18.2.20

Gaspar Llamazares: "El error del populismo de la izquierda ha sido asumir el proyecto independentista"




"Gaspar Llamazares (Logroño, 1957) acaba de publicar un libro sobre el pasado más reciente y el futuro de la izquierda en España. Con sinceridad y profundidad en La izquierda herida: una reivindicación de la democracia frente al espejismo del populismo, publicado por la Esfera de los libros, Llamazares reflexiona sobre la irrupción de Vox, que califica de “neofascismo”, y los errores del populismo en la izquierda. Una deriva de la que, afirma el autor, también el PSOE de Pedro Sánchez es artífice. (...)

La herida de la izquierda es una herida profunda que va a dar la lata mientras no la abordemos.

Es una herida también de método. Usted crítica la manipulación del miedo y de la confrontación como única vía de la acción política. ¿Se refiere también a Sánchez e Iglesias?

Me refiero a los dos. El clima populista y la contaminación populista han sido la fórmula de los partidos nuevos y viejos de voladura del sistema político tradicional. Una vez implosionado el sistema tradicional, la pregunta es si hay una representación política alternativa. Salvo los elementos novedosos e impostados del populismo, como la utilización de las redes sociales, no se ha llevado a cabo realmente una transformación.  (...)

Lo que en España provoca la emergencia de Vox es la dinámica de Cataluña. Es la que provoca un patriotismo reactivo y reaccionario. Es verdad que el PSOE tiene la responsabilidad del aplazamiento de las elecciones en el momento de explosión de las movilizaciones posteriores a la sentencia [en Cataluña]. En ese momento Vox rompe todos los límites.

Es un factor importante el cálculo que se hizo para la repetición electoral, que permite a Vox duplicar sus escaños.

Aquello fue uno de los errores compartidos de la izquierda y parte de quien jugó a aplazarlo, que es Sánchez y el PSOE. (...)

Creo que hay un cambio de ciclo político una vez agotado el impulso que significó el 15-M frente a la crisis económica. Ese impulso se ha agotado y volvemos en forma de polarización frentista. El populismo, de ser un clima y una contaminación, ha terminado siendo una alternativa al sistema de democracia representativa y es una alternativa muy peligrosa.  (...)

¿Qué opina de la mesa de partidos con ERC y Torra? ¿Es un diálogo verdadero que puede llegar a algo?

El gobierno de coalición era el único gobierno viable, y era el mandato de los ciudadanos. Ningún sector de la derecha estaba en condición de tener los apoyos suficientes. El Gobierno ha recurrido a los apoyos por consentimiento, aunque no por compromiso. Y el consentimiento es algo muy voluble. Así que podemos decir que el Gobierno es frágil. 

La mesa es una oportunidad para abordar el tema catalán. Ahora bien, no sé si la dialéctica ERC-JuntsxCat va a permitir un desbloqueo del otro en la mesa. Cabe la posibilidad de una reforma estatutaria en el perímetro de la Constitución que permita una salida, pero va a depender mucho de cómo se resuelve el conflicto en el seno de Cataluña. Hay mucha incertidumbre.  (...)

Al hilo del nuevo proyecto político "nacionalista andaluz" de Teresa Rodríguez, ¿por qué esta fascinación de la izquierda con el nacionalismo?

Demuestra que la herida es más profunda de lo que algunos quieren reconocer. La herida de la izquierda lo es en términos de proyecto y en términos de forma partido. Y una representación de ello es esta nueva situación que apunta a la dificultad que tiene la izquierda de representar su propio pluralismo: si ha ocurrido algo tanto en el PSOE como en Unidas Podemos en los últimos tiempos es que les ha sobrado pluralismo. Lo han proyectado. 

Ahora [por Teresa Rodríguez], otra más en esta dinámica de personalismo, presidencialismo y monolitismo de la izquierda. Lo cual es contradictorio con las posibilidades de acuerdo entre las izquierdas, porque si no hay puentes entre las izquierdas, el diálogo es más difícil, es un conjunto de monólogos.

El fenómeno catalán, pero en Andalucía...

Si ha habido un error en el populismo de la izquierda ha sido asumir el proyecto independentista. Situarse en términos de subordinación a ese relato de una transición como traición, de Constitución como carta otorgada, o de modelo de Estado como puzzle sometido a continuos derechos a decidir. Creo que ese modelo para la izquierda ha sido muy negativo y demuestra que una parte de la izquierda sigue en esa dinámica y que otra parte debería apuntar no únicamente al pragmatismo de ‘que me quede como estoy’ sino de apuntar en un sentido de proyecto federalista. Pero no un federalismo creacionista, que es el que últimamente está apareciendo. 

Porque el federalismo no se pronuncia en cada lugar ex novo, cada federalismo vive y bebe de su propio país. En España, el federalismo beberá del estado Integral de Azaña y del estado autonómico, y por tanto será un desarrollo lógico del estado autonómico dentro primero de la Constitución y luego, si hay mayorías, reformando la Constitución. Otro planteamiento está fuera de lugar y alimenta precisamente la dinámica independentista.  (...)

¿Y Sánchez es uno de estos políticos que ha asumido el relato nacionalista?

Sánchez es la representación más acabada de esa capacidad de reinventarse que tiene la política moderna. Es capaz de plantear una cosa en su momento y la contraria al cabo de un tiempo. En política exterior y el modelo de estado.

Eso antes se llamaba demagogo…

Digamos que es un político pragmático y todavía con un clima populista. Yo creo que él, en relación al modelo de Estado, vive en una contradicción. Entre el documento de Granada y el del PSC. Y esa contradicción la tiene que resolver para poder presentar una posición coherente en la mesa de negociación.  (...)"                      (Antonio Sanchidrián, Luca Costantini, Vox Populi, 16/02/20)

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