30.3.20

Los efectos de las privatizaciones: aparcamientos de ancianos S.A. Multinacionales y fondos buitre controlan el 75% de las plazas en centros de la tercera edad. Personal (religioso, sanitario y auxiliar) dándose a la fuga o confinándose con los enfermos para cuidarlos. “Se trata de una carnicería anunciada”. El 37% de los muertos por coronavirus en España. una tragedia cuyo balance final tardaremos en conocer. La mortalidad de las privadas casi duplica a las de las públicas...

"Al menos 1.500 ancianas y ancianos fallecidos –el 37% del total de los muertos por coronavirus en España. 

Cadáveres abandonados durante horas o días. Personal (religioso, sanitario y auxiliar) dándose a la fuga o confinándose con los enfermos para cuidarlos. Trabajadoras muy precarizadas –un 90% del total son mujeres–, sin medios ni formación para abordar el problema. 

Responsables empresariales y regionales mirando hacia otro lado. El Gobierno, desbordado, y obligado a enviar al Ejército para intentar averiguar el alcance del brote y contenerlo... La situación que se vive desde hace semanas en los centros de mayores por los contagios del Covid-19 es una tragedia cuyo balance final tardaremos en conocer. Pero lo peor es que es un drama no del todo imprevisto.  

Hace ya un año, en esta revista, Nuria Alabao contaba lo siguiente: "Respecto a las desigualdades entre regiones, probablemente el caso de Madrid sea uno de los más extremos. 

 Las residencias de ancianos sufren falta crónica de personal –tanto las públicas, como las privadas– y están infrafinanciadas. La lista de los problemas que trascienden es de absoluto terror: comidas con cucarachasancianos que fallecen y nadie se da cuenta hasta el día siguiente o incluso muertes directamente relacionadas con la desatención –como la de una anciana cuya pierna quedó semiamputada por los barrotes de su cama una noche en la que un solo enfermero tenía que atender a más 340 residentes–. 

O como el caso de la Residencia de la Fundación Reina Sofía Alzheimer –gestionada por Clece [propiedad de Florentino Pérez]–, donde la empresa está despidiendo a las trabajadoras que recientemente denunciaron falta de material y de medios. Un lugar donde no había pañales o sábanas para cambiar a los ancianos que a veces tenían que pasar días sobre su propia orina. Mientras, esta gran empresa es capaz de mantener salarios de cuidadoras de 600 euros al mes por jornadas completas mientras declara millones en beneficios".

Los testimonios y los datos recogidos ahora para este reportaje indican que los problemas se empezaron a gestar hace 15 años, y se agudizaron desde 2012 con los recortes y la fiebre privatizadora. Muchas residencias para ancianos poco tienen que ver con el modelo familiar y casi idílico que ofrecen sus anuncios. Son más bien factorías de la atención, aparcamientos de abuelos gestionados con espíritu de eficiencia mercantil, muchos de ellos por fondos de inversión no especializados; y su principal característica es la precariedad.

“Muchos trabajamos en turno partido, pero tenemos que tener disponibilidad total. Por esto hay muchas gerocultoras que trabajan en hasta dos y tres centros. Médicos y enfermeros ganan mucho menos que en el sector sanitario, por lo que tampoco se quedan, y el seguimiento se resiente”, comenta Pilar Ceprián, afiliada a CC.OO. y gerocultora desde hace más de 25 años.  (...)

en 2019, el negocio de la atención a mayores mueve más de 4.500 millones de euros al año y no deja de aumentar. Según la consultora DBK Informa, el mercado de las residencias de la tercera edad lleva más de cuatro años creciendo a un ritmo superior al 4% interanual. 
 
Y sin embargo, la realidad en los centros dista mucho de ser boyante. “No tenemos EPIs [Equipos de Protección Individual] y no hay manera de confinar a los residentes porque en muchas residencias están hacinados”, cuenta María José Carcelén, portavoz de la Coordinadora de Residencias 5+1, que agrupa a familiares de internados en varias residencias catalanas. 

“¿Cómo se van a diagnosticar los casos si en muchos centros durante la noche hay solo una gerocultora por planta, a cargo de 28 personas?”, añade Ceprián. “Se recorta por los trabajadores, y el problema laboral se convierte en un problema asistencial. Falta material desde mucho antes del Coronavirus, y no se retiene a las plantillas porque están mal pagadas y sobrepasadas de trabajo”, explica la sindicalista. 

“Se está mandando a plantillas enteras a casa por contagio, y luego se sustituyen sin filtro, con personal que a veces abandona el mismo día por el estrés”,  dice Raúl Camargo, dirigente de Anticapitalistas y exdiputado de la Asamblea de Madrid, quien en la legislatura pasada impulsó una proposición de ley para regular estos centros. La propuesta no salió adelante porque PP y Ciudadanos la rechazaron.   (...)

Muchas Comunidades han ido derivando o subcontratando plazas –los casos de Madrid y Galicia son paradigmáticos: el 80% de las residencias son privadas–, a grupos multinacionales. Aunque hay excepciones. En Canarias, el sector privado domina un 46% del total de plazas (un 50,5% en la provincia de Tenerife y el 39,8% en Las Palmas), pero la oferta pública no está cubriendo las plazas necesarias y va cediendo terreno al negocio privado.  (...)

María, que prefiere utilizar un nombre ficticio, es un ejemplo: lleva cinco años trabajando en distintos centros madrileños. Ahora es enfermera en una residencia del sur de la capital, uno de los 420 centros privados que, según los datos del IMSERSO, existen en la Comunidad de Madrid, por solo 72 públicos. También es una de esas residencias donde la CAM, a través de los fondos regionales, financia plazas públicas. Es decir, compra plazas, o las concierta, en centros de gestión privada. “Al final es un negocio y la gente quiere hacer dinero. Ahí la salud y el bienestar de la gente es secundario”, dice María. 
 
Desde su experiencia, subraya que los problemas más graves son la falta de control y unos servicios ineficaces. “He trabajado en centros carísimos situados en buenas zonas y el servicio es pésimo. Realmente la gente recibe un 30% de lo que se ofrece al principio. Si en alguno de esos sitios entra el virus, no me quiero imaginar el horror”. (...)

Según María, desde que sucedió el terrible incidente de Monte Hermoso –fallecieron 20 personas–, los responsables públicos se han puesto “algo más serios”, pero la sensación general es de “abandono”.   (...)

La crisis de las residencias ha provocado una grave fractura política en la CM. La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ha arrebatado las competencias a Políticas Sociales, consejería en manos de Ciudadanos, para dárselas a Sanidad, controlada por el PP. La decisión se tomó después de que, el 26 de marzo, la consejería de Asuntos Sociales informase de que un total de 1.065 ancianos habían muerto en las residencias madrileñas en lo que iba de mes. Esto supone que han fallecido alrededor de un 2% de las 52.031 personas mayores que viven en las 475 residencias de la región. El dato implica que el 50% del total de fallecidos registrados en Madrid –2.090 el 26 de marzo– procedían de residencias.  (...)

El negocio de la asistencia a mayores está cada vez en menos manos. Del modelo cuasi familiar se ha pasado en menos de una década a la concentración de fondos nacionales y europeos, que ya controlan el 23% del mercado, según el observatorio sectorial DBK. La gestión de residencias es una perita en dulce: entre 2015 y 2017 atrajo más de 2.000 millones de euros en inversiones, según la consultora CBRE.  
 
Seguir el entramado de fusiones y adquisiciones de los grupos que operan en el mercado español no es sencillo. Muchos tienen su origen en Francia y han ido consolidando una agresiva estrategia de compras de grupos españoles mediante fondos de capital riesgo, que han visto en el sector de la dependencia un refugio. La burbuja es tan grande que, según un informe de la consultora Angomed, los precios de los activos en residencias privadas se incrementaron un 50% de media en 2019, lo que pone aún mayor presión en el recorte de costes asistenciales para hacer cuadrar las cuentas de resultados.

“Se trata de una carnicería anunciada”, resume el exmiembro de Unidas Podemos Raúl Camargo. “La mayor parte de estas residencias pertenecen a fondos buitres (como Azora, cuya consejera delegada, Concha Osácar, muy oportunamente es patrona del ICO), o a empresas que han entrado en el sector durante los últimos siete u ocho años sin tener ningún conocimiento sobre el mismo”. 

“En Madrid, y sucede de un modo similar en el resto del país”, continúa Camargo, “acceden al negocio mediante un contrato marco que establece un precio por plaza y día tan bajo –en torno a los 54 euros– que algunas ni siquiera aceptan. De este precio, además, tienen que sacar sus beneficios, así que imagínate por dónde deben recortar…”. 

Camargo considera que las cifras dejan claro que la privatización del sector es la gran culpable de la masacre que hemos vivido estos días, cuyo balance final todavía no se conoce. “En Madrid, la mitad de los infectados están en residencias, y la mortalidad de las privadas casi duplica a las de las públicas. Y esto es extrapolable a lo que pasa en otros sitios”.  (...)

En el negocio de las residencias hay también constructoras (ACS, Sacyr, Eulen), aseguradoras (BUPA, Santa Lucía), y unas pocas entidades del tercer sector, sobre todo religiosas, “que tampoco lo hacen mejor”, según Camargo. Por ejemplo, la Fundación San Rosendo, muy beneficiada por los gobiernos de Fraga en Galicia, y promovida por un cura, don Benigno, que fue condenado a pena de cárcel por quedarse con el dinero de una residente –pronto sería puesto en libertad por una supuesta enfermedad.

No es que los problemas de estas residencias sean novedad. En Canarias, por ejemplo, la Consejería de Políticas Sociales del Gobierno autonómico ha clausurado en sólo dos años un total de ocho residencias de mayores tras las denuncias presentadas por la Fiscalía de Protección de Personas con Discapacidad que, tras realizar 114 visitas a residencias y centros de día, detectó “irregularidades en alguno de ellos con resolución administrativa de cierre definitivo y firme en vía contenciosa”, según la memoria del Ministerio Público de 2018. “Las residencias públicas cumplen los estándares bien”, pero “en las privadas unas cumplen por encima y otras operan al margen de la ley”, señala el informe.

¿Qué pasará ahora? ¿Se regularizará el sector? ¿Se investigarán a fondo los casos de ancianos fallecidos y abandonados? 

Camargo propone soluciones claras. “El Estado debería intervenir y poner un funcionario a controlar cada residencia, puesto que las operadoras no son capaces de gestionarlas. Repartir los recursos con el ámbito sanitario, utilizar los médicos militares para atenderlas, y parar esta matanza. Y cuando esto pase, darnos cuenta de que necesitamos que sea un sector totalmente público”.

Una reordenación en la que nos jugamos el futuro, y la vida, de nuestros abuelos y abuelas. La disyuntiva es cruda, pero la pueda entender cualquiera: ¿preferimos que sus cuidados dependan de los fondos buitres o del Estado? (...)"                 

(Mar Calpena, Ana Sharife, José Luis Marín, Xosé Manuel Pereiro y Gorka Castillo, e información suplementaria de Alberto García Moyano. CTXT, 29/03/20)

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