"(...) la cesación de pagos de México en 1982 llevó al choque en cadena de
docenas de países, la devaluación tailandesa en julio de 1997 disparó la
crisis financiera asiática y la quiebra de Lehman Brothers en
septiembre de 2008 inició la Gran Recesión en el mundo.
Los financistas internacionales debieran ser suficientemente astutos
como para no desatar el colapso de 2020 por la COVID-19. Su sabiduría
pronto será puesta a prueba.Ya antes de que la COVID-19 produjera la
peor caída de la economía mundial desde la Gran Depresión, Argentina
tenía problemas de deuda... otra vez. (...)
Los déficit fiscales socavaron la estabilidad, un programa rescate del
Fondo Monetario Internacional en 2018 no funcionó y las deudas de
Argentina, con cupones a tasas muy elevadas, resultaron insostenibles.
Sin
embargo, Argentina difícilmente estaba sola. Las relajadas normas
crediticias de los mercados financieros y la amplia liquidez inyectada
por la Fed y otros bancos centrales llevaron a muchos países en vías de
desarrollo a endeudarse fuertemente en los últimos años, y los problemas
de deuda soberana comenzaron a ser reconocidos cada vez más como un
riesgo sistémico importante. Una sesión
durante las reuniones del FMI en la primavera de 2019 llevó el título
«Cómo enfrentar la próxima oleada de crisis de deuda soberana».
Entra en escena la COVID-19, el colapso del precio del petróleo en
marzo, el inicio de un confinamiento casi mundial, el desplome de las
recaudaciones gubernamentales y un gasto público descomunal para
garantizar la supervivencia de las poblaciones generaron una crisis
fiscal mundial sin igual en tiempos de paz. (...)
Sin embargo, incluso en este contexto, Argentina hizo una oferta
realista y favorable a sus acreedores para reestructurar su deuda. Los
acreedores debieron responder positivamente. (...)
Argentina correctamente señaló que la tasa del 7 % la llevará a una
cesación de pagos. El FMI coincide en que es insostenible mente alta.
Pocos gobiernos, si alguno —ni siquiera EE. UU.— podrían afrontar una
tasa del 7 % en el actual entorno económico.Los acreedores dicen que
necesitan un cupón del 7 % o incluso superior debido a la probabilidad
de incumplimiento, pero parecen no entender que si el cupón de argentina
se reduce a una tasa cercana a la estadounidense, la cesación de pagos
no será necesaria.
La tasa astronómica del 7 % es una profecía
autocumplida: lleva a que la cesación de pagos resulte inevitable,
mientras que con una tasa de interés inferior sería innecesaria.Argentina
ofreció refinanciar la deuda actual a tasas de interés menores y
seguras, evitando así que sea necesaria una quita al capital. (...)
Argentina ofrece un cupón promedio del 2,3 %: una rentabilidad superior a
la de los bonos del Tesoro en las carteras de sus acreedores. Los
detalles sobre los períodos de gracia y los cronogramas de los pagos de
los cupones se deben negociar, refinar y completar a la luz de las
desalentadoras realidades económicas en curso. Pero los acreedores son
un grupo raro, afirman que Argentina está imponiendo una quita
significativa, cuando básicamente no la hay.
El gobierno argentino está
ofreciendo una rentabilidad segura mayor que la tasa de interés libre de
riesgo de EE. UU., en una oferta cuya lógica es correcta. ¿Para qué
quedarse con una tasa de interés astronómica que produce el riesgo de
incumplimiento en el cual se basa? ¿Y por qué preferirían los acreedores
que Argentina incumpla a que logre una recuperación económica? (...)
Iré un paso más lejos, algunos acreedores oficiales o instituciones
multilaterales amigables podrían endulzar el trato garantizando parcial o
totalmente los pagos de Argentina por los nuevos bonos. Esa garantía
sería una apuesta completamente segura: con la baja tasa de los cupones y
una nueva estructura de vencimientos, Argentina no incumpliría sus
pagos.Los mercados financieros mundiales suelen entrar en pánico cuando
incluso un solo país, ni hablar de varios, comienza a derrapar.
Hay
probablemente entre 30 y 40 países con profundas dificultades fiscales
en este momento. Todos tienen que refinanciar sus deudas este año y el
próximo, hasta que la recuperación de la pandemia estimule la actividad
económica, se recupere la recaudación de los gobiernos y se reduzca la
necesidad de gastos emergencia. (...)
Si se los gestiona con cuidado, los pagos por el servicio de la deuda de
este año pueden, y deben, recapitalizarse con bajas tasas de interés
para evitar un choque financiero en cadena. De lo contrario, 2020
señalará un devastador nuevo episodio de crisis financiera mundial.En el
Pánico de 1907, fueron J. Pierpont Morgan y su banco quienes guiaron al
sistema financiero de vuelta desde el borde del abismo.
En 2020, deberá
ser BlackRock, que tenía 6,5 billones de USD de activos en gestión al
final del primer trimestre y es uno de los principales acreedores de
Argentina. BlackRock podría guiar a los bonistas a refinanciar la deuda
argentina con una tasa segura y hacer lo mismo con otros prestatarios
soberanos afectados por la pandemia.Tu turno, Larry Fink, te toca ayudar a evitar una catástrofe financiera mundial." (
No hay comentarios:
Publicar un comentario