10.2.21

Errejón: He oído decir a Ayuso que los hosteleros son muy importantes y que hay que darles ayudas. Pues dalas. Es que la Comunidad de Madrid no da ni un euro de transferencia directa a los hosteleros. Espero que los que llamaban paguitas a las ayudas a los más pobres rectifiquen, porque solo el Estado tiene capacidad para sostener a muchos sectores fastidiados. Para eso necesitamos recaudación fiscal

 "(...)¿Se sigue primando la economía sobre la salud en algunas regiones?

He oído decir a Ayuso que los hosteleros son muy importantes y que hay que darles ayudas. Pues dalas. Es que la Comunidad de Madrid no da ni un euro de transferencia directa a los hosteleros. El Gobierno nacional tampoco. Los hosteleros no necesitan que les des consejos, necesitan transferencias. ¿Quieres salvar a la hostelería? Deja de elogiarla, dale dinero. Estamos hablando de bares familiares. Esa gente necesita ayudas directas. En Alemania les han dado hasta el 75% de lo que facturaron el año anterior.

Abrimos el año discutiendo sobre las paguitas y había mucha gente que se puso muy digna diciendo que no querían paguitas. Ahora, cuando la situación es muy dura, nos damos cuenta que hace falta que el Estado sostenga a muchas empresas porque si cierran levantarlas va a ser muy difícil.

 Espero que los que llamaban paguitas a las ayudas a los más pobres rectifiquen, porque solo el Estado tiene capacidad para sostener a muchos sectores fastidiados. Para eso necesitamos recaudación fiscal, que los que más tienen aporten un poquito más.

 Este año de pandemia nos ha enseñado que cuando todo lo demás falla lo único que responde es lo público, que es un tesoro que hay que cuidar. Un ejemplo es la vacuna. Para que funcione nos tenemos que vacunar todos. Si en lugar de ser un servicio público fuera una mercancía que se vende y solo la pudieran pagar los que tienen dinero nunca erradicaríamos el virus. Solo nos salvamos juntos. (...)

 -Respecto a las restricciones, ¿no es perjudicial este abanico de medidas que hay en España? La Comunidad de Madrid ha ampliado el número de comensales en las terrazas…

Madrid tiene unos números muy malos y los tiene porque no tiene un gobierno. Ayuso no quiere ser presidenta de la Comunidad de Madrid, quiere ser Casado y le quiere hacer oposición a Sánchez. Utiliza la Comunidad para hacer oposición a Sánchez. Lo que debería estar haciendo es, en lugar de maltratar a los profesionales de la Sanidad, preocuparse por la salud de los madrileños. Pero eso no es lo que le preocupa. Tampoco la economía de los madrileños. Le preocupa hacerle oposición a Sánchez. Está en su derecho, si quiere ser Casado está en su derecho, pero desertar del puesto de uno en este momento no está bien. Y lo digo de Ayuso, pero también del exministro de Sanidad, Salvador Illa, que dejó el cargo para ser candidato.

El baile de restricciones tiene otro efecto, que es que los ciudadanos no sepan a qué atenerse, que la gente no sepa. Y esto provoca que se las tomen menos en serio y se enfaden más. El estado de alarma nacional debería homogeneizar más las condiciones. Ha habido comunidades que han querido ser todavía más cuidadosas frente al virus, como Castilla y León o la Comunidad Valenciana, y no han podido. Y otras que, sin embargo, son el 13 Rue del Percebe, como la Comunidad de Madrid, y sobre las que el Gobierno no dice nada.

El Gobierno nacional no homogeneiza más los criterios porque les está devolviendo la patata caliente a las comunidades. Están en una guerra de ‘hazlo tú, no, hazlo tú’. Una partida de ping-pong que se está librando en un momento dramático para la salud. El Gobierno debería reelaborar el estado de alarma con unas condiciones que se han quedado atrasadas. No lo ha hecho porque está esperando a que pasen las elecciones catalanas y eso es peligroso. Últimamente las elecciones se repiten mucho y mientras haya negociaciones, ¿tampoco las van a tomar? Me da pavor entrar a finales de marzo discutiendo sobre salvar la Semana Santa. Habría que reformar el decreto de alarma, que se pensó en otras condiciones."    (Entrevista a Íñigo Errejón, gustavo García, El boletín, 06/02/21)

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