"(...) En el frente no hay suficientes armas. Como el escuadrón que limpió
Chernóbil, 34 años después muchos de nuestros sanitarios están yendo a
trabajar sin protección.
Hace unas semanas nos llegaban las imágenes de
cadáveres apilados en China y de enfermeras con crisis de ansiedad por
la falta de recursos; hoy son profesionales italianos con bolsas de
basura en los pies y doctores franceses que ruegan que alguien les mande
mascarillas decentes: las pocas que tienen son como coladores.
Médicos
españoles que dan por hecho que tanto ellos como sus compañeros están
infectados, pero cómo no van a doblar un turno más.
Esta, no nos olvidemos, es también una carrera de fondo contra la
deshumanización. Vamos a pasar meses viendo caos desde nuestras
pantallas. Tendremos todas las emociones a la carta y podremos
desconectar de ellas cuando queramos. Al mismo nivel, consejos contra el
aburrimiento, bromas, declaraciones de amor y condolencias. Habrá que
filtrar para que todo ese ruido no nos deje sordos y sigamos pudiendo
discernir y priorizar." (Ana Fuentes, El País, 21/03/20)
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