22.3.21

La salud mental de los trabajadores empeora a gran velocidad. Existe una correlación entre el miedo al contagio, el aislamiento, la disponibilidad permanente y la crisis económica... y la siniestralidad laboral. Las muertes por infarto y derrame cerebral han subido un 11% en 2020... en un año en el que la actividad ha disminuido. A pesar de todo, el 60% de las personas salen fortalecidas de la crisis

 "Vicente vive solo en un pequeño apartamento del centro de Madrid que se ha convertido en su base de trabajo y de vida desde hace casi un año. Lejos de su familia, añora las relaciones sociales. Está que se sube por las paredes, deprimido, aseguran sus compañeros. Él refleja un estado emocional que, sin llegar a ser una patología diagnosticada, ha puesto a muchas compañías españolas en alerta. Algunas, como los Laboratorios Théa, han decidido que los trabajadores vuelvan por turnos a las oficinas precisamente al detectar ese desánimo.

“Es la primera vez en mis 22 años de trabajo que las empresas me piden proyectos de bienestar laboral para sus plantillas enfocados sobre todo en salud mental”, afirma Marta Romo, consejera delegada de la consultora de recursos humanos BeUp. Las organizaciones están viendo cómo la covid genera más ansiedad, estrés, depresión, problemas de concentración, pérdida de memoria... y estos se transforman en más bajas por ansiedad y fatiga, continúa.

Gustavo Diex, director de Nirakara Institute, constata que su centro está registrando mucha actividad en el área de empresas. “Son compañías del Ibex que incluyen casi por primera vez en su historia formaciones volcadas en la salud mental. Hay preocupación en la dirección porque seguramente han visto síntomas de estrés, ansiedad y depresión en sus equipos. Pero probablemente lo peor está por venir, ya que la crisis que llega va a traer mucho sufrimiento”.

(...)  no hay duda de que la covid está afectando al estado mental de las plantillas, asegura Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT. Esta experta ve una clara correlación entre este deterioro provocado por el miedo al contagio, el aislamiento, la disponibilidad permanente y la crisis económica, entre otras causas, y la siniestralidad laboral. 

Las muertes por infarto y derrame cerebral han subido un 11% en 2020, “es un aumento muy llamativo en un año en el que la actividad ha disminuido y en el que los fallecimientos han tenido lugar durante la jornada laboral”, sostiene, al tiempo que se queja del importante incremento de los accidentes laborales mortales y asegura que los riesgos psicosociales son la gran asignatura pendiente de la prevención de riesgos laborales en España. “Entre otras cosas porque, sin datos, lo que no se ve no puede prevenirse”, expone.

 Pese a ello, tanto los psicólogos como los expertos en recursos humanos hablan de un claro empeoramiento del estado emocional de las plantillas generado por la pandemia, que trasciende al experimentado por los sanitarios y los trabajadores esenciales. “Hay un repunte de la fatiga emocional porque no vemos salida a la situación. Y empieza a pasar factura en forma de crisis de ansiedad y episodios depresivos”, indica Guillermo Blanco Bailac, psicólogo clínico, que destaca el hecho de que durante el confinamiento el consumo de psicofármacos creció un 20%. 

“Los psicólogos percibimos un efecto en el trabajo que denominamos niebla mental, con el que cuesta enterarse, recordar, tomar decisiones... y genera irascibilidad y tristeza. La calidad del trabajo está decayendo y el desgaste es generalizado. Por ello vemos que las consultas están aumentando cerca del 20%”, confirma Isabel Aranda, vocal del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. (...)

“Cuando terminen las ayudas a los autónomos y los ERTE, prevemos que las bajas se disparen, ya que ahora los trabajadores se encuentran en un limbo, sin actividad”, pronostica Sara Alonso, psicóloga de la mutua Umivale.

Ese horizonte [unido a encuestas a empleados que reflejan que al menos la mitad sufre más estrés que antes de la covid] está llevando a las empresas a tomar medidas (a las grandes, porque en las pequeñas y las micropymes, el 76% del total en España, no se abordan los riesgos psicosociales, según la representante de UGT), a poner en marcha servicios de atención psicológica y a implementar formaciones para manejar el estrés continuado y la ansiedad. También de cara a reducir el absentismo y a intentar mitigar la desconexión emocional con la organización. (...)

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