23.12.19

ESPEXIT... hay que agradecer a Junqueras haber hecho evidente la pérdida de nuestra soberanía dentro de la UE (que nos cuesta 13.000 millones de euros anuales que escapan a los países del norte). Es una verguénza para la izquierda que sea Vox quién lo haya señalado...

Enhorabuena a los derechistas que descubrieron la causa del #Spexit ayer. Ahora falta que descubran las razones correctas para apoyarlo. Se van a liar.

No se si me sorprende más ver al cretinismo ultra hablando de soberanía a finales de 2019, cuando esta lleva comprometida desde mayo de 2010, o a la progresía situarse al lado de una UE, martillo del poder financiero, que nos impuso el austericidio.
1:09 p. m. · 19 dic. 2019Twitter Web App

También reseñable es que los mastuerzos que mostraban en sus perfiles la banderita de la UE y se autodenominaban liberales, cuando De Guindos pedía el rescate, son los mismos que hoy hablan de spexit abrazando el nacional-populismo. La foto de perfil en traje feo es la misma.

 La política dura, alejada de narrativas épicas, es la que se acaba imponiendo siempre, justo la que se utiliza en los consejos de administración del Ibex, que ni muertos piensan en una salida de la UE. En el fondo es bonita la hostia de realidad neoliberal a los rojigualdos.

 O qué se piensan ustedes, ¿que la salida de prisión de Junqueras y su honra nacional -realmente la incapacidad de unos jueces que podían haber previsto este episodio- vale más que la estabilidad de la prima de riesgo? Inútiles como patriotas, incapaces como liberales.

 La soberanía hoy no es sólo la integridad territorial, la bandera y el ejército. Es sobre todo la capacidad de financiarse al margen del sistema de deuda de la mafia financiera norteamericana. Y en esto los rojigualdos no caen, como tampoco por cierto lo hacen los de la esteleda.

 Y supongo que esto es lo que debería decir la izquierda para tener un discurso propio al margen de neoliberales, nacional-populistas y progresistas. Eso si no estuviera demasiado ocupada defendiendo a Star Wars, Greta Thunberg y a los "progenitores gestantes". LMQMP.

 Daniel Bernabé

"(...) La decisión de Luxemburgo no solo encara a dos poderes democráticos, el legislativo y el judicial. También a España con el resto de Europa. La tentación de oponer los mecanismos democráticos españoles al resto de europeos es tan irresistible que los dos nacionalismos actualmente existentes se han librado a ella con pasión igualmente poderosa. 

Puigdemont, desde Bruselas, ha dicho que solo hay justicia fuera de España. Y su correspondiente Vox ha dicho que el Tjue insulta a España y a la Justicia. Las dos reacciones, vinculadas, acaban con aquel momento tan interesante en que el nacionalismo catalán se hizo eurófobo. 

Y así no cabe descartar ahora que en la manifestación de protesta por la sentencia que Vox ha convocado llegue a invocarse el testicular bramido de aquella posguerra: «Si ellos tienen ONU nosotros tenemos DOS». Cada huevo está de nuevo en su sitio. (...)"       

(Arcadi Espada, El Mundo, 20/12/19, en Revista de Prensa, 20/12/19)


"El ataque europeo a la soberanía española, denunciado por Santiago Abascal a raíz de la sentencia del TJUE, ha tenido continuación con los mensajes que ha difundido la extrema derecha, con el lema ‘Spexit’, promoviendo la salida de España de la UE. 

Se trata de posiciones que se han difundido por la burbuja de Twitter, y que por lo tanto suelen tener un recorrido limitado, y así hay que tomarlas inicialmente. Sin embargo, sería conveniente escuchar algo del ruido de fondo.

En primera instancia, la idea de la salida española de la UE no tiene demasiado recorrido. Nuestra sociedad es mayoritariamente europeísta, y llevaría bastante tiempo que cuajasen los mensajes en sentido contrario. Sin embargo, no es imposible. Se trata de una tendencia que ha tomado cuerpo en el sur de Europa con fuerza, que en el este es lugar común y que se está dejando sentir en el norte. Cada una de esas formaciones políticas adopta una perspectiva diferente, y sus razones y sus planes de futuro son distintos, pero coinciden en el objetivo. Sería bastante raro que en España no apareciese, y Vox ya ha iniciado el camino.  (...)

Lo que las extremas derechas están haciendo es tensar la cuerda, llevando la Unión hacia posiciones menos unitarias como paso previo a la petición de salida.

 Sin embargo, esta visión es cada vez más habitual, no en la extrema derecha sino en las sociedades occidentales. Existe la sensación de que las cosas con Europa no están funcionando bien y de que es preciso hacer cambios, incluso en aquellos países, como el nuestro, en los que la Unión es la opción preferida de largo. 

El problema de estas tensiones que provoca la extrema derecha es que sirven de prueba de fuego para la capacidad de reacción de las élites europeas, y hasta la fecha su análisis de la situación ha sido bastante pobre y sus propuestas, muy escasas. En la medida en que se actúe con acierto o no en esta situación complicada, estas tensiones irán disolviéndose o incrementándose.

 Recordemos que España, en el orden actual de la UE, juega un papel secundario, que la arquitectura del euro nos perjudica tanto como beneficia a los países del norte, en especial a Alemania, y que sin medidas que generen cierto alivio, por ejemplo, con la deuda y con el paro, va a ser complicado que, desde un lado y otro del espectro político, no crezcan posiciones anti Bruselas.

 Este malestar, por ejemplo, es clave en Italia. Recordemos que Salvini era el líder de un partido separatista y en pocos años se ha convertido en el dirigente de la formación que lidera ampliamente las encuestas en Italia, y lo ha conseguido con un mensaje de derechas y anti UE. De modo que, por más que parezca que no existen muchas opciones de que estas ideas cuajen en España, más vale que no pongamos la mano en el fuego.

 La segunda advertencia tiene que ver con la estructura de clase que está promoviendo este tipo de movimientos en Occidente. Y en la que la derecha española encaja perfectamente. Cuando se habla de estas nuevas fuerzas, las discusiones suelen girar alrededor de si tienen gran implantación entre los golpeados por la globalización, si penetran o no en las clases obreras o si su votante es gente airada que ve a los inmigrantes como un gran peligro, pero se repara bastante menos en quiénes se benefician de estos movimientos.

 Muchos de quienes se sentían traicionados por la sentencia del TJUE son, además de nacionalistas españoles, económicamente neoliberales. Son votantes típicos del Partido Popular de Aznar, defensores de la UE y de los mercados abiertos, seguidores acérrimos del capitalismo y enemigos de los impuestos, que han adoptado en este nuevo tiempo posturas culturalmente más cerradas y cuya animadversión hacia la regulación de los mercados se ha hecho mayor.   (...)"                 (Esteban Hernández, El Confidencial, 20/12/19)

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