"El cálculo político del Gobierno de la nación para ceder ante Isabel Díaz Ayuso en su último pulso es creer que evitando alimentar su antagonismo dejará de plantearle esta política de confrontación.
Una miope visión estratégica, ya que Ayuso no dejará de buscar el frentismo salga derrotada en sus envites o consiga salir victoriosa, porque su política es la confrontación en sí misma y ganar por aplastamiento. Las derrotas puntuales las cura con un nuevo enfrentamiento y las victorias son un plus a añadir a los réditos conseguidos por la refriega continua.
(...) Ayuso es nacionalista. Pero imaginemos que además de nacionalista es catalana. Su insubordinación, su rebeldía, su incumplimiento sistemático de los preceptos incluidos en los reales decretos, su manifiesta ilegalidad sistemática, habría dado con ella de bruces en los juzgados para una segura inhabilitación.
No se entiende que Quim Torra esté inhabilitado por desobedecer la orden judicial de retirar una pancarta y ni siquiera esté en el debate público la posibilidad de llevar a los tribunales la decisión de Ayuso de limitar la movilidad de los madrileños de forma ilegal saltándose los preceptos incluidos en un real decreto.
Una de las razones fundamentales para que esto sea posible es que el Gobierno de la nación permite que se salte la ley siendo cómplice de su insubordinación. El real decreto del estado de alarma publicado el 25 de octubre incluye de forma explícita en su artículo 9.1 que las medidas que las comunidades autónomas tomen amparándose en sus atribuciones no podrán ser inferiores a siete días. Isabel Díaz Ayuso ha torcido al brazo a Pedro Sánchez y encima ha sido displicente en su victoria. Le ha gustado y seguirá jugando.
Los madrileños que no han elegido a Isabel Díaz Ayuso se sienten
huérfanos de representación ante una política que roza la sociopatía.
Madrileños que son una inmensa mayoría viendo que ni su vicepresidente
está de acuerdo con las decisiones del Gobierno del que forma parte y
que sostiene con su irrelevancia. Ahora, esa orfandad se ha visto
incrementada porque no nos queda ni el Estado. Estamos solos. Además de
un líder de la oposición que solo está preocupado por garantizarse el
voto del PP para ser defensor del pueblo, tenemos un Gobierno cobarde
que está dispuesto a dejar que Ayuso siga jugando con las vidas de los
más débiles en sus políticas malthusianas por no desgastarse. Solos y
tomando nota."(...)" (Antonio Maestre, eldiario.es, 31/11/20)
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