"En el momento más dulce de Boris Johnson, por su exitosa campaña de vacunación, alguien ha olido debilidad. Una cadena de filtraciones internas, a cuál más grave, ha revelado la dudosa ética que opera en Downing Street. Desde el invento de recabar donaciones anónimas para que el primer ministro y su pareja decoraran su vivienda privada, al exabrupto lanzado por el político durante la reunión en la que se decidía un segundo confinamiento: “Prefiero que se apilen antes miles de cadáveres”, dijo, según han confirmado varios testigos de la discusión.
Johnson fue el primero en reaccionar este lunes, durante un acto electoral en Wrexham, para denunciar como “absoluta basura” esa acusación.(...)
Su actual jefe de Gabinete, Michael Gove (un rango similar al de ministro de la Presidencia español), rechazaba también la posibilidad de que Johnson hubiera proferido una expresión tan grave: “Encuentro increíble la mera idea de una cosa así. Yo estaba en esa habitación, y no oí esa clase de lenguaje”. Gove, uno de los políticos más hábiles en la actual escena británica, era sibilino en su respuesta. Él nunca “oyó” esas palabras, pero varios otros sí.
El Daily Mail, el periodista Robert Peston en el semanario The Spectator y hasta la propia BBC ignoraban el desmentido del Gobierno y sostenían la versión que, al menos tres testigos anónimos de la discusión, han confirmado.
Ocurrió a finales de octubre pasado, cuando Downing Street comenzaba a comprobar con dolor que su gestión de la pandemia había sido errática y los datos forzaban un nuevo endurecimiento de las restricciones sociales. En su momento se informó del choque entre Johnson, que veía desmigajarse la economía británica, y varios de sus ministros que reclamaban medidas más duras para frenar el virus. (Rafa de Miguel, El País, 26/04/21)
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