"(...) ¿Qué es eso de feminizar la política?
Es poner en valor lo que tradicionalmente hemos hecho las mujeres. La sociedad de los cuidados es algo que siempre han hecho las mujeres, hay que feminizar la vida.
¿Dar por sentado que son las mujeres las que cuidan de los demás no es machista?
Los hombres también cuidan pero el 80% del cuidado del hogar recae en las mujeres. Por eso no se valora la sociedad de las cuidados, por eso ha sido un trabajo invisible, porque tradicionalmente lo han hecho las mujeres.
¿Se puede ser prostituta y feminista?
Claro que se puede, ¿por qué no?
Bueno hay quien considera que la prostitución es sólo esclavitud: también desde el feminismo.
Esa visión en blanco y negro forma parte de los esquemas patriarcales. Con el feminismo pasa como con la izquierda: hay muchos feminismos y no se debe confundir el género con los órganos genitales. El patriarcado es muy redentor, quiere salvar a los demás: y, oiga, no me salve usted de nada, sólo permítame emanciparme. Hay asociaciones de prostitutas, como Hetaira, que plantean cuestiones muy interesantes.
El redencionismo es despótico, pero no se puede hacer la revolución sin ellas. Yo no me atrevo a decirle a una mujer prostituta qué tiene qué hacer sin preguntarle qué quiere hacer. Lo que hay que conseguir es que ninguna mujer se prostituya sin su voluntad o se vea abocada a la prostitución por necesidad. Hay mujeres que prefieren prostituirse a limpiar pisos y hay que respetarlo.
¿Se debe regularizar la prostitución?
Sólo si permite ser a las mujeres libres. En ningún caso como trabajadoras por cuenta ajena porque eso es dar cobertura al proxenetismo. (...)"
(Entrevista a Mónica Oltra, Mariano Gasparet y Jorge Barreno, El Español, 18/12/16)
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