19.8.20

Los subsidios de paro han salvado a los Estados Unidos de la catástrofe económica...

"Lo único que evita que los trabajadores en Estados Unidos no caigan en la miseria absoluta es el seguro de desempleo y otros subsidios sociales. Si el Congreso no extiende el subsidio de desempleo a fin de mes, la economía se precipitará por un precipicio y millones de personas quedarán desamparadas.

Debido a la pandemia, Estados Unidos ha puesto en marcha el programa social más generoso de nuestra poco generosa historia. Aunque limitado en su alcance y duración, las ayudas suplementarias de subsidio de desempleo en la ley de estímulo económico han amortiguado seriamente los efectos del desempleo masivo, razón por la cual muchos empleadores y políticos republicanos quieren que el programa expire definitivamente a fin de mes en lugar de renovarlo. Eliminarlo tendrás efectos muy destructivos.  (...)

A principios de julio, había 17,3 millones de personas que recibían prestaciones por desempleo de programas estatales tradicionales, por debajo de un pico de casi 25 millones en mayo, pero son cifras sin precedentes. (...)

La Ley CARES también creó una nueva clase de seguro de desempleo para la pandémia, accesible a trabajadores autónomos y otros trabajadores que normalmente no están incluidos en los programas tradicionales. Hubo 14,3 millones de esos beneficiarios, lo que eleva el total a 31,6 millones, casi una décima parte de la población de los Estados Unidos, o casi una cuarta parte de los que todavía están empleados.  (...)

A pesar de las declaraciones de que el fin del confinamiento de los estados mitigaría el perjuicio económico, parece haber poca relación entre la rapidez de los estados a la hora de levantar el confinamiento y sus tasas de desempleo. Algunos de los estados más rápidos en hacerlo, como Florida y Arizona, tienen índices de paro de dos dígitos (...)

La mayoría de las personas se quedaron en casa porque tenían miedo de enfermarse, no porque el "estado niñera" les dijeran que lo hicieran.

Pero si no iban al centro comercial, compraban por correo, algo que fue posible gracias a los pagos autorizados por la Ley CARES. Según un rastreador de gastos de consumo casi en tiempo real del proyecto Opportunity Insights, basado en datos de tarjetas de crédito y débito, el consumo colapsó a principios de marzo, se estabilizó justo después de que se aprobase la Ley CARES y comenzó a aumentar cuando comenzaron los pagos de estímulo económico. (Ver gráfico). 

La recuperación fue especialmente fuerte para las personas que viven en zonas con códigos postales de bajos ingresos. La gente más pudiente fue más cautelosa, porque se lo pueden permitir. El gasto se ha aplanado desde mediados de junio a niveles justo por debajo de antes de la pandemia: los cheques de $ 1,200 no duran mucho.  (...)

Más duradero que esos cheques ha sido el suplemento de $ 600 a los subsidios habituales de desempleo, que ha ayudado a 25 millones de estadounidenses a no ahogarse. Como resultado, dos tercios de los desempleados tienen ingresos más altos que los que tenían mientras trabajaban. Además de facilitar que decenas de millones paguen sus facturas, los beneficios ampliados han evitado que la economía inplosione. (...)  las cosas habrían sido mucho peores sin estos programas sociales.

¿Pero durarán? Los beneficios de desempleo ampliados expiran a fines de julio, y la Casa Blanca y los republicanos del Congreso no quieren renovarlos en su forma actual. Aunque quieren perdonar los préstamos otorgados a las empresas para mantener a los empleados en nómina sin molestarse en verificar cómo los empresarios usan realmente el dinero, el secretario del Tesoro Steven Mnuchin dice que los cheques de $ 600 para los desempleados son demasiado generosos: "Nos aseguraremos que no le pagamos a la gente más dinero para quedarse en casa que por ir a trabajar". 

La principal prioridad legislativa de los republicanos parece ser proteger a las empresas de las demandas judiciales en caso de que los trabadores enfermen por verse obligadas a volver al trabajo.
Si se permite que esos beneficios expiren o se renueven recortados, hay que esperar lo peor. Incluso con ellos, los bancos de alimentos han tenido que funcionar a plena capacidad. 

Con el aumento de los casos de COVID-19 en gran parte de EEUU sin que se pueda esperar mejoras a corto plazo, los empleadores se están preparando para una nueva ronda de despidos. Los sueños de una recuperación rápida en la segunda mitad de este año se han evaporado, excepto en las mentes más delirantes. Si se recortan los beneficios de desempleo, además de propagar el contagio en masa y la muerte, habrá una nueva ronda de empobrecimiento."              

 (Doug Henwood  , edita Left Business Observer, Sin Permiso, 23/07/20; fuente JACOBIN)

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