"La rapidez cómo se ha pasado página al lamentable episodio de hace una semana, cuando tras la votación
de la quinta prórroga del estado de alarma se hizo público el acuerdo
clandestino entre PSOE y Unidas Podemos con EH Bildu, pone de manifiesto
al margen de cualquier otra consideración que hay Gobierno para rato. (...)
Desde no pocos editoriales se exigió la asunción de responsabilidades
por ese ejercicio de trilerismo parlamentario e incluso que rodaran
cabezas.
Y, sin embargo, en pocos días, la tormenta se ha disuelto como un azucarillo en agua caliente. (...)
En menos de una semana, la crisis que algunos anunciaban no ha sido
nada, y los titulares de la actualidad ya están en otras cosas. Ahora mismo, en el cese del coronel Pérez de los Cobos que ha ejecutado el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y en la investigación de la jueza Carmen Rodríguez-Medel contra
el delegado del Gobierno en Madrid por la manifestación del 8M. Otro
asunto que judicial y políticamente acabará en agua de borrajas pese al
intenso humo que están esparciendo algunos medios.
Así pues, hay Gobierno de coalición para rato porque sencillamente no tiene alternativa. No existe ninguna posibilidad de que prospere una moción de censura
y ninguno de los socios parlamentarios quiere ir a elecciones. Además,
el abanico de sus posibles (u ocasionales) apoyos se ha ampliado tras la
crisis sanitaria. Si en enero la legislatura dependía de la posición
hamletiana de ERC, la gran novedad es que Ciudadanos ha salido de la trinchera del antisanchismo estéril que antes compartía junto al PP y Vox.
Inés Arrimadas intenta hacer con 10 diputados lo que no quiso Albert Rivera con 57: jugar a la política práctica. Fijémonos que tras conocerse el pacto furtivo con EH Bildu, el portavoz de Cs Edmundo Bal, no rompió las relaciones con el PSOE, sino que insistió en que seguiría negociando
con el Gobierno poniendo la mirada ya en los nuevos Presupuestos.
Igualmente es significativo que tanto los republicanos como los naranjas
le apremien al presidente a elegir socio.
Y también que el PNV se moleste más que nadie porque, de repente, la izquierda abertzale (que tiene cinco diputados en el Congreso, solo uno menos que los que capitanea Aitor Esteban) quiera jugar también sus cartas en Madrid. En definitiva, Sánchez tiene hoy más donde elegir y, por tanto, más posibilidades de sobrevivir." (Joaquim Coll, Crónica Global, 27/05/20)
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