4.6.21

La distribución desequilibrada, injusta e ineficiente de las vacunas podría asestar un golpe importante a la viabilidad a largo plazo del orden internacional

 "(...) El mundo hoy intenta recuperarse de la gigantesca crisis económica generada por el COVID-19 y el mal manejo de la distribución global de vacunas no hizo más que debilitar la confianza en el sistema internacional que surgió después de la Segunda Guerra Mundial. Sumados a los recuerdos de la crisis financiera global de 2008, que se originó en las economías avanzadas, los fracasos de hoy refuerzan las sospechas entre algunos países de que el orden internacional tal vez ya no sea apropiado para la finalidad prevista. (...)

Cuanto más trastabille la distribución global de vacunas, mayor será el daño a largo plazo para un sistema internacional ya estresado. Diseñado hace casi 80 años, ese sistema está centrado en las economías avanzadas que históricamente han ofrecido “bienes públicos” esenciales, como una moneda de reserva internacional estable (el dólar estadounidense) y un financiamiento significativo de instituciones multilaterales. 

A cambio de estos aportes, las economías avanzadas han gozado de enormes privilegios, entre ellos un veto de facto en cuestiones de gobernanza global, señoreaje monetario y menores costos de financiamiento cotidianos (al servir como destino para los ahorros de otros). (...)

Sin embargo, si bien el sistema internacional de posguerra les otorga a las economías avanzadas una influencia desproporcionada en los asuntos globales, su credibilidad y su funcionamiento básico en definitiva dependen de que sus administradores actúen de manera responsable. La crisis financiera de 2008 sugirió que no lo habían hecho, y la dependencia prolongada y excesiva del mundo rico de una combinación de políticas excesivamente dependiente de la política monetaria desde entonces ha agravado el daño a su credibilidad.

 En este contexto, la distribución desequilibrada, injusta e ineficiente de las vacunas podría asestar un golpe importante a la viabilidad a largo plazo del sistema. Eso ciertamente le vendría bien a China. Con su creciente poder económico y alcance global, ha venido desafiando ávidamente la legitimidad y atractivo del orden dominado por Occidente, al que describe como poco confiable y dependiente de relaciones asimétricas con respecto a los países en desarrollo. 

 Pero como no se puede reemplazar algo por nada, el resultado ha sido la evolución lenta pero consistente de un tipo de sistema híbrido. El sistema de posguerra sigue en pie, pero su dominancia se ve gradualmente erosionada por la proliferación de acuerdos que eluden su núcleo. 

Los ejemplos incluyen nuevas instituciones multilaterales (como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Nuevo Banco de Desarrollo), nuevos planes regionales (en particular, la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda de China) y nuevos acuerdos comerciales y de inversión bilaterales. Debido a estos desarrollos, la operación general de la economía global se ha debilitado, con consecuencias importantes para todos. Y cuanto más se demore la vacunación en muchas partes del mundo en desarrollo, más presión sentirán los países vacunados para adoptar una mentalidad de búnker. 

En tanto el sistema internacional se fragmente, se volverá menos estable, reduciendo las perspectivas para el tipo de crecimiento global sincronizado que hace falta para mejorar el desempeño de los países individuales. Asimismo, mientras la confianza en el sistema siga erosionándose, las economías avanzadas enfrentarán retos adicionales a la seguridad nacional. (...)"              (oject syndicate, 27/05/

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