmó.
Y aunque cuando presentaron esta modalidad de vivienda en 2018
el Consistorio hablaba de construcciones provisionales, ahora no les
pone fecha de caducidad. Colau alabó también la alta eficiencia en
materia de sostenibilidad de estos alojamientos y aseguró que "en una
época en la que la ciudadanía nos pide soluciones y después del fracaso
de la cumbre del clima, defendemos un modelo sostenible que ha venido
para quedarse".
(...) El segundo edificio con contenedores, en Sant Martí, se
licitará a comienzos del año que viene. Colau señaló que la calidad de
esta construcción permite a las familias alojarse mejor y de forma menos
precaria que en pensiones o casas de familiares.
La experta en vivienda y presidenta de la Fundación Habitat-3, Carme
Trilla, subrayó las ventajas de los APROP como un método más para
obtener vivienda pública en plena ciudad –sin tener que recurrir a la
periferia– y celebró, en este caso, el resultado de un proceso
industrializado para levantar pisos. "Las políticas de vivienda son muy
complejas y sus ritmos exasperantes, esta herramienta es una de las
soluciones que mayor celeridad permite ante la emergencia habitacional",
dijo, y apoyó incluso que edificios como el de la calle de Nou de Sant
Francesc puedan servir para otros usos no provisionales, como vivienda
para jóvenes. "Es un modelo perfectamente validable para otras
soluciones en Barcelona o Cataluña", zanjó.
Si alguien duda de la resistencia de los contenedores, que tome nota
de este material: Cor-ten. Se trata de una aleación de acero
"superresistente, está pensado para aguantar 40 toneladas de peso y
soportar condiciones meteorológicas extremas en altamar, además son
baratos y al ser reutilizados responden a los requerimientos
ecológicos". Habla David Juárez, el arquitecto que ha dirigido la obra
del primer edificio de viviendas pública en contenedores. "Esto es una
jubilación supertranquila para estos contenedores", ironiza. Juárez, que
ha construido otros edificios con contenedores, pertenece al despacho
de arquitectos Straddle3, autores del proyecto junto a la arquitecta
Yaiza Terré y el estudio Eulia.
En la calle de Nou de Sant Francesc los contenedores forman parte de
la estructura del edificio, que se apoya en vigas y pilares metálicos en
la planta baja. En otros proyectos similares, los contenedores se dejan
vistos, los edificios de vivienda son un agregado de módulos, pero aquí
"se ha puesto especial cuidado con los acabados" para mejorar sus
prestaciones y para que la exposición de los contenedores no
contribuyera a estigmatizar a sus habitantes, explica.
Los contenedores están aislados por dentro, por fuera y entre ellos,
lo que ha facilitado una calificación energética AA al conjunto, por su
aislamiento térmico, acústico y contra el fuego. Respecto a la piel del
edificio, se ha cuidado estéticamente (las planchas de policarbonato
reflejan el cielo y las aperturas están enmarcadas con madera) y además
evitan la entrada directa del frío y el calor. Sobre la vida útil del
edificio, Juárez explica que no caduca, siempre que se haga el
mantenimiento que necesita cualquier construcción. En cualquier caso,
por lo que menos habrá que velar es por los contenedores, asegura." (Clara Blanchard, El País, 16/12/19)
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