6.3.20

Estados Unidos muestra las costuras del país para hacer frente al coronavirus... los mayores riesgos son dos: un 20% de la población no tiene cobertura sanitaria (no pedirán asistencia médica si se infectan)... no existe el derecho a la baja laboral (acudirán al trabajo estando enfermos y acelerarán la expansión de los contagios). Podría ya estar ocurriendo que personas que están infectadas o lo sospechan no acudirían al centro de salud por miedo a la factura que tendrían que asumir.


Cuando los liberales te hablen de lo chupi guay que resulta la salud, la educación y las pensiones privadas recordarles el desastre del sistema de salud estadounidense incapaz de realizar todas las pruebas necesarias del Coronavirus, tal como reconoció ayer Mike Pency
 
9:10 a. m. · 6 mar. 2020Twitter Web App

 En respuesta a  @JuanLabordah

¿Sabéis cuanto cuesta realizar una pruba en USA del Coronavirus? 2000 dólares, cuando el coste de los componentes necesarios no llega ni a 3 euros. En Estados Unidos el Coranavirus tiene toda la pinta de extenderse como un país bananero y afectará a las clases bajas y medias.


"(...) El desconcierto mostrado por la administración Trump, las lagunas de la legislación laboral y la estructura sanitaria del país, basado en un sistema de sanidad y pólizas privadas, han hecho lanzar la voz de alerta entre diversas organizaciones y medios de comunicación: temen que el virus se cebe con Estados Unidos si el gobierno de Trump o los Estados no toman medidas urgentes y contundentes para tomar el timón de la salud pública para frenar o al menos afrontar con eficacia la expansión del virus por el territorio estadounidense.

 Los mayores riesgos del país para la expansión incontrolada de la enfermedad son dos: que no existe un sistema sanitario público, por lo que un 20% de la población o no tiene cobertura o tiene una cobertura limitada, y que no existe el derecho a la baja laboral.

 Lo primer llevaría a millones de personas a no pedir asistencia médica en caso de estar infectados; lo segundo, a acudir al trabajo estando enfermos y acelerar la expansión de los contagios.

 De momento ya hay un dato que no cuadra del todo. Hasta ahora se han contabilizado 104 contagios y 6 muertes. Esto indica un índice de mortalidad del 5,77%. Sin embargo, la tasa de muerte para el coronavirus se estima en torno al 0,7%. (...)

¿Qué indican, entonces, los números de Estados Unidos? Que habría muchos casos sin identificar y que la epidemia podría ir circulando bajo el radar por el país. Una tasa de letalidad del 0,7% implica que habría al menos 865 infecciones en Estados Unidos frente a las 104 detectadas hasta el momento. (...)

en Estados Unidos las autoridades sanitarias han admitido que sospechan que el virus llevaría circulando seis semanas en el Estado de Washington, donde se han dado los primeros casos. La agencia del medicamento norteamericana (FDA, por sus siglas en inglés) ha anunciado el pasado fin de semana que ya se ha puesto a trabajar para expandir las pruebas para testar el coronavirus entre ciertos laboratorios y hospitales. Medios de comunicación como The New York Times habían denunciado la carencia de estos test en el Estado de Nueva York, en el que viven 20 millones de personas y que el domingo ya alertó del primer caso de coronavirus.
 
Sin embargo, la decisión de la FDA para expandir los test para detectar a personas contagiadas por el coronavirus llegó 42 días después de que se confirmara el primer infectado en el Estado de Washington.


Además de una pronta respuesta, la estrategia principal para atajar una epidemia como la del coronavirus pasa por que el sistema sanitario controle los casos de personas infectadas y que éstas tengan como referencia a la administración sanitaria en todo momento y no huyan de su radar.


Sin embargo, en Estados Unidos podría estar sucediendo lo contrario: que personas que están infectadas o lo sospechan no acudirían al centro de salud por miedo a la factura que tendrían que asumir. (...)

El Miami Herald contó hace unos días el caso de Osmel Martínez Azcue. Tras regresar de un viaje a China, Martínez Azcue empezó a encontrarse con síntomas de gripe. Acudió a un hospital de Miami y le hicieron las pruebas del coronavirus: un análisis de sangre y otro de saliva. Dio negativo. Era gripe corriente. Hasta ahí todo tranquilizador hasta que pocos días después una factura llegó al buzón de su vivienda: el hospital le requería pagar 3.270 dólares.


Martínez Azcue aseguró al Herald que tenía un seguro privado limitado que, en principio, le cubriría 1.870 dólares de esa suma total. Sin embargo, la aseguradora le informó de que para ello debería aportar un informe de su salud de los últimos tres años para probar que su gripe no estaba relacionada con condiciones médicas preexistentes. Si Martínez Azcue no puede aportar ese informe o si la compañía considera que puede existir un vínculo entre algún proceso anterior y esta gripe, puede rechazar cubrir ese gasto. 

Un caso aún más paradójico es el que le sucedió a Frank Wucinski, un ciudadano estadounidense que llevaba 15 años trabajando en China y que fue evacuado en febrero por el Departamento de Estado norteamericano (el equivalente el Ministerio de Exteriores).

Wucinski fue trasladado desde China hasta San Diego (California), donde él y su hija fueron puesto en cuarentena durante seis días en un hospital. 

Al término de ese plazo y con los análisis en negativo, fueron dados de alta. Días después le llegaron dos facturas: una de 2.200 dólares por el vuelo y la hospitalización y otra de casi 2.700 dólares por la ambulancia que lo trasladó del aeropuerto al hospital y por una radiografía que le hicieron en el hospital dos técnicos que no eran plantilla del hospital sino de otra empresa que se hace cargo de este servicio.


Wuckinski, quien al vivir en China no tenía un seguro médico que le dé cobertura en Estados Unidos, rehusó pagarla con el argumento de que fue un traslado y una cuarentena impuestos por el gobierno. Tras salir este caso en medios como The New York Times o Los Ángeles Times, el hospital aseguró que todo había sido un error y que le reclamaría el pago de la factura al gobierno. Con todo, la compañía de la ambulancia y la empresa de rayos X siguen reclamándole el pago de los 2.700 dólares.


El miedo a ir al médico, algo habitual en EEUU


Una encuesta de la Universidad de Chicago publicado en 2018 ya encontró que entorno al 40% de los americanos afirmaban haber evitado una prueba médica recomendada o un tratamiento debido a su precio y un 44% aseguraba que habían evitado ir al médico durante el último año y a pesar de estar enfermos, debido a su coste.


Por otro lado, en cuanto a que las leyes norteamericanas no recogen la posibilidad de bajas laborales pagadas, un estudio de 2010 de la Universidad de Pennsylvania ya reveló que durante la epidemia de la llamada gripe porcina (que se inició en marzo de 2009 en el sur de Estados Unidos y México), tres de cada diez trabajadores no dejaron de acudir al trabajo a pesar de estar enfermos con el virus.


El estudio calcula que al menos 26 millones de norteamericanos mayores de edad que contrajeron la gripe y asegura que siete millones de esas infecciones fueron causadas por personas que fueron a trabajar enfermos ante la inexistencia de bajas laborales pagadas.  

 Esta investigación ya alertaba de que el 38% de los trabajadores del sector privado no tenía el derecho siquiera a un día de baja laboral pagado, un porcentaje que se elevaba al 73% en el caso de los trabajadores a tiempo parcial. El sector público tiene mejores condiciones, pero eso sólo significa que sus empleados tienen derecho a un máximo de seis días de baja pagados.

Ya en previsión de esta situación, el pasado 20 de febreros, 46 congresistas norteamericanos, liderados por el demócrata de Illinois Jan Schakowsky, dirigieron una carta a Donald Trump para reclamarle que el gobierno federal garantice que los tratamientos y posibles vacunas para el coronavirus tengan un precio razonable y asequible.


"Los objetivos [de lograr una medicación o vacuna con un precio asequible] no podrán lograrse si se les concede a las farmacéuticas la potestad de fijar los precios y determinar su distribución ni poniendo el interés en el beneficio por encima de la salud pública. Los norteamericanos tienen que beneficiarse de los resultados de la inversión pública", aseguraba la misiva a la Casa Blanca.


"Si no se produce una acción contundente para proteger la salud pública de los ciudadanos", concluía la carta, "tememos que especialmente las personas con ingresos medios y bajos no sean adecuadamente protegidas contra la epidemia del coronavirus". (...)"              (Manuel Ruiz, Público, 03/03/20

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