2.10.20

Una payasada dantesca. El primer debate presidencial entre Trump y Biden ha sido el abismo más profundo de un debate lleno de momentos abismales, casi todos ellos protagonizados por Trump. El presidente ha mentido en absolutamente todas sus intervenciones... y dijo que no piensa aceptar los resultados de la elección del 3 de noviembre si esos resultados no lo favorecen

 "(...) Ha sido el abismo más profundo de un debate lleno de momentos abismales, casi todos ellos protagonizados por Trump. 

El presidente ha mentido en absolutamente todas sus intervenciones, ha presumido de haber hecho cosas que nunca han sucedido, ha dado respuestas fantasiosas, irreales, absurdas en temas críticos para el futuro del país, ha defendido conspiraciones delirantes sobre fraude electoral, espionaje, y corrupción, se ha contradicho, ha insultado, y faltado el respeto a su oponente, al moderador, y a la audiencia. 

Durante gran parte del debate, Trump sencillamente se ha negado a dejar responder nada a Biden, interrumpiendo todas sus respuestas, gritando, comportándose como un cretino sin el más mínimo sentido de quién es y lo que representa.

Es casi imposible hablar sobre la sustancia de lo que ha dicho Trump, porque todo ha sido ruido, actuación, forma. Iracundo, victimista, arrogante, maleducado, chillón, deshonesto, comportándose como si todo esto fuera irrelevante, estúpido, falaz. La imagen de un mono tirando heces a todo aquel que se le acerca es la imagen más cercana, excepto que el mono no sabe lo que hace, y Trump en teoría debería comprenderlo.(...) "                  (Roger Senserrich, blog, 30/09/20)

  "(...) Pero lo más peligroso ocurrió al final, y los augurios son ominosos. Wallace guardó para el final la pregunta más importante de todo el resto de la campaña. 

Quiso saber si ambos candidatos estarían dispuestos a prometer que esperarían a que se conozcan oficialmente los resultados de la elección y a aceptarlos sin excusa ni pretexto. Biden lo hizo, en lo que fue un cierre eficaz y contundente. Trump, en cambio, se negó, incurriendo en una transgresión nunca antes vista en la historia de Estados Unidos. Anunció un fraude en ciernes. 

Dijo que la elección sería un desastre. En pocas palabras, el presidente estadounidense adelantó, para quien tuviera alguna duda, que no piensa aceptar los resultados de la elección del 3 de noviembre si esos resultados no lo favorecen.

 Es imposible pensar en algo más alarmante. Hay quien piensa que, si el triunfo de Biden es lo suficientemente holgado, Trump volverá a sus cabales o habrá alguien que lo ponga en su sitio. Se equivocan. 

Si pierde, sea por mucho o por poco, Donald Trump deslegitimará sistemáticamente la presidencia de Biden. Con eso, erosionará la ya endeble confianza en las instituciones democráticas estadounidenses. Será una tormenta perfecta e inédita.

Estados Unidos no está preparado para lo que viene."                (León Kreuze, Letras Libres, 30/09/20)

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