"Mientras las regiones con más recursos compran vacunas, otras podrían convertirse en caldo de cultivo de mutaciones que podrían hacer que las vacunas en general fueran menos eficaces.
Ahora que una peligrosa variante del coronavirus surgida en Sudáfrica causa la enfermedad y muerte de miles de personas en el país, Jan Matsena se presenta todos los días en un supermercado de Ciudad del Cabo para surtir los anaqueles, aterrorizado ante la posibilidad de contagiarse también. (...)
Aunque más de 90 millones de personas en todo el mundo ya recibieron la vacuna, solo a 25 en toda el África subsahariana, una región de alrededor de mil millones de habitantes, se les han aplicado dosis fuera de ensayos clínicos, según la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, con la propagación de nuevas variantes como la descubierta en Sudáfrica a otros países —entre ellos Estados Unidos—, cada vez es más claro que la tragedia que sufren los países más pobres podría convertirse en la tragedia de todos los países. Mientras más se contagie el virus y mientras más tardemos en vacunar a las personas, más probabilidades habrá de que siga adoptando mutaciones que pongan en peligro a todo el mundo.
Estudios recientes sugieren que al menos cuatro vacunas efectivas para prevenir la infección causada por el virus original no mostraron tan buen desempeño en contra de la variante descubierta en Sudáfrica. Además, esa variante es más infecciosa —al igual que otra, descubierta en el Reino Unido— y en la actualidad se calcula que representa el 90 por ciento de todos los casos detectados en Sudáfrica, según datos recopilados por investigadores. Ya apareció en varias decenas más de países.
La inoculación dispara en el sistema inmunitario una reacción que lo hace fabricar anticuerpos para combatir el virus, pero conforme las mutaciones cambian su forma, el virus puede hacerse más resistente a esos anticuerpos. En el peor de los casos, si no logramos detener la propagación del virus a nivel mundial, habrá más probabilidades de que surjan mutaciones que las vacunas existentes no puedan combatir con eficacia, de tal forma que incluso las poblaciones inoculadas sean vulnerables.
“Esta idea de que nadie está a salvo hasta que todos lo estemos no solo es un refrán; en realidad es la verdad”, opinó Andrea Taylor, directora asistente en el Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke.
Incluso en las situaciones hipotéticas más optimistas, explicó Taylor, al ritmo actual de producción, no habrá suficientes vacunas para lograr una verdadera cobertura global hasta 2023. Según los planes actuales, se espera que las campañas de vacunación en África cubran solo entre el 20 y el 35 por ciento de la población este año, si todo sale bien.
Además, mientras que algunos países ricos ya consiguieron suficientes vacunas para inocular varias veces a su población total, Sudáfrica solo ha adquirido 22,5 millones de dosis para sus 60 millones de habitantes, y muchas naciones están incluso más rezagadas.
Esa disparidad es central
para una situación que Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la
Organización Mundial de Salud, afirma podría convertirse en una “falla
moral catastrófica” si las naciones ricas se abalanzan a adquirir lotes
de vacunas y ponen en aprietos a los países pobres y de ingresos medios
que buscan conseguir suministros. (...)
Hay algunas señales alentadoras. Un creciente conjunto de pruebas preliminares —principalmente extraídas de la rápida vacunación en Israel— sugiere que las vacunas funcionan bien no solo en los ensayos, sino en el mundo real, al reducir las nuevas infecciones.
Pero queda por ver hasta qué punto ayudan a contener las variantes que ya están en circulación. Los científicos esperan que, si es necesario, se puedan modificar las vacunas y desarrollar vacunas de refuerzo para hacer frente a las nuevas variantes, pero eso lleva tiempo. Y para un mundo que lucha por enderezarse, el tiempo es esencial.
Tulio de Oliveira, profesor y genetista de la Escuela de Medicina Nelson Mandela en Durban, que ayudó a descubrir la variante detectada originalmente en Sudáfrica, dijo que su surgimiento debe ser una señal de alarma.
“Algo que esta variante debería enfatizarle a todo el mundo es la necesidad de controlar la transmisión, no solo en su propio país sino en todo el mundo”, indicó.
Aunque las naciones se apresuraron a sellar sus fronteras, las variantes ya se propagan en docenas de países, de la misma manera que el virus eludió las divisiones nacionales el invierno pasado. Brasil, por ejemplo, al parecer incubó por lo menos dos variantes preocupantes, que ya se habían colado a través de sus fronteras para cuando varios países comenzaron a suspender el tráfico aéreo proveniente de ese país.
Covax, un grupo sin fines de lucro integrado por una coalición de organizaciones internacionales, ha asumido gran parte de la responsabilidad de abastecer vacunas a los países de ingresos bajos y medios.(...)
Covax anunció que obtuvo 2100 millones de dosis para 2021, pero no se sabe a ciencia cierta cuántas de ellas se entregarán en realidad en 2021. (...)" (Lynsey Chutel y
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