"Gaspar Llamazares
(Logroño, 1957) acaba de publicar un libro sobre el pasado más reciente
y el futuro de la izquierda en España. Con sinceridad y profundidad en La izquierda herida: una reivindicación de la democracia frente al espejismo del populismo,
publicado por la Esfera de los libros, Llamazares reflexiona sobre la
irrupción de Vox, que califica de “neofascismo”, y los errores del populismo en la izquierda. Una deriva de la que, afirma el autor, también el PSOE de Pedro Sánchez es artífice. (...)
La herida de la izquierda es una herida profunda que va a dar la lata mientras no la abordemos.
Es
una herida también de método. Usted crítica la manipulación del miedo y
de la confrontación como única vía de la acción política. ¿Se refiere
también a Sánchez e Iglesias?
Me refiero a
los dos. El clima populista y la contaminación populista han sido la
fórmula de los partidos nuevos y viejos de voladura del sistema político
tradicional. Una vez implosionado el sistema tradicional, la pregunta
es si hay una representación política alternativa. Salvo los elementos
novedosos e impostados del populismo, como la utilización de las redes
sociales, no se ha llevado a cabo realmente una transformación. (...)
Lo que en España provoca la emergencia de Vox es la
dinámica de Cataluña. Es la que provoca un patriotismo reactivo y
reaccionario. Es verdad que el PSOE tiene la responsabilidad del
aplazamiento de las elecciones en el momento de explosión de las
movilizaciones posteriores a la sentencia [en Cataluña]. En ese momento
Vox rompe todos los límites.
Es un factor importante el cálculo que se hizo para la repetición electoral, que permite a Vox duplicar sus escaños.
Aquello fue uno de los errores compartidos de la izquierda y parte de quien jugó a aplazarlo, que es Sánchez y el PSOE. (...)
Creo que hay un cambio de ciclo político una vez agotado el impulso que
significó el 15-M frente a la crisis económica. Ese impulso se ha
agotado y volvemos en forma de polarización frentista. El populismo, de
ser un clima y una contaminación, ha terminado siendo una alternativa al
sistema de democracia representativa y es una alternativa muy
peligrosa. (...)
¿Qué opina de la mesa de partidos con ERC y Torra? ¿Es un diálogo verdadero que puede llegar a algo?
El
gobierno de coalición era el único gobierno viable, y era el mandato de
los ciudadanos. Ningún sector de la derecha estaba en condición de
tener los apoyos suficientes. El Gobierno ha recurrido a los apoyos por
consentimiento, aunque no por compromiso. Y el consentimiento es algo
muy voluble. Así que podemos decir que el Gobierno es frágil.
La mesa es
una oportunidad para abordar el tema catalán. Ahora bien, no sé si la
dialéctica ERC-JuntsxCat va a permitir un desbloqueo del otro en la
mesa. Cabe la posibilidad de una reforma estatutaria en el perímetro de
la Constitución que permita una salida, pero va a depender mucho de cómo
se resuelve el conflicto en el seno de Cataluña. Hay mucha
incertidumbre. (...)
Al hilo del nuevo proyecto político
"nacionalista andaluz" de Teresa Rodríguez, ¿por qué esta fascinación de
la izquierda con el nacionalismo?
Demuestra
que la herida es más profunda de lo que algunos quieren reconocer. La
herida de la izquierda lo es en términos de proyecto y en términos de
forma partido. Y una representación de ello es esta nueva situación que
apunta a la dificultad que tiene la izquierda de representar su propio
pluralismo: si ha ocurrido algo tanto en el PSOE como en Unidas Podemos
en los últimos tiempos es que les ha sobrado pluralismo. Lo han
proyectado.
Ahora [por Teresa Rodríguez], otra más en esta dinámica de
personalismo, presidencialismo y monolitismo de la izquierda. Lo cual es
contradictorio con las posibilidades de acuerdo entre las izquierdas,
porque si no hay puentes entre las izquierdas, el diálogo es más
difícil, es un conjunto de monólogos.
El fenómeno catalán, pero en Andalucía...
Si
ha habido un error en el populismo de la izquierda ha sido asumir el
proyecto independentista. Situarse en términos de subordinación a ese
relato de una transición como traición, de Constitución como carta
otorgada, o de modelo de Estado como puzzle sometido a continuos
derechos a decidir. Creo que ese modelo para la izquierda ha sido muy
negativo y demuestra que una parte de la izquierda sigue en esa dinámica
y que otra parte debería apuntar no únicamente al pragmatismo de ‘que
me quede como estoy’ sino de apuntar en un sentido de proyecto
federalista. Pero no un federalismo creacionista, que es el que
últimamente está apareciendo.
Porque el federalismo no se pronuncia en
cada lugar ex novo, cada federalismo vive y bebe de
su propio país. En España, el federalismo beberá del estado Integral de
Azaña y del estado autonómico, y por tanto será un desarrollo lógico
del estado autonómico dentro primero de la Constitución y luego, si hay
mayorías, reformando la Constitución. Otro planteamiento está fuera de
lugar y alimenta precisamente la dinámica independentista. (...)
¿Y Sánchez es uno de estos políticos que ha asumido el relato nacionalista?
Sánchez
es la representación más acabada de esa capacidad de reinventarse que
tiene la política moderna. Es capaz de plantear una cosa en su momento y
la contraria al cabo de un tiempo. En política exterior y el modelo de
estado.
Eso antes se llamaba demagogo…
Digamos
que es un político pragmático y todavía con un clima populista. Yo creo
que él, en relación al modelo de Estado, vive en una contradicción.
Entre el documento de Granada y el del PSC. Y esa contradicción la tiene
que resolver para poder presentar una posición coherente en la mesa de
negociación. (...)" (Antonio Sanchidrián, Luca Costantini, Vox Populi, 16/02/20)
No hay comentarios:
Publicar un comentario