22.4.21

Democracia liberal o democracia iliberal: “Tengo que lidiar con una pandemia. Y este tío que es un dictador en tres meses la ha solucionado. Y estos, que tienen libertad, siguen metidos en ella”

 "(...) Recordaba a veces el artículo de Mark Lilla A tale of two reactions. Lilla dice ahí que hubo dos revoluciones: la moral y de costumbres que gana la izquierda en los sesenta, la económica que gana la derecha.

Hay una idea de un momento político un poco perturbador, como si no hubiera conexiones entre una cosa y otra. Esa separación entre lo material y lo cultural. Pero es evidente que si uno pretende que el liberalismo persista, no le queda más remedio que tener una posición económica redistributiva fuerte, o predistribuitiva o las dos cosas, porque eso asienta la sociedad y permite que las instituciones funcionen. Si las instituciones no funcionan, el liberalismo no persiste.

 Por eso es interesante lo de Lilla. Roosevelt tenía un plan para todos, un plan común. Y el plan tenía una base sólida en la vida cotidiana, la posibilidad de reproducirse materialmente. Si desconectas eso es porque una cosa no puede subsistir sin la otra. Un mundo liberado a la inestabilidad e inseguridad no puede ser un mundo progresista.

En los países latinoamericanos estructurados a través de bandas de mafias, ¿qué feminismo o respeto a las minorías vas a encontrar? En Occidente construimos una ideología que permitía que la ley del más fuerte no funcionase o que al menos tuviese ciertos contrapesos. Esos contrapesos son culturales y materiales. Si hay una diferencia brutal en lo material, es imposible que determinados valores persistan. 

Y ahí es donde reivindico ciertos valores conservadores sobre la estabilidad. Son los que te permiten hacer planes de futuro, los que te permiten dar cierta solidez a tu vida a partir de la cual decides. Decides políticamente cuando depende de ti mismo.

En la parte final del libro hay esa defensa de ciertos valores conservadores, en cuestiones muy cotidianas.

Lo hago como diagnóstico y no como opción política. No se trata de que yo prefiera eso. Cualquier sistema para perdurar necesita estabilidad. Pueden subsistir en el caos. Un siglo de la República romana fue un siglo de caos y el régimen seguía ahí, pero la vida era corta. Al final derivas hacia otros sistemas.

 Los sistemas necesitan cierta estabilidad, cierta legitimidad establecida a partir de la conformidad con lo que existe. Lo ves en China, por ejemplo. Es dictatorial, pero vive una sociedad en la que la gente prospera y eso es un elemento cohesionador poderoso.

Eso le pasó a la España franquista. El régimen tenía mucha aceptación en los años cincuenta y sesenta, porque salías de la guerra, había un desarrollo. Muchos pensaban: “Me gano la vida, voy a vivir mejor, parece. No me importa la política, a lo mejor es un dictador, pero da lo mismo”. A los chinos les pasa lo mismo. Nosotros tenemos la percepción de que el futuro va a ser peor. Un régimen, el que sea, pero especialmente este, no puede existir sin esas ideas. De lo contrario te obliga a tener recursos cada vez más autoritarios. Es el momento en que estamos.

No es tanto una opción que yo escoja como la más idónea, sino como una necesidad lógica de un sistema para durar: si quieres, en términos de Maquiavelo, la república que perdura. Puedes vivir en la inestabilidad, pero la vida es más corta. Estás más expuesto, la vida es menos sólida.

La democracia liberal, aunque sea mejor normativamente, requiere también cierta eficiencia.

Si preguntas a la gente si prefiere vivir en un régimen que permita libertades o no, la respuesta va a ser clara. Pero al final la vida cotidiana tiene otros resortes. Y dices: “Tengo que lidiar con una pandemia. Y este tío que es un dictador en tres meses la ha solucionado. Y estos, que tienen libertad, siguen metidos en ella”. Empiezas a pensar: a lo mejor, casi prefiero que se solucione el problema. 

Ningún sistema está separado de su eficacia. Si el sistema no es eficaz para su gente genera mucho disenso en su interior y se fragiliza. El hecho de que tenga una cierta, digamos, superioridad ética en el sistema no te da ningún beneficio.  (...)"        (Entrevista a Esteban Hernández, Daniel Gascón, letras libres, 06/04/21)

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