20.2.20

Ser de izquierdas ahora mismo es como ser del Atleti. La derecha está ganando la batalla cultural por goleada. Saben identificar las fibras más sensibles de la población y dirigirse a ellas... Se menosprecia al quinceañero de clase trabajadora cuyo objetivo es coseguir un chandal de marca... es mejor analizar por qué tiene ese deseo, y no decirle que lo importante es el cambio climático y la evasión fiscal...

"(...) Hay un pasaje donde analiza la forma en que los partidos se dirigen a los millones de personas que no están interesadas en política. La derecha les considera “mayoría silenciosa”, ciudadanos cuyas demandas no han sido atendidas; la izquierda, en cambio, les insulta con el adjetivo “cuñados”, que alude a su escasa sofisticación intelectual. Mucha diferencia, ¿no?

La derecha está ganando la batalla cultural por goleada. Saben identificar las fibras más sensibles de la población y dirigirse a ellas. Mira la creciente importancia del evangelismo, que está relacionada con la creación de lazos comunitarios en un mundo comido por la soledad. 

Crean tejido social, incluso con gente que se puede aburrir en misa pero sabe que la iglesia es el lugar donde tienen trato humano con los demás. En España, Vox ha hecho bandera de la caza, algo contra lo que yo tengo objeciones morales pero eso no me impide ver que en los pueblos crea vínculo social, es la ocasión de estrechar relaciones. 

Los ‘incels’ rurales, por ejemplo, tienen su esfera social ahí. La derecha está pillando muy bien estas necesidades. Cuando Vox reivindica la caza está apelando hábilmente a la sensibilidad de la España vaciada. La prueba es que en Salamanca ha arrasado Vox. 

La izquierda está demostrando menos capacidad para detectar estas cosas. Tenemos tendencia a los sermones ideológicos, que nos hacen sentir calentitos, pero son mucho menos eficaces. Además la religión nos lleva mucha ventaja, ya que en las iglesias te bautizas, te casas y rezan por tu alma, rituales que no tienen cabida en una delegación política.

¿Cómo ha perdido la izquierda sintonía con la calle?

Los políticos de izquierda crecen en ambientes militantes donde se establecen lazos sociales densos; eso puede contribuir a que no se enteren del desierto que hay fuera de sus círculos. Tienen vidas con muchas relaciones dentro del partido, pero el partido es algo pequeñito dentro de la sociedad a la que te diriges. 

De hecho, el núcleo de partido en que te mueves ni siquiera da una idea de lo que ocurre en tu barrio. La mayoría de la izquierda se ha formado en ideas universalistas, con mucha atención a lo que ocurre en el espacio público, por eso olvidan conflictos de la esfera privada, las relaciones de distancia corta. El leninismo se fija en los grandes problemas estructurales, pero no presta atención a las relaciones cotidianas.

¿Algún ejemplo cotidiano?

Una cosa que me llama la atención es como la izquierda no tiene un discurso sobre la ropa, ni sobre la moda. Se descalifica todo de un plumazo, diciendo que el consumismo es algo malo. Se menosprecia al quinceañero de clase trabajadora cuyo objetivo es coseguir un chandal de marca, que está incluso dispuesto a robarlo, corriendo el riesgo de que le jodan la vida por un delito. Creo que es mejor enfoque analizar por qué tiene ese deseo, no decirle que lo importante es el cambio climático y la evasión fiscal. 

La derecha compra su ropa en la calle Serrano, mientras que la izquierda desprecia la moda, pero luego estamos todos muy pendientes de lo que llevamos, hasta el punto de que el uniforme de persona de izquierda es muy reconocible para cualquiera. Vuelvo al problema de la soledad: cuando te sientes solo, puedes resolverlo emborrachándote con los amigos y saliendo a cazar jabalíes o buscando entre todos formas menos agresivas. Digo “entre todos” porque muchos problemas de la intimidad son comunes. 

Por ejemplo: alguien de izquierda se encuentra con un votante de Vox, pero descubre que disfruta el mismo tipo de literatura que él y eso ya te hace consciente de que el mundo es un lugar más complicado de los que pensamos. Una vez descubres eso, es más fácil darte cuenta de que los discursos polarizadores -cada vez más frecuentes- no nos dejan ver problemas comunes que son urgentes de resolver.

Le noto desanimado con su militancia política.

Ser de izquierdas ahora mismo es como ser del Atleti. Todas las semanas sabes que te van a derrotar y que solamente un par de veces al año vas a vivir algún momento excelso. Te juntas a gritar en el estadio pensando que esta vez sí, que se puede ganar, pero luego pasa lo mismo de siempre. 

En gran medida, el 15-M fue un espejismo político: una de sus grandes derrotas es comprobar cómo los “partidos del cambio” han internalizado lógicas de derechas. Pienso en esas competiciones feroces entre compañeros por ocupar un puesto remunerado. 

Si protestas o tienes una opinión diferente, te mandan al guardia para disciplinarte. Un partido de izquierda debería encarnar unas formas de funcionamiento distintas a una empresa capitalista hipercompetitiva."                (Entrevista a Fernando Broncano, víctor Lenore, Vox Populi, 17/02/20)

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