"Las proyecciones estadísticas más pesimistas van quedándose
cortas ante la dimensión de la crisis. Desempleo, desinformación y
pobreza aparecen como algunas de las piezas de un rompecabezas todavía
no armado, pero con efectos directos y colaterales devastadores. La
mitad de los empleos en la escala mundial se ven amenazados.
El «privilegio» del empleo
En el mundo, 1.600 millones de los 2.000
millones de trabajadores de la economía informal se ven afectados por las
medidas de confinamiento y de contención. La mayoría trabaja en los sectores
más afectados o en pequeñas unidades económicas más vulnerables a las crisis,
según un informe publicado el 7 de mayo por la Organización Internacional del
Trabajo (OIT).
Estos incluyen a los trabajadores en los servicios de hostelería y restauración, la industria manufacturera, la venta al por mayor y al por menor, y los más de 500 millones de agricultores que abastecen los mercados urbanos. Las mujeres se ven especialmente afectadas en los sectores de alto riesgo, destaca el informe.
Estos incluyen a los trabajadores en los servicios de hostelería y restauración, la industria manufacturera, la venta al por mayor y al por menor, y los más de 500 millones de agricultores que abastecen los mercados urbanos. Las mujeres se ven especialmente afectadas en los sectores de alto riesgo, destaca el informe.
Por otra parte, la caída constante de las horas de
trabajo a nivel mundial a causa del COVID-19 significa que 1.600 millones de
trabajadores de la economía informal, esto es, casi la mitad de la población
activa mundial, “corre peligro inminente de ver desaparecer sus fuentes de
sustento”, señalaba la OIT en su 3er documento analítico de fines de abril.
Entre su primer informe sobre el COVID-19 y el mundo del trabajo
publicado el 18 de marzo pasado y las estimaciones actualizadas
difundidas a fines de abril la OIT cambió su punto de referencia. Ya no
se trata de comparar la actual crisis con el terremoto financiero del
2008, sino con los estragos resultantes de la Segunda Guerra Mundial.
El 81% de la fuerza de trabajo – más de 2.700 millones de
trabajadoras y trabajadores- padecía desempleo total o parcial a fines
de abril. Y de continuar esta tendencia, en el segundo semestre del año
en curso la reducción del empleo golpeará a 305 millones de trabajadoras
y trabajadores a tiempo completo, teniendo como referencia una jornada
laboral de 48 horas semanales.
En el estudio actualizado de la OIT (https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_743056/lang–es/index.htm)
la alarma suena con respecto a los trabajadores de la economía
informal, que representan en su totalidad, unos 2.000 millones de
personas, la mayoría en países emergentes y en desarrollo de ingreso
bajo y mediano.
Con el agravante que, en general, carecen de protección
básica, de cobertura de seguridad social, de atención médica y, en caso
de enfermedad, de sustitución de ingresos.
La crisis económica provocada por la pandemia ha dado una
estocada contundente a la capacidad de ganar el sustento de casi 1.600 millones
de trabajadora-es de la economía informal – el sector más vulnerable-, de un
total de 2.000 millones a nivel mundial, y de una fuerza de trabajo de 3.300
millones de personas a escala planetaria. Las medidas de confinamiento y/o el
hecho de que esas personas trabajan en alguno de los sectores más golpeados por
la crisis, determinan esta dramática situación.
India, con 400 millones de trabajadores informales,
Nigeria, Brasil, Indonesia, Pakistán y Vietnam, se encuentran entre las
naciones que por concentración demográfica más sufrirán el impacto. Sin
embargo, regiones enteras, como Centroamérica, o la América andina, dependen en
gran medida de las actividades informales. Las que tienen, también, una fuerte
incidencia en las concentraciones urbanas latinoamericanas, desde Buenos Aires
hasta la Ciudad de México, pasando por Bogotá, Caracas, Lima o La Paz. (...)
La magnitud de esta crisis, según la ONG internacional,
excede toda proyección racional. “Podría suponer un retroceso de una década en
la lucha contra la pobreza y de hasta 30 años en algunas regiones como África
subsahariana, Oriente Próximo y el Norte de África. Más de la mitad de la
población mundial podría vivir en condiciones de pobreza tras la pandemia”.
Oxfam exige a los organismos internacionales (incluidos al FMI y al
Banco Mundial que tuvieron su reunión de primavera el tercer fin de
semana de abril) “cancelar inmediatamente el pago de la deuda en 2020 y
alentar a otros acreedores que hagan los mismo…” Y recomienda “… acordar
la inmediata inyección de dinero en los países de desarrollo para
ayudarles a rescatar a las comunidades en situación de pobreza y
vulnerabilidad”.
Pronósticos, estadísticas, proyecciones, cada día peores,
cada semana más dramática. En solo algo más de cuatro meses, la Tierra parece
ser otro planeta y la humanidad no termina de agotar su capacidad de asombro." ( , Rebelión, 09/05/2020)
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