21.10.21

Los nuevos amos del Ibex 35... Los fondos de inversión extranjeros (BlackRock, Vanguard o el fondo soberano noruego) son los principales dueños del mercado español... El poder de BlackRock es tal que Fink, su presidente, se reúne de forma periódica con primeros ministros, banqueros centrales y reguladores. Además, cada año envía una carta a los consejeros delegados de las mayores empresas del mundo para marcar las líneas estratégicas de lo que debería ser su gestión si quieren recibir el dinero de sus fondos

 "(...) Cada vez es más frecuente utilizar la expresión “los intereses del Ibex” para sugerir una especie de contubernio que mueve desde la sombra los hilos del país. Sin embargo, los verdaderos dueños de la Bolsa española, al menos desde un punto de vista cuantitativo, no moran en el distrito financiero de Madrid, ni en los elegantes edificios del paseo de Gracia de Barcelona, ni mucho menos en las históricas sedes corporativas vizcaínas de Neguri. 

Para buscar a los nuevos oligarcas del mercado hay que viajar miles de kilómetros y aterrizar en el bullicioso Midtown de Manhattan (BlackRock); en las verdes praderas de Valley Forge, en Pensilvania (Vanguard), o en la burguesa Bankplassen de Oslo (Norges Bank).

Y es que la estructura de la propiedad de las acciones españolas ha sufrido una profunda transformación en las últimas décadas. Al cierre del ejercicio 2020 (últimos datos publicados por el servicio de estudios de BME), los inversores no residentes tenían el 49,9% del valor total del mercado español frente al 30,6% que poseían cuando se creó el Ibex en 1992. Los siguientes grupos de poder en la Bolsa española son las empresas no financieras, que controlan el 21% del valor del mercado, y las familias, con el 17,1%

 A este espectacular crecimiento de las participaciones en manos de los fondos extranjeros han contribuido principalmente tres factores. El primero de ellos fue la política de privatizaciones que inició el Gobierno socialista de Felipe González y continuó el Ejecutivo popular de José María Aznar. El Estado, a través de sus diferentes entes (SEPI, Enaire, Frob), actualmente solo conserva el 2,9% de la Bolsa española. Otro elemento que ayudó a alimentar la descentralización de la propiedad de las acciones fue la entrada en el euro: el riesgo de invertir en una divisa más volátil y con un repleto historial de devaluaciones como era la peseta desaparecía, incentivando la inversión extranjera. Por último, en esta revolución silenciosa también desempeñó un papel relevante la crisis del sector financiero que se inició en 2008. Bancos y, sobre todo, cajas de ahorros tuvieron que deshacerse a marchas forzadas de sus carteras industriales. En la actualidad solo conservan acciones equivalentes al 2,7%, cuando a comienzos del siglo XXI tenían el 12,8%. En gran parte, ese hueco en los accionariados de las cotizadas que dejaron las entidades financieras lo llenó el dinero foráneo.

 Dentro de los inversores extranjeros con más poder en la Bolsa española hay varios nombres que destacan sobremanera. Rob Kapito y Larry Fink fundaron BlackRock en 1988. Hoy su gestora administra activos en todo el mundo valorados en 9,45 billones de dólares (8,14 billones de euros). La firma neoyorquina es el mayor accionista del sector financiero español con el 5,42% del Banco Santander, el 5,91% del BBVA o el 3,61% de Caixabank, entre otras participaciones. También destaca el 4,8% que tiene en Telefónica, el 5,25% en Iberdrola o el 5,19% en Repsol. En total, su exposición al Ibex 35 suma 19.679 millones de euros.

El poder de BlackRock es tal que Fink, su presidente, se reúne de forma periódica con primeros ministros, banqueros centrales y reguladores. Además, cada año envía una carta a los consejeros delegados de las mayores empresas del mundo para marcar las líneas estratégicas de lo que debería ser su gestión si quieren recibir el dinero de sus fondos. En sus últimas misivas ha remarcado la importancia que tiene para BlackRock la inversión responsable y todos los temas relacionados con la lucha contra el cambio climático y la transición energética.

Otro gran pulpo bursátil es Vanguard. La gestora creada por John Bogle en 1975 ha crecido como la espuma gracias al bum de la gestión pasiva o indexada y ya maneja 7,2 billones de dólares de 30 millones de clientes. El éxito de esta estrategia consiste en ofrecer a los inversores exposición a la evolución de casi cualquier tipo de activo con bajas comisiones gracias a limitarse a replicar lo que hace el índice de referencia. En el caso de la Bolsa española, Vanguard acumula participaciones valoradas en 12.340 millones de euros. Su presencia pasa casi inadvertida —en pocos casos supera el 3% del capital de una compañía, umbral a partir del cual hay que comunicar la participación al supervisor bursátil (CNMV)—, pero no hay compañía del Ibex que no cuente con dinero de Vanguard en su accionariado.

El tercero de los gigantes del parqué español es Norges Bank Investment Management (NBIM), la gestora que administra el fondo de pensiones público de Noruega. Con un patrimonio de más de 1,2 billones de dólares, este vehículo diversifica los ingresos que obtiene el Estado nórdico gracias a la venta de energía, principalmente petróleo, para garantizar las pensiones de sus ciudadanos. El fondo noruego es todo un ejemplo de transparencia y compromiso con los principios éticos. De hecho, tiene una lista de valores excluidos de su universo de inversión por incumplir los derechos laborales, tener negocios contaminantes o pertenecer a sectores como la venta de armas. La defensa de estos valores, sin embargo, no le impide caer en sonoras contradicciones. Noruega es uno de los mayores productores de petróleo del mundo. NBIM gestiona un trasatlántico donde hay 9.123 compañías con sede en 73 países distintos. En una cartera tan enorme también figuran algunos de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo: Exxon y Chevron. Los propios gestores han pedido vender todos los títulos de las petroleras. El Parlamento del país únicamente lo ha permitido de forma parcial. Entre las participaciones del fondo noruego en España destacan el 4,37% en BBVA, el 3% de Repsol o el 1% de Inditex.

Con la internacionalización de su accionariado, lo que ha hecho la Bolsa española ha sido homologarse con los principales parqués del mundo. “La participación de los inversores extranjeros en las grandes Bolsas europeas ha alcanzado niveles elevados en los últimos años”, destaca un reciente informe de BME. (...)

La preocupación también cotiza entre los académicos. John Coates, profesor de Derecho en Harvard, asegura que pronto solo 12 profesionales (no gestoras, sino individuos) tendrán “prácticamente el poder absoluto sobre la mayoría de las compañías cotizadas de Estados Unidos”. (...)

Este dodecaedro del dinero tiene una cara principal: haber creado una nueva oligarquía bursátil. Entre quienes pueden pisar el parqué y quienes resbalan en él. Otra inequidad. “En las últimas décadas, toda la economía ha funcionado en piloto automático. Los fondos están hiperconcentrados. En el comercio minorista. Las farmacéuticas. Nombre una industria y estará dominada por un puñado de jugadores gigantes”, apunta The Atlantic.

Avistamos el nacimiento de un paisaje tóxico: reducción del salario de los trabajadores, aumento de los precios, asfixia de la innovación y desigualdad en el acceso a las Bolsas de valores. “Cada vez aparecen más ensayos académicos que sugieren que las grandes gestoras, a través de la propiedad común de acciones de la misma industria, pueden perjudicar a los consumidores”, alerta Jonathan Brogaard, profesor de Finanzas en la escuela de negocios David Eccles (Utah).(...)"                 (David Fernández , Miguel Ángel García Vega , El País, 10/10/21)

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