29.5.20

Hoy, federalizar es modernizar. Y modernizar es construir un Estado fuerte con capacidad para ejecutar políticas públicas de forma eficiente entre todos los niveles territoriales. No es posible mantener un modelo en el que el Estado se muestre incapaz de coordinar la sanidad

"(...)  ¿cómo ha enfrentado el modelo territorial español la crisis sanitaria?

 (...) La primera cuestión a la que ha enfrentado la excepcional situación generada por la pandemia es, en apariencia, la idoneidad del reparto de competencias en materia sanitaria y, por ende, en relación con otras materias. 

Señalo que en apariencia porque creo que el verdadero debate no hace referencia tanto al reparto teórico de competencias dibujadas en la Constitución y en los Estatutos de Autonomía como a la efectividad de esas competencias. Dicho de otra manera, el problema no es que al Estado le corresponda la competencia sobre legislación básica y coordinación sanitaria.

 El problema es que el desarrollo competencial ha provocado que se trate de una competencia vacía. Como esta situación se puede extrapolar a otros órdenes materiales, la cuestión que se plantea es cuál debe ser el núcleo irreductible de competencias efectivas del Estado. Junto a ello, en relación con sanidad y con otras materias sensibles, es obligado plantearse cuáles deben ser no ya los mínimos garantizados para todos los españoles sino cuál es el margen de diferencia aceptable entre los ciudadanos de las distintas Comunidades Autónomas

(...)  es preciso referirse a cómo la crisis ha puesto de manifiesto, en ocasiones de forma dramática, la escasez, si no directamente inexistencia, de eficaces resortes de coordinación entre el Estado y las Comunidades Autónomas y entres éstas.  (...)

 La crisis ha puesto de manifiesto que no hay instrumentos para una coordinación efectiva ni siquiera en un supuesto de máxima gravedad. El ejemplo de las compras sanitarias en el exterior es bien elocuente al respecto. Un déficit, creo, que si no se corrige satisfactoriamente y en tiempo breve, puede provocar consecuencias muy graves sobre la apreciación ciudadana del modelo territorial 

Finalmente, hay que realizar una referencia a la esfera local, el papel de provincias y municipios. Aunque sea muy brevemente, debe  ponerse de manifiesto que no es posible pensar el modelo territorial sin tener la referencia del papel a desempeñar por municipios y provincias.(...)

 Los municipios han sido las instituciones territoriales más valoradas durante toda la crisis.(...)

Como en otras cuestiones, la crisis de la Covid-19 ha puesto de manifiesto la perentoria necesidad de modernizar la forma territorial del Estado. Es posible que sus consecuencias directas no sean estructurales, que por si misma no provoque cambios radicales.

 Pero es seguro que va a ser un factor catalizador de muchas transformaciones que estaban en marcha y que, simultáneamente, va a levantar definitivamente el velo que hoy todavía cubre con una apariencia de vida a instituciones que, definitivamente, son pasado. (...)

Modernizar implica, al menos, dimensionar correctamente el lugar y poder de las estructuras estatales; clarificar el diseño competencial; fortalecer las estructuras de coordinación y colaboración; finalmente, pero no en último lugar, una reforma en profundidad de las estructuras administrativas

Hay que redibujar el esquema institucional del Estado autonómico pensando qué es lo que en el modelo social actual debe corresponder a cada instancia territorial. Y debe dibujarse un modelo normativo que refleje el reparto de poder con la mayor sencillez y flexibilidad posible. Entre las tareas de las instancias de coordinación y colaboración debería estar la de procurar resolver los conflictos inherentes a esas características, limitando al máximo la intervención del Tribunal Constitucional.  (...)

Realizo una referencia singular a la necesidad de modernizar las administraciones públicas porque creo que se trata de un tema minusvalorado sino directamente obviado. También durante estas semanas se han puesto de manifiesto las debilidades de nuestro modelo burocrático y administrativo

Complejidad; mala distribución de persona; debilidad de estructurar esenciales; rigidez; insuficiencias en el desarrollo de la administración electrónica… y otras circunstancias que podrían traerse a colación. Por supuesto, la modernización del modelo administrativo es en si mismo un capítulo de las obligaciones que ha puesto en evidencia la crisis sanitaria. Si lo traigo a colación es porque considero que la reforma de la Administración es absolutamente necesaria para la adecuada reconstrucción el Estado autonómico. 

Por dos razones. Primero, porque es preciso un modelo administrativo que tenga interiorizado un diseño de distribución territorial del poder con las consecuencias que ello conlleva y, por ende, con la asunción de la colaboración como lubricante natural del mismo. En segundo lugar, porque el modelo territorial no se reformará satisfactoriamente si las Comunidades Autónomas no realizan un ejercicio de revisión crítica de su modelo institucional y de sus dinámicas organizativas. Una administración adecuada a una sociedad en transformación.  (...)

Hoy, federalizar es modernizar. Y modernizar es construir un Estado fuerte. Un Estado con capacidad para diseñar y ejecutar políticas públicas de forma armónica y eficiente entre todos los niveles territoriales. No es posible mantener un modelo en el que se puede producir una circunstancia tan paradójica como que el Estado se muestre incapaz siquiera de coordinar la sanidad en un momento de extrema gravedad y que, simultáneamente, desarrolle políticas públicas que pertenecen con claridad al ámbito competencial de las Comunidades Autónomas

Reflexionar sobre el modelo territorial español es hoy una necesidad imperiosa. Pero también la reflexión debe actualizarse. Hoy, no se trata de un debate alrededor de la dialéctica unidad/autonomía. Hoy, hay que pensar el modelo territorial desde la exigente necesidad de modernizar nuestro Estado para adaptarlo a un modelo social distinto, con demandas y necesidades muy diferentes a aquellas que lo vieron nacer


En este contexto, ¿qué significa la apuesta federal? ¿Por qué seguir acudiendo a una voz tan estigmatizada en la cultura política española? Hay muchas razones que avalan la oportunidad de seguir recurriendo a la idea federal. Creo que el mejor resumen es que el federalismo es por cultura, técnicas e ideología la bandera que mejor puede cobijar ese proyecto

Y, por supuesto, porque sigue siendo el mejor instrumento que tenemos para conciliar las dos exigencias, y necesidades, de nuestro proyecto nacional. Por un lado, el fortalecimiento efectivo de una unidad que responda a los desafíos del nuevo orden social y geopolítico. Por otro, la garantía de la autonomía para hacer efectiva la diversidad natural inherente a ese proyecto. 


Posdata. Como habrá observado quien se haya molestado en llegar al final, no hay referencia a la integración y, específicamente, al desafío planteado por el nacionalismo catalán. Es una ausencia consciente. La necesidad de seguir trabajando por encontrar acomodo a los conflictos planteados no puede seguir paralizando las reformas necesarias de la organización territorial. Además, tengo el convencimiento de que si se trabaja en la dirección correcta, se contribuirá de manera significativa para disminuir la dimensión del problema."             ( , Agenda Pública, 23 mayo 2020

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