"Lo único que evita que los trabajadores en Estados Unidos no
caigan en la miseria absoluta es el seguro de desempleo y otros
subsidios sociales. Si el Congreso no extiende el subsidio de desempleo a
fin de mes, la economía se precipitará por un precipicio y millones de
personas quedarán desamparadas.
Debido a la pandemia, Estados
Unidos ha puesto en marcha el programa social más generoso de nuestra
poco generosa historia. Aunque limitado en su alcance y duración, las
ayudas suplementarias de subsidio de desempleo en la ley de estímulo
económico han amortiguado seriamente los efectos del desempleo masivo,
razón por la cual muchos empleadores y políticos republicanos quieren
que el programa expire definitivamente a fin de mes en lugar de
renovarlo. Eliminarlo tendrás efectos muy destructivos. (...)
A principios de julio, había 17,3 millones de personas que recibían prestaciones por desempleo de programas estatales tradicionales, por debajo de un pico de casi 25 millones en mayo, pero son cifras sin precedentes. (...)
La Ley CARES también creó una nueva clase de seguro de desempleo para la
pandémia, accesible a trabajadores autónomos y otros trabajadores que
normalmente no están incluidos en los programas tradicionales. Hubo 14,3
millones de esos beneficiarios, lo que eleva el total a 31,6 millones,
casi una décima parte de la población de los Estados Unidos, o casi una
cuarta parte de los que todavía están empleados. (...)
A pesar de las declaraciones de que el fin del confinamiento de los
estados mitigaría el perjuicio económico, parece haber poca relación
entre la rapidez de los estados a la hora de levantar el confinamiento y
sus tasas de desempleo. Algunos de los estados más rápidos en hacerlo,
como Florida y Arizona, tienen índices de paro de dos dígitos (...)
La mayoría de las personas se quedaron en casa porque tenían miedo de
enfermarse, no porque el "estado niñera" les dijeran que lo hicieran.
Pero
si no iban al centro comercial, compraban por correo, algo que fue
posible gracias a los pagos autorizados por la Ley CARES. Según un
rastreador de gastos de consumo casi en tiempo real del proyecto Opportunity Insights,
basado en datos de tarjetas de crédito y débito, el consumo colapsó a
principios de marzo, se estabilizó justo después de que se aprobase la
Ley CARES y comenzó a aumentar cuando comenzaron los pagos de estímulo
económico. (Ver gráfico).
La recuperación fue especialmente fuerte para
las personas que viven en zonas con códigos postales de bajos
ingresos. La gente más pudiente fue más cautelosa, porque se lo pueden
permitir. El gasto se ha aplanado desde mediados de junio a niveles
justo por debajo de antes de la pandemia: los cheques de $ 1,200 no
duran mucho. (...)
Más duradero que esos cheques ha sido el suplemento de $ 600 a los subsidios habituales de desempleo, que ha ayudado a 25 millones de estadounidenses a no ahogarse. Como resultado, dos tercios de los desempleados tienen
ingresos más altos que los que tenían mientras trabajaban. Además de
facilitar que decenas de millones paguen sus facturas, los beneficios
ampliados han evitado que la economía inplosione. (...) las cosas habrían sido mucho peores sin estos programas sociales.
¿Pero
durarán? Los beneficios de desempleo ampliados expiran a fines de
julio, y la Casa Blanca y los republicanos del Congreso no quieren
renovarlos en su forma actual. Aunque quieren perdonar los préstamos otorgados
a las empresas para mantener a los empleados en nómina sin molestarse
en verificar cómo los empresarios usan realmente el dinero, el
secretario del Tesoro Steven Mnuchin dice que los
cheques de $ 600 para los desempleados son demasiado generosos: "Nos
aseguraremos que no le pagamos a la gente más dinero para quedarse en
casa que por ir a trabajar".
La principal prioridad legislativa de los
republicanos parece ser proteger a las empresas de las demandas
judiciales en caso de que los trabadores enfermen por verse obligadas a
volver al trabajo.
Si se permite que esos beneficios expiren o se
renueven recortados, hay que esperar lo peor. Incluso con ellos, los
bancos de alimentos han tenido que funcionar a plena capacidad. Con el aumento de los casos de COVID-19 en gran parte de EEUU sin que se pueda esperar mejoras a corto plazo, los empleadores se están preparando para una nueva ronda de despidos. Los sueños de una recuperación rápida en la segunda mitad de este año se han evaporado, excepto en las mentes más delirantes. Si se recortan los beneficios de desempleo, además de propagar el contagio en masa y la muerte, habrá una nueva ronda de empobrecimiento."
(Doug Henwood , edita Left Business Observer, Sin Permiso, 23/07/20; fuente JACOBIN)
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