"(...) ¿Qué reivindicación ha unido a todas las movilizaciones? ¡Precios
justos en origen! Porque aquí reside la clave. Porque aquí se produce la
sangría principal.
La diferencia que existe entre los precios que se
pagan en origen a los agricultores y ganaderos, y los que se cobran a
los consumidores, diferencia que ha llegado en algún caso hasta el
1.000%. Porque los bajísimos precios en origen son el mecanismo
principal y la expresión concentrada del dominio que ejercen los
monopolios sobre la distribución y comercialización de los productos
agrícolas y ganaderos, lo que supone una sangría directa a los pequeños y
medianos agricultores y ganaderos.
En el cuadro que acompaña al
artículo puede verse al detalle la sangrante diferencia en 26 productos
agrícolas y 7 ganaderos. Veamos primero los datos globales. ¿Por cuánto
se multiplican? Prácticamente se quintuplican, es decir, el precio medio
de venta de las frutas, hortalizas, productos cárnicos, leche y huevos
en España se multiplicó por cinco -exactamente aumentó en 4,67 veces-
respecto a los precios en origen.
El Índice de Precios en Origen y
Destino (IPOD) -elaborado por organizaciones del campo y de
consumidores- diferencia que los productos agrícolas se multiplicaron
por 5,07 y los ganaderos por 3,16. Por destacar tres ejemplos: la
patata, uno de los alimentos más consumidos, aumentó su precio un 533%
entre origen y consumidor; la carne de cerdo, un 359%, y la mandarina,
un 472%.
En el caso concreto del aceite de oliva, el precio que perciben los
olivareros españoles ha caído tanto que es el más bajo de los grandes
países productores. En 2019 ha bajado respecto a 2018 siendo solo de
2,20 euros por kilo. En Túnez es de 2,33 euros y en Grecia de 2,55
euros. En Italia llega hasta los 4,74 euros. No hay razones para tales
diferencias entre Italia y España, más allá del mayor grado de dominio
de los monopolios de la distribución en nuestro país.
La situación
extrema se produce cuando los monopolios hunden los precios en origen
más allá de su coste de producción. Además, los gastos en medios de
producción se incrementan continuadamente -una media del 3,6% en el
último año- en fertilizantes, piensos, semillas, energía y maquinaria.
Es, por ello, en los precios en origen donde se debe intervenir para dar
una verdadera alternativa.
Es necesaria una legislación que
proteja al sector, en la línea de lo que proponen organizaciones
agrarias como la UPA: “Necesitamos reformar la Ley de Cadena
Alimentaria, introduciendo Ley de Márgenes Comerciales, contratos con
precios mínimos ligados a los costes de producción, la catalogación de
la venta a pérdidas como una práctica comercial desleal y la posibilidad
de establecer por convenio, dentro de las Interprofesionales, unos
precios justos». (...)
Más de 50.000 productores han echado el cierre en el último año. Una de las principales causas de la España vaciada.
Otras
reivindicaciones son la revisión completa del sistema de almacenamiento
para terminar con la “venta a pérdidas” cuando los precios en origen se
desploman, especialmente con el aceite de oliva, la eliminación de los
aranceles con Estados Unidos, y la regulación del mercado para impedir
las prácticas monopolistas." (Eduardo Madroñal, De Verdad Digital, 04/02/20)
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