"Para financiar las ayudas públicas que están llevando a cabo los
Estados para combatir las consecuencias económicas y sociales de la
pandemia de Coronavirus se están proponiendo diferentes medidas que
involucran al Banco Central Europeo (BCE), el organismo europeo
encargado de crear y regular el dinero en la Eurozona.
Se está hablando
de Coronabonos, de expansión cuantitativa, de helicóptero monetario, de
financiación monetaria, de donaciones… En este artículo explicamos en
qué consiste cada una de ellas y cuáles son sus ventajas y desventajas.
1) Expansión cuantitativa (Quantitative Easing
en inglés).
Ésta es la medida que lleva aplicándose desde el año 2015 y
que se va a intensificar a partir de ahora (el pasado 19 de marzo se
anunció un nuevo plan por 750.000 millones de euros). Consiste en que el
BCE crea dinero y lo utiliza para comprar activos financieros públicos
(y privados).
Puesto que tiene prohibido comprar bonos públicos
directamente a los Estados, lo que hace es comprárselos a las
instituciones financieras privadas (que tienen esos bonos en su poder
porque anteriormente se los compraron a los Estados). Es decir, cuando
un Estado quiere endeudarse, vende bonos públicos a inversores privados y
luego estos se los pueden vender al BCE. La idea es que el BCE compre
los bonos de los Estados en función del peso de cada uno de ellos en la
Eurozona para beneficiar a todos los países por igual (aunque en el
último anuncio han asegurado que serán flexibles en este asunto).
El
objetivo que se persigue con esta medida es tranquilizar a los
inversores privados haciéndoles saber que siempre que quieran podrán
deshacerse de los bonos públicos, de forma que la prima de riesgo se
mantiene bajo control. De esta forma, los Estados pueden seguir
endeudándose sin muchos problemas al mismo tiempo que se asegura el
negocio de los inversores privados.
2) Coronabonos.
Esta fórmula se pensó también
durante la crisis del euro desarrollada a partir de 2010, sólo que
entonces se hablaba de “Eurobonos”. Se trataría de bonos públicos
emitidos conjuntamente por todos los Estados (y no sólo por uno de
ellos, como ocurre en la actualidad), de forma que se diluiría el riesgo
de impago que pudiera tener algún país (en la crisis del euro pensaban
claramente en los países del sur).
Tiene varias posibilidades de diseño,
pero si esos Coronabonos se vendiesen a los inversores privados en vez
de hacerlo directamente al BCE, las consecuencias serían las mismas que
en el caso de la Expansión Cuantitativa: la prima de riesgo se
controlaría, los Estados podrían endeudarse sin dificultades, y los
intermediarios financieros seguirían obteniendo su parte. Si esos
Coronabonos se vendiesen directamente al BCE tendríamos una opción
equiparable a la “financiación monetaria” o “monetización de la deuda”,
explicada a continuación.
3) Financiación monetaria o monetización de la deuda.
Esto
es exactamente lo que se hacía antes de los años 90 del siglo XX cuando
todavía no existía la Unión Monetaria Europea (y lo que se sigue
haciendo en otros países en la actualidad): los Estados emitían bonos
públicos y éstos eran comprados directamente por sus bancos centrales.
Es decir, el banco central creaba dinero para financiar algunos de los
gastos que realizaban los Estados.
Esto se prohibió porque se pensaba
que era más adecuado que fuesen los bancos privados quienes inyectaran
el dinero en la economía a partir de consideraciones de rentabilidad
económica a que lo hicieran los Estados a partir de consideraciones
políticas, y porque se pensaba que la primera fórmula no generaba
inflación y la segunda sí. Sería una vuelta a los orígenes. La
consecuencia de aplicar esta fórmula es evidentemente que los Estados no
tendrían problemas de financiación y que los bancos privados no harían
negocio.
4) Helicóptero de dinero.
Esta medida también fue
discutida en el año 2012, pero estuvo incluso más lejos de ser aplicada
que la de los Eurobonos. Consiste básicamente en que el BCE cree dinero
para dárselo directamente a las familias y empresas, sin ningún tipo de
contraprestación, por lo que puede ser entendido como un regalo o
donación. En realidad es una fórmula muy parecida a la anterior en
términos monetarios, porque el coste del Estado es nulo y los bancos
privados no hacen negocio, pero hay una diferencia colosal en términos
políticos y económicos.
En este caso el Estado no juega ningún papel
central diseñando las políticas a través de las cuales el dinero llegará
a familias y empresas, sino que directamente éstas ven incrementar el
saldo de su cuenta bancaria en la cantidad correspondiente. Por ejemplo,
con el helicóptero del dinero el Estado no puede contratar personal
sanitario o crear nuevos hospitales, algo que sí puede hacer con la
financiación monetaria. El helicóptero del dinero sería la versión
liberal o individualista de las ayudas a la gente, mientras que la
financiación monetaria sería la versión pública y colectiva.
Evidentemente cada una de estas opciones puede tener distintas
configuraciones y eso conlleva que el abanico de posibilidades pueda ser
más amplio, llegando incluso a confundir algunas opciones con otras.
Sin embargo, esta clasificación simple resulta muy útil para saber
cuáles son las principales medidas heterodoxas que se están barajando
hoy día en Europa para hacer frente a una crisis económica sin parangón
por sus peculiares características.
Todas estas medidas son heterodoxas y
sorprende que las estén poniendo encima de la mesa muchos economistas
acostumbrados a la ortodoxia económica. Veremos si esto es sólo fruto de
un día (como respuesta a una crisis extraordinaria) o si estas medidas
llegan para quedarse." (Eduardo Garzón, Saque de esquina, 25/03/20)
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