3.5.21

Trump y Ayuso infravaloran lo que es la pandemia y el enorme dolor que ha generado a fin de justificar sus políticas a favor de los intereses económicos de los grupos políticos y mediáticos más poderosos del país... el trumpismo era el causante del número extra de muertes por COVID-19 en cada Estado republicano... igual que Ayuso lo es de la alta mortalidad de Madrid

 "El trumpismo es una ideología que tiene como elemento central la defensa a ultranza del orden económico establecido que se siente amenazado por supuestas "hordas comunistas y socialistas" que se asume controlan el Estado junto con movimientos sociales contestatarios ante el orden social vigente (como el movimiento feminista y el ecologista, entre otros), portavoces todos ellos de ideologías contrarias al mantenimiento de una visión conservadora e idealizada del pasado que se asume fue mejor. 

La recuperación de ese pasado (que representa las esencias de la nación) promulga un nacionalismo exacerbado, excluyente e imperial que define a cualquier otra visión del país como "enemiga de la patria", indigna de pertenecer a ella, cuestionando su propia legitimidad

Profundamente autoritario y antidemocrático, el trumpismo tiene como objetivo controlar todas las esferas del Estado, desde los aparatos de seguridad, policial y jurídico hasta los medios de comunicación, en su proyecto que no es solo autoritario sino también totalitario, es decir, promotor de una visión ideológica totalizante, tanto en su dimensión religiosa -el nacionalcristianismo- como en su vertiente económica -promoviendo el dogmatismo neoliberal-, defendiendo la jerarquía social existente como resultado del régimen meritocrático, el cual favorece a los que están arriba en la escala social (pues son los que tienen más mérito) sobre todos los demás. 

 (...) El PP fue fundado por ministros del régimen fascista. Hoy, sus dirigentes están acusando al gobierno de coalición de izquierdas español de ilegítimo (del mismo modo que Trump ha acusado de ilegítimo al gobierno Biden).

 También el PP y, muy en especial, su sección más extrema, encarnada en Isabel Díaz-Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, están oponiéndose, como Trump también hizo, a las medidas de contención de la pandemia, cuestionando su validez anteponiendo los intereses de la economía a todo lo demás (aun a costa de retrasar la propia recuperación económica).  

En realidad, son estos elementos en común (entre otros) entre el trumpismo y los herederos del fascismo – el Partido Republicano estadounidense por un lado, y Vox y el PP por el otro-, los que explican la proximidad de tales formaciones políticas y la semejanza de sus políticas.

Políticas comunes del trumpismo estadounidense y de los herederos del fascismo

Estas formaciones políticas infravaloran lo que es la pandemia y el enorme dolor que ha generado a fin de justificar sus políticas a favor de los intereses económicos de los grupos políticos y mediáticos más poderosos del país. De ahí su escepticismo, cuando no su cinismo, sobre el conocimiento científico salubrista y las consecuencias de ignorarlo.

 Esta insensibilidad quedó claramente plasmada en las afirmaciones hechas por un dirigente trumpista del Estado de Texas, el Estado donde el trumpismo tiene mayor fuerza de EEUU, que, aun reconociendo que la pandemia estaba causando la muerte de muchos ancianos, respondió que debían aceptar su muerte como parte del deber necesario para salvar a la "patria" (es decir, la economía que los "patrióticos" promueven). 

 El sinsentido y crueldad de esta frase -que caracteriza al trumpismo- es tal que, en realidad, ignora que el incremento de la mortalidad y el sufrimiento que causa no está salvando, sino empeorando, la economía, retrasando su recuperación. La evidencia de ello es abrumadora.

Los costes de ignorar las propuestas de salud pública: elevada mortalidad

En EEUU se han visto dos hechos de gran relevancia: una es que aquellos Estados (la mayoría de Estados gobernados por el Partido Demócrata) que han seguido las políticas de control de la pandemia propuestas por las autoridades de salud pública (como distancia social, mascarillas y confinamientos, entre otros), han tenido menos contagios y muertes por COVID-19 que aquellos Estados (la mayoría de ellos republicanos trumpistas) que no han seguido tales medidas o las han aplicado con excesiva laxitud.

 Investigadores de The Johns Hopkins University han estudiado la evolución de las infecciones y mortalidad por COVID-19 durante todo el año 2020 en Estados republicanos y en Estados demócratas, y han documentado que mientras los Estados republicanos tenían menores índices de contagio y mortalidad por COVID-19 al principio de la pandemia (desde el principio hasta mayo o junio) fueron deteriorándose más rápidamente y de una manera más acentuada de manera tal que tras el primer período, las tasas de infección pasaron a ser mayores en los Estados republicanos que en los demócratas, siendo la causa principal el comportamiento de los gobiernos estatales, ignorando o dando poca prioridad a las directrices de las autoridades gubernamentales de salud pública

Tales Estados fueron comparados con características semejantes en cuanto a estructura etaria, densidad de la población, grado de ruralidad, región censal, raza, género, pobreza, número de recursos sanitarios, nivel de obesidad, enfermedades cardiovasculares, asma, y porcentaje de población fumadora. Los resultados publicados en la revista American Journal of Preventive Medicine (marzo de 2021) eran contundentes: el trumpismo era el causante del número extra de muertes por COVID-19 en cada Estado republicano.

Existe, pues, abundante evidencia de que las políticas trumpistas que obstaculizaron las políticas propuestas por las autoridades de salud pública del propio gobierno federal fueron responsables de la elevada mortalidad debida al coronavirus. El presidente Trump llegó a acusar a la máxima autoridad sanitaria, el Dr. Faucci (conocido por su independencia y rigor científico) de promocionar la utilización de mascarillas (como medida protectora) como una forma de mostrar oposición política a su presidencia.

La mayor mortalidad que caracterizó el trumpismo no significó una recuperación económica mayor, antes al contrario

La otra noticia relevante es que la evidencia científica tampoco demostró la credibilidad del segundo supuesto del trumpismo, es decir, que su no aplicación de las directrices salubristas favorecería la recuperación económica.

La evidencia científica disponible no muestra evidencia de ello. Antes al contrario, algunos de los Estados más trumpista de EEUU -tales como Texas-, que han tenido las mayores tasas de mortalidad por COVID-19 (170 muertos por cada 100.000 habitantes durante todo el período de la pandemia, una cifra mayor que el promedio de EEUU, 158) han sido también los que están entre los que han tenido mayor deterioro de la actividad económica. En 2020, el retroceso económico ha sido de un 4% del PIB, mayor que el del promedio de EEUU, ha sido del 3,8%.

En realidad, en ninguno de los Estados de los EEUU el incremento de la mortalidad y el abandono de las medidas preventivas para evitarla se tradujo en un mejoramiento de la economía.  Un tanto igual ha ocurrido a nivel mundial, donde los países con gobiernos trumpistas, como Brasil -que tiene una de las mayores tasas de mortalidad por coronavirus del mundo-, han tenido, a la vez, una enorme crisis económica que, sumada a la mortalidad por coronavirus, explica su gran impopularidad (el 60% de la ciudadanía brasileña desea que se vaya, ejerciendo una gran presión para que se apruebe el impeachment a su presidente, Jair Bolsonaro). Algo semejante ocurre en Hungría, otro país gobernado por trumpistas que está entre los países europeos con mayor tasa de mortalidad por coronavirus.

 El trumpismo en España

 Y en España, lo mismo ocurre en la comunidad autónoma de Madrid, gobernada por las derechas trumpistas herederas del fascismo, que también son conocidas por su insensibilidad hacia las medidas de prevención de la mortalidad por coronavirus. Según datos del Ministerio de Sanidad de España, es la comunidad autónoma con mayor número de casos de personas con coronavirus por cada 100.000 habitantes (solo superada por la ciudad autónoma de Melilla), y está entre las CCAA que tienen mayor número de muertos por coronavirus por cada 100.000 habitantes desde que empezó la pandemia. 

Es también la comunidad autónoma que tiene un mayor porcentaje de camas de hospital ocupadas por coronavirus (solo superada por la ciudad autónoma de Melilla), y la que presenta un mayor porcentaje de ocupación en las UCI.

Esta elevada tasa de mortalidad de la Comunidad de Madrid se debe no solo a la insensibilidad de su gobierno a las directrices de las autoridades sanitarias para controlar la pandemia sino también a sus políticas públicas de recortes de los servicios sanitarios y sociales, que han debilitado muchísimo su capacidad de respuesta a la pandemia. 

 Estas políticas de recortes del gasto público sanitario y social, con la activa privatización de tales servicios ha sido característico también de las políticas trumpistas (Trump ha reducido los fondos del Medicare para la atención sanitaria a los ancianos y del MedicAid a las poblaciones con menos recursos aumentando el número de personas sin ninguna cobertura sanitaria de 28 a 32 millones), siendo Madrid una de las CCAA con menor número de personal público sanitario, y mayor porcentaje de servicios sanitarios privados (que se han mostrado deficientes en su respuesta a la pandemia).

  Por otra parte, la realidad económica de la Comunidad de Madrid no se corresponde a la expresión de "milagro económico" que el gobierno Ayuso utiliza para definir la realidad madrileña. Durante el año 2020, la actividad economía descendió, según el Banco de España, un 10,3% del PIB, un porcentaje similar al promedio del país. El elevado sacrificio que significó el gran aumento de la mortalidad del coronavirus no se tradujo en unos indicadores económicos mejores.

El trumpismo aumentó todavía más el enorme déficit social de España, resultado de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores

La evidencia que demuestra que sin el control de la pandemia no hay manera de recuperar la economía es abrumadora. Y este control de la pandemia depende mucho de la sensibilidad social y sanitaria del Estado, dimensión poco desarrollada en España y todavía menos en las CCAA gobernadas por las derechas. No es por casualidad que Madrid (y Catalunya, gobernada también por las derechas) estén entre las CCAA con mayor tasa de mortalidad por coronavirus. 

Los dramáticos recortes de la sanidad pública, la privatización de la sanidad y de los servicios del Estado del Bienestar, los escasos recursos de los servicios públicos, el escaso desarrollo de sus sistemas de salud pública, son todos ellos claros indicadores de esta insensibilidad, situación que ha ido empeorando durante la Gran Recesión, y que explica que la esperanza de vida de la población estuviera ya descendiendo durante aquel período, alcanzando su máximo descenso durante la pandemia. (...)"                 (Vicenç Navarro , Público, 15/04/21)

No hay comentarios: