1.4.20

El Covid-19 ha desvelado la fragilidad europea... salvo una refundación que privilegie el crecimiento y la solidaridad social, el proyecto vigente conduce a una ruptura sistémica de la Europa de hoy... porque algunos países del norte europeo buscan una Europa a dos o más velocidades

"(...) La UE defiende, como si fuera una ley de la naturaleza, un modelo neoliberal moderado, aplicado en los años ochenta, planificado espartanamente a través del plan de estabilidad y de “crecimiento”, y grabado a fuego en el Tratado de Lisboa. (...)

Algo tan minúsculo y pertinaz como la Covid-19 ha venido a desvelar la fragilidad conjunta europea. 

Primero: falta de previsión para solucionar básicos problemas de abastecimiento sanitario, que nos devuelve imágenes de cada país corriendo hacia China a la búsqueda de mascarillas, medicamentos y respiradores, consecuencia directa de la desindustrialización que se nos presentó como medida inevitable estas últimas décadas en nombre de una Europa de servicios. Alto precio humano, dicho sea de paso, pagado a las deslocalizaciones. 

Segundo: reacciones nacionalistas, perfectamente comprensibles, frente al silencio de la Comisión durante las primeras semanas de la invasión pandémica. 

Tercero: miserable abandono de los países del sur por parte de los del norte, que provocará un rotundo enfrentamiento entre ellos, y que concluirá seguramente con una suerte de mecanismo europeo de emergencia, al precio del sometimiento de los países del sur, pero no resolverá los defectos estructurales de que adolece el proyecto económico global. 

Pedro Sánchez, con arrojo, intenta negociar las mejores condiciones normativas de uso de esta herramienta; pero, como solución del momento, será un compromiso amargo.

Europa se encuentra, pues, al borde del precipicio por falta de voluntad de renovación de su proyecto global; sobrevive solo por fuerza de inercia. Y ya es hora de hablar claro: salvo una refundación que privilegie el crecimiento y la solidaridad social, el proyecto vigente conduce ineluctablemente a una ruptura sistémica de la Europa de hoy. Cobrarán fuerza los argumentos a favor de una Europa con dos o más velocidades. ¿Es, tal vez, lo que buscan algunos países del norte europeo?"            (Sami Naïr, El País, 30/03/20)

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