4.5.20

Limpiadores, camareros o afectados por un ERTE acuden por primera vez a comedores sociales y multiplican la demanda de ayudas

"Cuando el párroco de la iglesia de San Juan de Dios de la UVA de Vallecas, el padre Gonzalo Ruipérez, coge el teléfono, se escucha ajetreo de fondo. Él, mientras atiende a la llamada, da instrucciones a los voluntarios. "Si hay alguien en España que no se ha confinado, ese soy yo", dice.

 Explica que se levanta a las 7.00 horas de la mañana y que apenas duerme "cinco horas". Tiene dos teléfonos móviles, y a ellos ha desviado las llamadas dirigidas a su casa y a la parroquia. "El viernes llegué a recibir 316 llamadas", explica. Y puede comprobarse, puesto que en los 20 minutos que dura la conversación con infoLibre le sigue sonando el teléfono. Quienes llaman son personas, dice, de varios lugares de Madrid. "Villaverde, Usera, Canillejas, La Fortuna, Carabanchel, Vicálvaro…", enumera.


No es casualidad que casi todos esos barrios estén situados al sur de la ciudad: son los que menos renta per cápita tienen en Madrid y, por tanto, donde la crisis económica derivada de la sanitaria está golpeando con más fuerza. Todos llaman por lo mismo: necesitan ayuda para comer. Y muchos la piden por primera vez. "Me llama gente nueva todos los días", reconoce.

¿Qué tipo de gente? "Personas que vivían apuradas, que trabajaban en un bar, que cobraban en b, que limpiaban a domicilio, que cuidaban ancianos…", detalla. Personas, en definitiva, que vivían al día pero que con la crisis han perdido su trabajo o han sufrido un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Ya no pueden mantenerse y, por tanto, se ven obligados a pedir ayuda. 


El incremento en las peticiones que constata el padre Gonzalo en su día a día también lo reflejan las cifras oficiales. Según los datos del Ayuntamiento de Madrid, en el último mes se han recibido las mismas demandas de ayuda alimentaria que en todo 2019. Entonces fueron 34.000, en los últimos 30 días han sido 33.514. Casi todas esas solicitudes han llegado de personas de esos barrios mencionados por el párroco: de Carabanchel (el 13,45% del total), Puente de Vallecas (13,28%), Latina (9,84%), Tetuán (9,59%), Villaverde (8,48%) y Usera (8,20%). De distritos como el de Barajas, Retiro, Salamanca o Chamartín, en cambio, tan solo llega alrededor del 1% de las peticiones, según los datos que el Consistorio ha facilitado a infoLibre.

Es complicado atender a tales números, por lo que la ayuda vecinal y procedente de parroquias como la del padre Gonzalo se ha convertido en fundamental. Jorge Nacarino, presidente de la asociación vecinal de Puente de Vallecas, uno de los distritos con menor renta per cápita de la capital y, a su vez, uno de los que más ayudas ha solicitado, explica cómo el movimiento asociativo de los vecinos de los barrios ha tenido que ir mutando a medida que pasaban los días. "En cada distrito, las asociaciones vecinales se convirtieron en redes de apoyo para ayudar a la gente que, por motivos de salud, no podía salir a hacer la compra a un supermercado o a una farmacia. 

Ahora esas personas han recurrido a sus redes familiares o vecinales más cercanas y las asociaciones han derivado hacia la atención social", cuenta. A ellas recurren personas, dice, que han tenido que ver cómo la situación económica derivada de la crisis del covid-19 les dejaba sin recursos suficientes para comprar alimentos. Esas personas pertenecen al mismo perfil que atiende el párroco de San Juan de Dios. "Nos llegan casos de gente que vivía al día, que se movía dentro de la economía sumergida y, además, familias en las que los dos miembros han sufrido un ERTE. Como no reciben ingresos, cuando pagan el alquiler o la hipoteca se encuentran sin liquidez para afrontar los gastos más básicos", lamenta.  

Desde las asociaciones, explica, ofrecen la ayuda más inmediata, la destinada a paliar esa situación "de emergencia". Pero no se quedan en eso. "Derivamos esos casos a los servicios municipales, porque entendemos que quien tiene que atender esto es la administración, lo que pasa es que su respuesta no es tan rápida como nos gustaría", lamenta.  (...)

De atender a 400 personas al mes a ayudar a más de 2.000 al día


Conrado Jiménez es el presidente de la Fundación Madrina y, tal y como explica por teléfono, durante las últimas semanas su organización también reparte comidas calientes en los barrios con más población obrera y golpeada por la crisis. "En Vallecas, Tetuán, Vicálvaro, San Blas, Usera, Moratalaz, Carabanchel…", enumera. Si antes repartían ayuda a alrededor de 400 personas al mes, ahora están llegando a atender a cerca de 3.000 al día, dice. Y quienes han engrosado su lista pertenecen a los mismos perfiles de quienes han desbordado la del padre Gonzalo.

 "El perfil es ya de clase media. Son personas en situación vulnerable y hay muchos cocineros, autónomos y gente que ha sufrido un ERTE y ya no tiene dinero", relata. Antes, recuerda, solo acudían las personas que no tenían ningún tipo de ayuda. "Es un milagro que lleguemos a todo el mundo solo con voluntarios. No sé cómo lo hacemos", dice. (...)"                   (Lara Carrasco, InfoLibre, 29/04/20)

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