"El portavoz del Grupo Parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, ha concedido una entrevista al diario El Mundo en la que ha hablado sobre la relación con el PP, sobre su matrimonio con Rocío Monasterio y sobre qué haría si uno de sus hijos vota a Podemos.
Iván Espinosa de los Monteros asegura en una entrevista en El Mundo que si uno de sus hijos "se tuerce" y decide votar a Podemos, él no tiene absolutamente ningún problema pero "se puede ir de casa y votar a quien quiera".
El portavoz del Grupo Parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados confiesa que "no vas a estar manteniendo a la sopa boba a un niño para que encima te vote a Podemos". Pero tampoco le parece bien que alguno de sus hijos vote al PSOE ni al PP.
Espinosa de los Monteros cuenta que tiene una hija de 19 años que votó en las últimas elecciones y le dijo: "Tú puedes votar a quien quieras. A quien quieras mientras sea a tu madre". (...)" (OndaCero, 09/08/21)
"Los hijos de Espinosa de los Monteros son del Estado.
(...) La patria potestad está delegada por el Estado en los padres siempre y cuando ejerzan su labor en unos límites establecidos en pos del bienestar del menor, y eso incluye los valores que se le inculcan.
Un padre y una madre no tienen derecho a educar a sus vástagos en unos valores que atenten contra los derechos fundamentales del resto de ciudadanos, no pueden educar en el odio y transmitirles que los homosexuales, los negros, los migrantes o las mujeres tienen menos derechos que el resto. Para eso está la escuela, para enseñar una alternativa a esos menores que sufren el maltrato de ser educados en el odio y darles posibilidades. Enseñarles que los derechos humanos ni son creencias ni son opinables y salvarles de sus propios padres.
Tus hijos son del Estado. Mucho más que tuyos, por eso tiene la capacidad de desprender a un progenitor de la patria potestad de los menores. También los de Espinosa de los Monteros y Monasterio, que dan argumentos al limitar la libertad de pensamiento de sus hijos y amenazar con echarlos de casa por pensar diferentes a ellos. Es broma, dice. Pero todos sabemos que lo harían. (...)
La carcunda no asume que si los padres ejercen su labor educativa en el hogar en contra de los derechos del menor y de los valores cívicos que nos conciernen a toda la sociedad la escuela está para combatirlos. Para ser su némesis y en favor de los los derechos del menor. Porque si la hija de una madre que la educa en respeto a los DDHH tiene que convivir en el mismo espacio de socialización que el hijo de un troglodita que odia a las mujeres merece ser protegida de dichos valores, porque no hay libertad absoluta.
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