"Durante los años más duros de la anterior crisis económica, tanto el
Gobierno de Rajoy como las comunidades autónomas gobernadas por el PP,
infligieron recortes en el gasto sanitario del que aún no se ha
recuperado el Sistema Nacional de Salud (SNS). (...)
La crisis sanitaria del coronavirus está poniendo en evidencia que esos
recortes fueron tan indiscriminados que el SNS está ya colapsado. (...)
Estos días estamos viendo cómo hay gente que esta muriendo,
precisamente, por la falta de recursos y eso un país como España no
puede permitírselo. El coronavirus puede matar por su propia
agresividad, porque el o la paciente tenga patologías previas, pero
jamás porque al sistema público de salud le falten recursos humanos o
materiales. Los profesionales sanitarios están dando una lección al
luchar contra la pandemia en la situación que dejó el PP con sus
recortes sacrificando, incluso, su propia seguridad para salvarnos a
todos y a todas.
Las medidas austericidas impuestas por Europa jamás
debieron aplicarse a los sistemas públicos de salud. El déficit público
jamás puede condicionar el tratamiento de enfermedades. (...)
Los recortes han provocado que centenares de miles de plazas de personal
sanitario, tanto en medicina como en enfermería, por no hablar de las
auxiliares, no estén ocupadas.(...)
Un informe del Ministerio de Sanidad del año 2019 indicaba lo siguiente:
«La dinámica de contrataciones (incluyendo sectores público y privado)
en los últimos años se caracteriza por la prevalencia de los contratos
temporales, particularmente los de muy corta duración (menos de un mes),
que representaban en 2014 el 70% de todos los contratos temporales para
los médicos de familia y el 64% para los demás especialistas. (...)
En 2017 sólo el 6.9% de los contratos de los médicos de familia fueron indefinidos».
Por otro lado, los recortes de Rajoy, de las comunidades gobernadas
por el PP y, por efecto cascada de la austeridad también el resto al
recibir menos recursos de financiación autonómica, provocaron que,
además de la reducción drástica de plantillas, éstas las peores pagadas
de los países de nuestro entorno, hecho que se sigue manteniendo a día
de hoy. (...)
A todo lo anterior hay que sumar que durante los gobiernos del PP se
realizaron recortes en la sanidad sin ningún tipo de planificación.
Mientras se construían hospitales de gestión privada por parte de las
comunidades del PP, principalmente Madrid, se cerraba un mayor número de
camas en los hospitales públicos. Este hecho se está viendo en estos
días, en los que los hospitales madrileños están desbordados.
Lo que es más preocupante es que, mientras la presidenta madrileña
Isabel Díaz Ayuso pasa de la lealtad debida por cualquier dirigente
político responsable al Estado en una crisis como la que se está
viviendo y demuestra que sólo es leal a la gaviota que tanto se alimentó
de la corrupción en los años pasados, hay alas de hospitales públicos
absolutamente vacías y no se ha dado ninguna instrucción para
habilitarlas, tanto para habitaciones como para UCI.
Por ejemplo, el
sindicato CCOO denunció que la Comunidad de Madrid mantenía cerradas
casi 3.000 camas hospitalarias, un número que equivaldría a que, de
repente, se cerraran de golpe los hospitales de La Paz, el Gregorio
Marañón y el Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes.
A todo lo anterior hay que sumar el recorte salvaje (no hay otro
calificativo) que el gobierno de Rajoy hizo respecto a la investigación.
En total el PP aplicó un recorte de más de 20.000 millones de euros en
I+D+i, los investigadores, que ahora son fundamentales para lograr una
vacuna o una medicina contra el COVID-19, tuvieron que emigrar para
regalar a otros países la inversión que el Estado había hecho en su
formación y educación durante años. (...)
Pablo Casado es un político listo y sabe que, una vez que pase la
crisis del coronavirus, el pueblo le puede pasar la factura de esos
recortes. Por esta razón él, como líder del PP, está intentando dar una
imagen de apoyo al Gobierno. Sin embargo, se está utilizando a los
presidentes autonómicos como ariete para poner todas las trabas
posibles, para rebelarse contra el Gobierno o, incluso, para ser los
lanzadores de noticias falsas que no tienen más intención que debilitar
al Ejecutivo en un momento en el que la obligación de las fuerzas
políticas es arrimar el hombro para ayudar.
Otra cuestión es el aparato mediático controlado por el PP que están
llegando a unos grados de mezquindad impropios de la situación que se
está viviendo en España.
Mientras los profesionales sanitarios están dando, literalmente, la
vida para salvar vidas, con unos recursos diezmados por los recortes del
PP, desde la derecha se pretende colocar una cortina de un humo plagado
de deslealtad y de indignidad para que la ciudadanía se olvide del
austericidio del gobierno del Partido Popular que tanto daño ha hecho a
todos y a todas. Esta es una de las muchas consecuencias de la
privatización o de entregar el estado del bienestar a las dictaduras
privadas, a las élites. (...)" (José Antonio Gómez, Diario16, 24/03/20)
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