"Ante la situación de emergencia, Juan Torres López (Granada, 1954),
catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, señala
que son necesarias ayudas directas para personas y empresas para poder
solventar el impacto económico creado por la pandemia de la COVID-19. (...)
Usted es uno de los
mayores expertos en Renta Básica Universal, ¿cree que es el momento de
ponerla en marcha? ¿Qué se le pasa por la cabeza cuando gente como Luis
de Guindos pide ahora una renta básica?
Yo
creo que estamos en una situación de emergencia y defiendo que ahora se
garanticen los ingresos de las personas y de las empresas. Y no creo que
lo que necesiten sea más crédito sino ayudas directas. La RBU sería una
forma eficaz de garantizar que llegue directamente a todas las personas
que la necesitan (si se da a todas, no hace falta averiguar quién la
necesita y quién no), pero con carácter inmediato necesitaría una enorme
liquidez (que podría recuperarse en cuanto se saliese de la situación
con algún tipo de impuesto negativo).
Soy partidario de utilizar el
medio que sea más rápido, más capaz de llegar a las personas que
lo necesitan y que necesite menor liquidez. Y, en cualquier caso, lo
fundamental es ser consciente de que con una rueda no anda el carro: si
no se garantiza al mismo tiempo el ingreso de las empresas, una renta
básica, por muy potente que fuese, no podría evitar el colapso
posterior.
Toni Roldán ha escrito un artículo en El País
en el que señala que los costes de una "renta básica temporal" en
España alcanzarían el 11% del PIB, pero que se reducirían al 1% del PIB
si se financian con impuestos, según los cálculos del economista Greg
Mankiw. ¿Cree que es viable? ¿Habría que hacer otra aproximación de los
costes?
Si a ese 11% se añade lo que costaría
garantizar los ingresos de las empresas, me temo que nos vamos a un
porcentaje demasiado grande del PIB. Yo soy partidario de gastar todo lo
que sea necesario con carácter inmediato, porque, como también ha
señalado alguien tan poco sospechoso como Mario Draghi, si no se hace,
el coste de lo que venga va a ser mayor. Pero creo que hay que hacer
números. Y, en todo caso, la propuesta de Roldán salva a las personas,
pero no a las empresas.
Poner
1.000 dólares en las manos de cada estadounidense como pretende Donald
Trump, ¿podría ser también una de las soluciones que debería adoptar
España o se debería definir un ingreso mínimo vital según la renta?
Insisto.
Esa es una de las patas del carro. Hay que garantizar al mismo tiempo
los ingresos de las empresas que no venden, no porque no haya demanda
sino porque están cerradas por causas sanitarias.
¿Qué le parecen las medidas económicas del Gobierno aprobadas hasta ahora?
En
el contexto de incertidumbre, de dificultad extrema y de inevitable
improvisación creo que son bastante adecuadas, aunque insuficientes de
momento, y alguna es algo imprecisa, de modo que está generando
problemas de aplicación. Creo que se debería haber sido más contundente
con Europa, haber creado algún tipo de mesa nacional de partidos para
tratar de involucrar a todos de alguna manera en la gestión, que se
debía de haber garantizado ya el ingreso a las empresas, autónomos y
familias en peor situación con ayudas directas, aunque se hubiera tenido
que recurrir ya al endeudamiento, y que se debería comunicar mejor lo
que se está haciendo. Hay ya muchas personas al borde de la extrema
necesidad.
¿Qué medidas habría que abordar para reducir las desigualdades que según todos los expertos provocará esta crisis?
Las
que vengo diciendo: evitar que se dispare el desempleo, para lo cual es
imprescindible que se "congele" a las empresas garantizando sus
ingresos, cueste lo que cueste; protegiendo a los hogares más débiles y
planeando desde ya un plan de reactivación sostenible, innovador,
equitativo y orientado a generar valor que se quede en nuestra economía y
reformando a ser posible los problemas de mala gestión e inequidad
fiscal que venimos padeciendo. (...)
Usted asegura que, aunque falten
recursos médicos, lo que no falta es dinero, que estamos ante un
problema de prioridades. ¿Con la crisis que estamos sufriendo cómo es
que todavía se antepone el beneficio o su concentración en pocas manos a
la satisfacción de las más básicas necesidades humanas?
Eso
no me lo debe usted preguntar a mí sino a quienes establecen las
grandes prioridades a la hora de tomar decisiones. Yo, lo que le puedo
decir es que los bancos centrales pueden crear el dinero que sea
necesario, de la nada y sin ningún coste, tal y como se ha demostrado
cuando han tenido que ayudar a los bancos y a las grandes empresas.
Usted
también ha puesto en duda las compras masivas de títulos por los bancos
centrales y el papel de estos organismos durante la crisis, ¿por qué?
Porque
principalmente benefician a los grandes tenedores de títulos. Creo que,
teniendo la capacidad ilimitada que tienen, deberían poner el dinero en
manos de quien verdaderamente lo necesita: las empresas, para no tener
que cerrar, y los hogares. Dedicar, como está haciendo Estados Unidos,
billones de dólares a comprar las acciones que ahora caen después de que
sus propias empresas emisoras hubieran hecho subir sus
precios artificialmente, comprándoselas a ellas mismas, me parece un
despilfarro criminal. (...)" (Entrevista a Juan Torres López, eldiario.es, 11/04/20)
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