"La tregua ha durado pocas semanas. Los mercados de deuda han vuelto tensarse y la prima de riesgo —el diferencial de rentabilidad con bono alemán a 10 años— volvió a superar este martes los 146 puntos básicos.
Es decir, el máximo nivel desde hace poco más de un mes. Por lo tanto, a
niveles cercanos a inmediatamente antes de que el Banco Central Europeo
(BCE), tras su titubeo inicial, anunciara el lanzamiento de un programa especial de emergencia frente a la pandemia
(PEPP, por sus siglas en inglés) por importe de 750.000 millones de
euros. En total, junto a otros programas, algo más de un billón de
euros.
El anuncio, como se sabe, calmó los mercados, ya que el BCE
había decidido actuar de una forma más decidida para sujetar los
precios (que operan en sentido inverso a la rentabilidad), pero un mes
después ha vuelto la tensión. Mientras que el bono alemán se mueve en el entorno del -0,45%, el español lo hace al 0,88%. Es decir, el riesgo de fragmentación
(que unos países se financien en mejores condiciones que otros) ha
vuelto a crecer, que es, precisamente, lo que se quiere evitar con las
intervenciones del BCE (...)
El ensanchamiento del diferencial también afecta a las deudas
italiana (240 puntos básicos) y portuguesa (149 pb), y se produce días
antes de que el Consejo Europeo, que reúne a los jefes de Estado y de
Gobierno, intente tomar nuevas decisiones sobre cómo financiar la
gigantesca deuda que generará el bloqueo económico.
Presiones que
también se producen a poco más de una semana del consejo de gobierno del
BCE, que debe evaluar cómo están funcionando los nuevos programas de compra y, sobre todo, qué hacer en el futuro, con posiciones enfrentadas entre algunos de sus miembros, y que ya son públicas y se pueden leer entre líneas en las propias actas del BCE. (...)
Lo que preocupa ahora, como sostiene Francisco Vidal,
economista jefe de Intermoney, ya no es tanto la respuesta de choque a
la pandemia sino la segunda fase. Cuando los gobiernos tengan que
aprobar planes de estímulo para hacer frente al aumento
del gasto, la caída de ingresos y el brutal aumento del desempleo. Y
será en ese momento cuando los países con mayores recursos y en mejores
condiciones podrán salir más rápidamente que otros con menos capacidad
de endeudarse. De ahí la fragmentación del euro.
Hasta que llegue ese momento, los mercados trabajan anticipando la economía real. (...)
En el peor de los escenarios, el endeudamiento público se iría al 122,3% este año y solo bajaría al 120,3% el próximo, lo que también ayuda a reabrir las tensiones en el mercado. Y ello pese a que el BCE anunció
hace menos de dos semanas una nueva relajación de las garantías
exigibles para incluir préstamos garantizados del Gobierno y del sector
público a empresas, pymes, autónomos y hogares. Es decir, la compra de
casi todo lo que se le ponga por delante.
El BCE mutualiza deuda
Esto
hará que la dependencia del BCE sea cada vez mayor. Los últimos datos,
referidos al pasado 31 de marzo, cuando todavía los gobiernos no habían
reaccionado con tanta contundencia como ahora lo están haciendo,
reflejaban, en concreto, que la posición de España frente al eurosistema
se situaba en 340.023 millones de euros.
Esta es la cantidad concreta que hasta la fecha había comprado
el Banco Central Europeo de acuerdo con sus distintos programas de
compras de activos. Es decir, alrededor del 27% del producto interior
bruto, lo que da idea de la importancia que tiene hoy el BCE en la
financiación de la economía española, y que es, en realidad, quien está mutualizando la deuda por la vía de los hechos. (...)
EL BCE, sin embargo, también tiene sus límites. Y eso, según Francisco Vidal, también puede estar pesando en el rebote de la tensión en los mercados de deuda. Es ya una obviedad que tres países, Alemania, Holanda y Austria, actúan como una minoría cualificada,
o de bloqueo, como se prefiera, que hace de freno a nuevas políticas
expansivas, tanto por parte del BCE como de los propios gobiernos.
No
se discute que haya que gastar más, incluso mucho más, en unas
circunstancias como las actuales. Lo que les preocupa es que esas
políticas no sean coyunturales sino permanentes. (...)" (Carlos Sánchez, El Confidencial, 21/04/20)
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