"(...) Apenas acaba de empezar y ya valoramos mejor lo que queda del trabajo
manual, imprescindible para los suministros, la seguridad, la salud o
la limpieza. Habrá que pagarles mejor también. Una nueva cortesía nos
acerca a los otros sin necesidad de tocarnos.
La distancia social es
física, pero no comunicativa. La hiperconexión digital nos hace más
amables y solidarios.
Si este cambio forzado por el coronavirus, después de vencer a la
epidemia, nos hace mejores, como personas y como sociedad, entonces
podremos cantar victoria. Caeremos derrotados si regresamos a las
andadas." (Lluís Bassets, El País, 22/03/20)
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