5.10.20

La falta de control de la pandemia sitúa a España ante un abismo de más de tres años de recesión... la recuperación dependerá de cómo sea la gestión de la crisis sanitaria: mientras no creemos un espacio sanitario adecuado para recuperar la actividad económica no comenzaremos a remontar

 "Esto es una crisis sanitaria, no de otra índole; es algo ajeno a las empresas que ha paralizado la actividad y ha provocado una crisis económica descomunal. Y la recuperación dependerá de cómo sea la gestión de la crisis sanitaria: mientras no creemos un espacio sanitario adecuado para recuperar la actividad económica no comenzaremos a remontar", señala Luis Aribayos, responsable de Economía y Transformación Digital de Cepyme, en una conclusión que, pese a su obviedad, parece cada vez más ausente de buena parte de los análisis políticos.

No ocurre eso en el ámbito económico, donde analistas y agentes sociales coinciden en que garantizar la salud pública es algo prioritario en esta situación. "La recuperación no llegará hasta que cese el riesgo sanitario, y entonces se producirá con rapidez", indica Gonzalo García, director de Economía de AFI (Analistas Financieros Internacionales).

"Vamos a depender mucho del control de la enfermedad", anota Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, mientras María Jesús Fernández, economista senior de Funcas (Fundación de las Cajas de Ahorro), añade que "la recuperación solo será solida cuando desaparezca la pandemia, que es cuando lo harán también las restricciones y la incertidumbre. Mientras no desaparezca no se va a consolidar ningún rebote de la actividad".  (...)

Analistas y agentes sociales coinciden en no situar antes de finales de 2023 la vuelta a los niveles de actividad y empleo del cierre de 2019, y siempre con la premisa del control de la pandemia, algo que, de no darse, pospondría ese horizonte.

Y también convienen en señalar varios aspectos a desarrollar, ya sea como reto o como requisito, mientras se mantenga el riesgo sanitario con el fin de asegurar esa eventual recuperación, como una gestión de la deuda y los ingresos públicos que evite que a medio plazo puedan comerse la eventual recuperación, un uso correcto de los fondos europeos de reconstrucción y, también, medidas de mantenimiento del empleo y de la liquidez para que empresas y familias aguanten el tirón.

 El punto de partida: una crisis antes de superar la anterior

El panorama que se observa desde la casilla de salida resulta cuando menos inquietante. "Estamos ante una catástrofe sin paliativos, y que en España está siendo más dura que en otros países. Y, además, la segunda ola ha llegado antes. Eso, en un país con mucha exposición a actividades de riesgo, frena la recuperación", describe Gonzalo García, director de Economía de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Aribayos y la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas, añaden a ese cuadro dos aspectos relevantes: "Nos ha pasado en seis meses lo que ocurrió en cinco años en la anterior crisis", señala la primera, en referencia a la magnitud del desplome de la actividad, mientras el segundo anota que, en realidad, la pandemia llegó cuando "todavía no hemos recuperado el número de empresas de 2008 ni hemos vuelto a los niveles de ocupación y de desempleo de entonces. Aun nos estamos recuperando". (...)

Y las previsiones de los centros de estudios apuntan a que los niveles alcanzados a finales de 2019, con el PIB en 1,24 billones y la ocupación por encima de los 19 millones de personas, no van a volver en los próximos dos años, como poco. Y tampoco aseguran que vayan a ser alcanzados de nuevo en 2023. (...)

La temida tasa de desempleo del 20% asoma en las previsiones

Los datos de afiliación y paro conocidos este viernes indican que las medidas del escudo social, especialmente los ERTE, el cese de actividad de los autónomos y los avales del ICO, han logrado atenuar los efectos que la caída de la actividad venía históricamente provocando en el empleo: caían juntos y el segundo se recuperaba con mayor lentitud que el primero en la bonanza.

 ¿Alguien va a sufrir en mayor medida esa destrucción de empleo?

Jofre apunta algunas pistas acerca de en qué sectores pueden concentrarse los daños con mayor intensidad. "La crisis de 2008 generó un paro estructural muy alto, y me temo que la actual va a intensificar esas tendencias y a afectar más a los empleos con menos cualificación técnica" debido a la extensión de modelos como el teletrabajo y al avance de la digitalización, explica, mientras Cardoso apunta que, en algunos casos, los principales afectados son quienes ya lo fueron la década pasada: "Se ha destruido más empleo entre la gente de 35 a 50 años –indica–, que ya fue la más afectada por la anterior crisis, entonces como jóvenes".

 La deuda privada y el riesgo de dejar caer a las pymes

Los niveles de endeudamiento de familias y empresas son mucho más bajos de lo que eran en 2008, aunque en los últimos cinco meses han registrado un notable aumento en el entramado productivo, como recuerda Aribayos: "Las pymes españolas deben 100.000 millones de euros más que en marzo y en un entorno muy duro para su actividad. Necesitan ayudas directas para afrontar la transformación digital. O les ayudamos o muchas desaparecerán", indica, mientras recuerda cómo el Banco de España informaba hacer unas semanas de que alrededor del 23% de las empresas españolas están en una situación de quiebra técnica.

 El ahorro crece improductivo en las clases pudientes

El parón de la actividad productiva y comercial como consecuencia de la pandemia ha provocado un desconocido aumento de los ahorros depositados en los bancos, que crecieron en 53.407 millones de euros entre marzo y julio en una paradójica tendencia que convive con una extensión, también inédita, del hambre. Es la doble cara de la desigualdad, cuyas brechas sociales se intensificaron en vísperas de la pandemia y no han dejado de hacerlo con ella.

"La tasa de ahorro de las familias, de las que pueden ahorrar, se ha disparado porque los ingresos no han caído tanto como el consumo" en términos globales, explica Cardoso, que considera probable que, al mismo tiempo, la mayor parte de la caída del gasto se haya concentrado en los deciles de renta más elevados, que es donde se está concentrando el ahorro.

"El ahorro se está produciendo por una reducción del consumo y no es un ahorro productivo", advierte Aribayos, que considera "fundamental establecer mecanismos para que las pymes puedan captar inversión. Deberían establecerse fórmulas para canalizar esos ahorros". (...)"              (Eduardo Bayona, Público, 04/10/20)

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