19.4.21

Esta es la tesitura española y de la UE: recomponer las sociedades a través de las banderas, los repliegues nacionales y los príncipes contemporáneos —esos políticos fuertes hacia abajo y débiles hacia arriba—, o apostar por reorganizar un capitalismo roto... se imponen políticas mucho más inclusivas si se quieren afrontar con éxito los nuevos tiempos

 "(...) Creían que el mundo les pertenecía, y lo cierto es que los cambios sociales cada vez les arrinconan más, lo cual explica estas reacciones infantiles contra quienes actúan de una manera que no les agrada. 

 Estas pataletas son un grave problema. En un instante de deterioro social, su respuesta consiste en meter la cabeza en el agujero y utilizar sistemáticamente el desprecio en lugar de poner remedio a la situación. (...)

Este es el principal factor que explica el descenso de la socialdemocracia en Europa, el declive del liberalismo sensato y el mal momento de Macron. Lo del presidente francés es un ejemplo estupendo de esta ceguera.

 Tuvo que montar un partido en pocos meses, imponiéndose a la derecha y la izquierda tradicionales, para contar con una formación transversal que pudiera hacer frente con eficacia a Le Pen, y una vez que consiguió el poder decidió impulsar con más ahínco todavía las políticas económicas y sociales que habían dado alas al populismo de derechas. No podía esperarse otra cosa que una reacción en el mismo sentido.

 Eso son los chalecos amarillos, la consecuencia de un sistema que ha preferido insultar a la gente, como coartada para seguir haciendo lo mismo, en lugar de cambiar sus políticas y ofrecer mayor cohesión social. Al final, todo se reduce a lo mismo: o son gente enfadada o son directamente fachas, una explicación que deja las manos libres para seguir haciendo lo mismo que antes y, claro está, con los mismos resultados negativos. Qué torpeza.  (...)

Esta es la tesitura española, y esta es la de la UE. Ante estas dos alternativas, recomponer las sociedades a través de las banderas, los repliegues nacionales y los príncipes contemporáneos —esos políticos fuertes hacia abajo y débiles hacia arriba— o apostar por reorganizar un capitalismo roto, como afirma Martin Wolf, ofreciendo cohesión social y mejorando notablemente el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos, las élites parecen haber elegido la primera opción.

Y esto deja en mal lugar a dos clases de fuerzas, los liberales moderados y la izquierda, porque las fuerzas emergentes quieren deshacerse de ambos. En ese instante, en lugar de buscar una solución, de intentar recomponer sus fuerzas y plantar cara, lo que eligen es el desprecio y el insulto a aquellos que podrían y deberían estar de su lado. Han preferido cerrar los ojos, y cada vez que sus explicaciones recurren a los enfadados y airados, lo que resuena es su deseo de que todo vuelva a ser como antes.

 Pero ya no puede ser así, estamos en otro momento, también geopolítico (que afecta especialmente a la UE), y se imponen políticas mucho más inclusivas si se quieren afrontar con éxito los nuevos tiempos. Entendedlo o no, pero dejad ya esos argumentos estúpidos acerca de lo malos que son los votantes. No insultéis a la inteligencia."                        (Esteban Hernández, El Confidencial, 14/12/18)

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