"(...) No está claro si las consecuencias de la pandemia se limitarán a empujar
a una Europa debilitada por el Brexit, extenuada por la crisis
financiera y vapuleada por el drama de los refugiados a una severa
recesión, o la harán caer en una profunda depresión con países en
quiebra y la vuelta de la horda como fuerza política tal como la
conocemos de la época de entreguerras.
De lo que no cabe duda es de que
si España, Francia e Italia tropiezan, las tres o alguna de ellas, no
será solo la muerte de la Unión. Podría ocurrir que Alemania se sumiese
en un caos político y económico hasta ahora solo conocido por los libros
de historia, por no hablar del empobrecimiento de grandes sectores de
la clase media. (...)
Basta con llamar la atención con toda crudeza sobre los propios
intereses. Alemania es un país exportador y necesita socios comerciales
europeos que le tengan aprecio. No puede volver a una posición
intermedia entre el Este y el Oeste que la obligue a una política de
vaivén, ni quedar en una situación en la que unos vecinos envidiosos y
vengativos traten de aislarla continuamente. (...)
En concreto, la propuesta de un fondo de reconstrucción de 500.000
millones de euros presentada por Emmanuel Macron y Angela Merkel a la UE
es una exigencia inexcusable. Con ellos se podría reforzar a las
regiones que se han visto sumidas en la crisis por causas tan ajenas a
su voluntad como Lufthansa, de la que se afirma que es fundamental para
el sistema y que, por lo tanto, tiene que ser rescatada. Si llega, el
fondo de reconstrucción dará nuevas fuerzas a la Unión y, sobre todo, le
infundirá confianza en sí misma.(...)
Si el plan de Merkel y Macron sale adelante, la Comisión Europea
vincularía los 500.000 millones a proyectos concretos, evitando así que
el dinero desapareciese en el nirvana de los presupuestos nacionales
sobreendeudados. El fondo se incorporaría al presupuesto de la UE para
2021-2027, y estaría asociado a sus programas. (...)
Si se quiere constituir un fondo de reconstrucción de esta envergadura,
la modificación de los Tratados de la Unión probablemente será
inevitable. Sin embargo, para ello es imprescindible la unanimidad de
los Estados miembros, la cual solo se podrá alcanzar a través de
laboriosas negociaciones y numerosos compromisos. El esfuerzo vale la
pena, considerando lo que está en juego. Si Europa se hunde a
consecuencia de la pandemia, será culpa nuestra. Nada puede dar al
traste con Europa excepto ella misma." (Jacques Schuster, Carta desde Europa Die Welt, El País, 25/05/20)
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